El asesinato de Victoria Salazar; el reflejo de la violencia contra las mujeres migrantes

Localizan a la hija mayor de Victoria Salazar, migrante asesinada por policías mexicanos
Victoria Salazar huyó de la violencia del Salvador. Recibió una visa humanitaria por parte de México, donde residió 5 años hasta que policías la asesinaron. Una de sus hijas está con las autoridades mexicanas, y la otra teme por su hermana, no quiere perderla como a su madre. Con información de Voz de América
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México es ese país conocido por ser amistoso. El país comparte una dualidad peligrosa, así como es rico en tradición y gente cálida, es también un lugar peligroso para las mujeres. Ya que, según datos, alrededor de 10 mujeres mueren al día a manos de la violencia. Una parte de esa cifra tiene nombre y se llama Victoria Salazar.

De esta manera, no bastó que Victoria escapara de la violencia del Salvador. Tampoco que se esforzara por trabajar para darle de comer a sus hijos. Nada bastó para que pudiera vivir tranquila. Como mujer migrante no podía huir de los estereotipos y la discriminación.

Si las instituciones no garantizan la seguridad y los derechos de las mujeres. Nada bastará para poder salvaguardarlas, sea en México o cualquier otro país.

Si las autoridades no logran proteger a las ciudadanas mexicanas ¿Qué pasa entonces con esas que no son de aquí, pero con su trabajo sostienen la economía de México? Aquellas personas que se arriesgan y salen de sus países en busca de mejores condiciones de vida, o, por lo menos, en busca de evitar que las maten, aunque no vivan dignamente.

Las mujeres no sólo huyen de las guerras y de la pobreza. También huyen valientemente de la violencia doméstica, el secuestro y el crimen organizado. Asimismo, no lo hacen solas, se llevan a sus hijos/hijas con ellas.

Victoria Esperanza Salazar es un nombre que dejará manchado el expediente de la policía en Quintana Roo, México. No será la primera mujer asesinada por el abuso de poder, ojalá fuera la última.

Los medios han sacado a relucir conjeturas de su vida, en unos videos se le ve aparentemente ebria sosteniendo un garrafón vacío, sin hacerle verdaderamente daño a alguien. Por el contrario, los amarillistas aprovechan para decir que la arrestaron por causar líos en un OXXO y agredir a los agentes policiacos.

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Como si estar borracha equivaliera en este país a que te arrebaten la vida. Y no tuviera el derecho a patalear, defenderse o resistirse. No sólo eso, suponiendo que fuese cierto y hubiese sido su asesinato justificable, el caso refleja la falta de preparación de los agentes policiacos para manejar la situación. Desde la manera en cómo la trataron con uso excesivo de fuerza, mientras ella indicaba que no podía respirar. Hasta el pésimo manejo del cuerpo que cargaron a su camioneta, ya inconsciente, sin llamar a un paramédico, ni seguir ningún protocolo de primeros auxilios.

Esto inevitablemente se traduce como un claro ejemplo de abuso de poder.

Las mujeres migrantes huyen de la violencia, aunque ésta las alcance

Actualmente se sabe que Victoria poseía una visa humanitaria en México, tenía 36 años. En 2017, cuando la violencia en El Salvador rondaba los 60 asesinatos por cada 100 mil habitantes, la salvadoreña salió de su país natal con esperanza de cruzar a los EE.UU. Después de estar a espera del asilo estadounidense, decidió quedarse en México con sus hijos amparada por su visa.

Comenzó de nuevo, buscó trabajo como trabajadora doméstica en los hoteles cerca de la costa de Quintana Roo. De esta forma, logró mantenerse así durante 5 años, hasta que la policía acabó con su vida este 27 de marzo. El uso de la fuerza bruta hizo que la salvadoreña además de no poder respirar, muriera por una fractura en la columna vertebral.

