¿Qué pasó con las promesas de migración de Joe Biden?

Los migrantes, parte de una caravana en camino hacia Loma Bonita, en el estado mexicano de Veracruz, el jueves 18 de noviembre de 2021. | Foto: AP / Voz de América
Reforma migratoria, asilo y las prioridades de ICE fueron algunas de las principales promesas de campaña del presidente Biden sobre migración
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Pocos días después de haber iniciado 2021, Estados Unidos estrenó presidente; como candidato presidencial Joe Biden criticó las políticas restrictivas a la migración de la administración Trump y se comprometió a promulgar una reforma integral que reafirmaría el compromiso del país con los solicitantes de asilo y los refugiados.

A punto de terminar el primer año de su mandato, varias de estas promesas no se cumplieron y otras se cumplieron a medias. Sin embargo, la actual administración también tuvo logros, como detener la construcción del muro fronterizo.

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Gran parte de la política migratoria de los años en los que Donald Trump estuvo al frente de la Casa Blanca continúa. Entre estas políticas contra la migración destacan dos en especial:

  • El Título 42, esta política se relaciona con la pandemia y exige la rápida expulsión de migrantes como medida de precaución de salud pública. Destaca que la prohibición se renovó incluso después de que Estados Unidos abriera sus fronteras terrestres a México y Canadá.
  • Los Protocolos de Protección al Migrante (MPP), este programa obliga a los solicitantes de asilo a esperar del otro lado de la frontera mientras se resuelve su proceso de asilo. El programa, también conocido como Quédate en México, se reactivó por orden de un juez federal.

Al respecto, los defensores de los migrantes sostienen que Biden ha agregado algo de humanidad al sistema de migración, pero no le atribuyen mucho más.

Solicitantes de asilo y frontera entre USA y México

Biden ordenó que se suspendiera el programa “Quédate en México”, poco después de su investidura en enero.

Sin embargo, Texas demandó al Gobierno de EE.UU. para mantener la política en vigor. En agosto, un juez federal dictaminó que Biden había terminado indebidamente con la política y ordenó su reinstalación.

Finalmente, el 6 de diciembre el programa regresó, luego de que México accediera a recibir a los migrantes retornados. Si bien la Casa Blanca ha buscado terminar con el MPP, no se puede decir lo mismo del Título 42, nunca se intentó cancelar.


Desde el 20 de marzo de 2020, cientos de miles de migrantes que buscan solicitar asilo en EE.UU. han sido expulsados a sus países de origen. El Título 42 ha sido modificado durante el mandato de Biden para permitir exenciones humanitarias, como menores no acompañados y familias con niños pequeños.

Refugiados

Durante los cuatro años de Trump en el cargo, el techo anual para las admisiones de refugiados se redujo de 85 mil a 15 mil.

Biden inicialmente mantuvo el límite de refugiados en 15 mil, el más bajo en la historia moderna de EE.UU., lo que provocó protestas de los aliados demócratas en Capitol Hill. En mayo, la Administración cambió de rumbo y elevó el techo a 62mil 500 (las admisiones de refugiados de Estados Unidos totalizaron solo 11mil 411 para el año fiscal 2021, que terminó el 30 de septiembre).

 

Desde entonces, la Administración ha elevado el límite de refugiados de 2022 a 125 mil. Sin embargo, las admisiones reales continúan rezagadas y la Casa Blanca ha admitido que la “meta (de 125 mil admisiones) será difícil de alcanzar” a pesar de la determinación de Biden de “reconstruir” el programa y renovar “el compromiso de Estados Unidos de proteger a los más vulnerables y mantenerse firme como faro de libertad y refugio del mundo”.

Prioridades de detención de migrantes

Si bien la migración sin precedentes a la frontera entre EE.UU. y México ha recibido una gran atención durante el primer año de Biden en el cargo, los investigadores dicen que poco ha cambiado en la frontera.

Los cambios realmente dramáticos se ven en la aplicación de la ley interior y en cómo el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han vuelto a priorizar los arrestos para centrarse en migrantes indocumentados que representan una amenaza para la seguridad nacional la seguridad pública. Durante el mandato de Trump, cualquier inmigrante que viviera en Estados Unidos sin autorización podía estar sujeto a arresto y deportación.

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El Ejecutivo estadounidense también ha actuado para evitar que el ICE realice arrestos en juzgados y limitó la detención de mujeres embarazadas, entre otras medidas.

Migración legal

Después de más de un año de cierres, las embajadas y consulados de EE.UU. en todo el mundo han reabierto para citas de visas de inmigrante y no inmigrante. Sin embargo, debido a la continua pandemia de Covid-19, estos servicios siguen siendo limitados.

En noviembre, el Departamento de Estado anunció que más de 460 mil personas están esperando entrevistas, lo que se suma a una gran cantidad de personas que buscan solicitar la residencia legal en Estados Unidos.

Los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), agencia responsable del sistema de naturalización de EE.UU., ha realizado cambios bajo la actual presidencia.

La agencia reemplazo la palabra “alien”, que algunos consideran peyorativa, por “no ciudadano” o “no ciudadano indocumentado” en sus publicaciones. Además, se comprometió a hacer que los formularios de inmigración sean “más precisos, oportunos y más fáciles de entender”.

La reforma migratoria se estancó

En su primer día en el cargo, Biden dio a conocer una amplia reforma migratoria, la Ley de Ciudadanía de Estados Unidos de 2021. Este documento incluía un camino de 8 años hacia la ciudadanía para los aproximadamente 11 millones de indocumentados en EE. UU.

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El proyecto de ley aún no ha sido votado por la Cámara de Representantes o el Senado y se considera casi muerto en el Capitolio.

Por separado, los demócratas han buscado agregar elementos de reforma migratoria a los proyectos de ley de gasto masivo de la red de seguridad social. En cada caso, se dictaminó que las medidas de migración no pertenecen a los proyectos de ley de gastos que pueden aprobarse en la Cámara con una mayoría simple de votos.

Como resultado, la legislación de reforma necesitará el respaldo de una mayoría de tres quintas partes para avanzar en el Senado de 100 miembros. El problema es que el caucus demócrata tiene solo 50 miembros y los republicanos están unidos en oposición a las propuestas de reforma.