Hasta ahora se sabe que rompió con su pareja sentimental, un hombre mexicano que actualmente está detenido por abusar de una de sus hijas, la cual, según la Fiscalía de Quintana Roo, ya recibe ayuda de especialistas.

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De nuevo, pareciera que los medios se enriquecen cada que muere una mujer. Poco importa si la mujer es asesinada injustamente, se investiga su vida, sus contactos y la información corre rápido, pero los culpables siguen sin ser detenidos en su totalidad.

El caso de la salvadoreña es sólo la evidencia de violencias estructurales más grandes que aplastan a las mujeres que vienen de Centroamérica: la violencia de género y la estigmatización de los migrantes.

Diversas organizaciones pro derechos de los migrantes, piden justicia para Victoria, critican, tal como lo indica Voz de América, la funcionalidad de los convenios de protección a los migrantes. Las leyes están ahí ¿De qué sirven si hay impunidad?

Los niños huérfanos que dejó Victoria Salazar

Entre todas estas desgracias, tres hijos de Victoria quedaron desamparados, atónitos y con miedo ¿Cómo explicarles a los pequeños que un policía mató a su madre? La madre de la víctima se cuestiona y teme por la vida de sus nietas. Por lo que solicita apoyo al gobierno estadounidense. Ni México, ni el Salvador son lugares seguros para ellas.

Actualmente una de las niñas se encuentra con la policía mexicana y la otra teme por la vida de su hermana ¿No fue la policía quién mató a su madre?

“La otra niña siente temor cuando ve a la policía. No sé si ha quedado con algún trauma o si ella piensa que la policía le puede hacer algo”, relató Rosibel Arriaza, madre de Victoria, luego de reunirse con funcionarios del gobierno de El Salvador.

El caso ha resonado para los presidentes de ambas naciones

“Veo a miles de mexicanos indignados exigiendo justicia para nuestra compatriota. Ellos están igual de indignados que nosotros. Que no se nos olvide que no fue el pueblo mexicano quien cometió este crimen, sino unos criminales en la policía de Tulum”, dijo Bukele, presidente de El Salvador.

Por su parte el Instituto Nacional de Migración otorgó visas humanitarias para los hijos de Victoria. Mientras tanto, su madre, Rosibel Arraiza, exige justicia.

“Pido justicia para mi hija aunque ya no vuelva a la vida”. Dijo con la voz entrecortada

La madre de Victoria comunicó a la prensa sobre cómo su dolor le impidió reconocer el cadáver de su hija a través de fotografías. Igualmente, exigió que los asesinos de su hija no se queden sin castigo.

“Aunque sé que mi hija ya no volverá a la vida, en el área moral yo sí estaría satisfecha de que esos señores [policías mexicanos] paguen por lo que hicieron”, dijo cuando salió de la reunión con funcionarios del gobierno salvadoreño.

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La estigmatización de los migrantes y el racismo

Este caso ha hecho eco, incluso varios activistas y personas en redes lo han comparado con el caso de George Floyd, el cual murió asfixiado por un policía el 25 de mayo de 2020 en Minesota. De hecho, las coincidencias son aterradoras. Cuatro policías sometiendo a una persona incapaz de defenderse hasta provocarle la muerte.

REDODEM ha denunciado las medidas autoritarias por parte del gobierno mexicano en la frontera sur de México. Además, han señalado las narrativas xenófobas de los medios, quienes estigmatizan a los migrantes y contribuyen a todo un sistema que los discrimina y oprime.

Es triste admitir que México no es ese lugar que recibe a los migrantes humanitariamente. Por el contrario, pareciera que se ha convertido en otro país con ideas Trumpianas. Un lugar donde las mujeres migrantes mueren a manos de las autoridades que se suponen deben protegerlas.

El día de hoy, el cuerpo de Victoria regresa a casa en El Salvador. Su familia la despide con lágrimas. Mientras tanto, las personas siguen expresando su indignación, que esto no se olvide nunca. Porque la estigmatización de los migrantes, el racismo y la xenofobia matan.

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