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03 de octubre de 2022
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REDES

Existen alternativas para las personas haitianas en México

| Esta opinión fue escrita por Lorena Cano, coordinadora de la Clínica Jurídica, Instituto para las Mujeres en la Migración, AC

En 2019 y 2020, en coordinación con Haitian Bridge Alliance y el Center for Gender and Refugee Studies, realizamos la investigación “Un viaje de esperanza: La migración de mujeres haitianas a Tapachula, México” sobre las barreras que enfrentan las mujeres haitianas en Tapachula y sus vínculos con la discriminación, el racismo y la xenofobia. En el documento se exploran las causas de la migración de la población haitiana, principalmente desde 2010, y se hace un recorrido por su historia de pobreza, invasión, desastres naturales, violencia de género y corrupción, todas ellas han detonado la salida masiva de su población en busca de condiciones de vida digna.

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De acuerdo con la Organización de Estados Americanos (OEA), entre el 28 y el 70% de las mujeres haitianas han sido víctimas de violencia sexual y de género en su país.

Algunas jóvenes y adolescentes se han visto obligadas a ejercer la prostitución o el sexo transaccional para pagar sus estudios. En general, la violencia y discriminación en razón de género son las principales causas de la migración de las mujeres.

¿Qué originó la movilización de las mujeres haitianas a México?

Luego del terremoto de 2010 que devasto Haití, las mujeres y sus familias comenzaron a migrar hacia Brasil y Chile, dos países que en apariencia tenían las condiciones para establecerse. Una vez ahí encontraron trabajos temporales y documentos de residencia temporal (limitados), aun si enfrentaron cada día a:

  • Discriminación
  • Xenofobia y
  • Racismo

A partir de 2018, ambos países endurecieron sus políticas migratorias y las muestras de rechazo por parte de la comunidad se exacerbaron. Las mujeres haitianas y sus familias comenzaron a salir rumbo a México con la esperanza de llegar a un lugar que les permitiera mejores condiciones de vida.

La mayoría viajó por más de 3 meses atravesando hasta 11 países y zonas como la Brecha del Darién, entre Panamá y Colombia. Una franja selvática peligrosa y sin recursos básicos como agua y comida, además de la presencia de robos, agresiones sexuales y otros actos violentos.

Su suerte no fue (ni es) diferentes al llegar a México, al rechazo y el racismo por parte de las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y de la comunidad, se suma lo complejo que es encontrar un trabajo, una vivienda y acceder a servicios de salud y educación, además del bajo reconocimiento de la condición de refugiados en comparación con otras nacionalidades. Entre enero y agosto de 2021 la Comar recibió 77 mil 559 solicitudes de asilo, 30% corresponden a personas de nacionalidad haitiana; sin embargo apenas el 29% de dichas solicitudes fueron resultas como positivas en comparación con el 97% de Venezuela y el 86% de El Salvador.

Esperar indefinidamente, el destino de los solicitantes de asilo

Muchas personas haitianas, principalmente mujeres y familias, han permanecido en Tapachula por más de 1 año en busca de alternativas de regularización migratoria y oportunidades para construir una vida digna sin una respuesta eficaz por parte de las autoridades. Hace unas semanas, ante la desesperación, varias familias decidieron emprender el camino a otros estados del país en busca de empleo –algunas contaban con el reconocimiento de refugiadas, estancia por razones humanitarias o con constancias de trámites en curso-, la respuesta de los agentes del INM y la Guardia Nacional fue una brutal represión, desembocando en detenciones arbitrarias, deportaciones ilegales y separación familiar. Todas fuimos testigas a través de las imágenes y videos que circularon.

Quienes lograron llegar a la frontera con EE.UU., nuevamente se enfrentaron al desprecio y violencia ahora de los agentes de la patrulla fronteriza estadounidense. Además de las expulsiones bajo Título 42, política vigente desde marzo de 2020. De acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los EE.UU., de marzo de 2020 a julio de 2021 se han registrado un millón 077 mil 174 eventos de expulsión. Se estima que 2 mil personas migrantes están viviendo en tiendas de campaña en campamentos improvisados a lo largo de la frontera entre México y EE.UU.

Ante el cierre de fronteras y la paralización de sus procesos de estancia migratoria regular en México, las personas haitianas se encuentran en un limbo desesperante:

  • Sin documentos
  • Sin trabajo
  • Casa
  • Ni servicios de salud
  • Ni educación

La Comar está rebasada y ha dicho que las personas haitianas que vienen de Chile o Brasil no son solicitantes de protección, pese a que el marco jurídico nacional e internacional establece otra cosa, mientras que el INM ha acordado deportaciones a Puerto Príncipe que han iniciado esta semana.

Activistas piden atender las peticiones de asilo

IMUMI, en coordinación con organizaciones de México, EE.UU. y Centroamérica ha llamado al gobierno mexicano a incrementar la capacidad de la Comar para atender las solicitudes de asilo, y al INM para que agilice la regularización migratoria ya sea por razones humanitarias, formas migratorias múltiples, regularización por vínculo familiar, residencia temporal o interés superior de la niñez, todas estas figuras están contempladas en la Ley de Migración. Además de capacitar a los agentes de migración, de la COMAR y la Guardia Nacional contra el racismo anti-negro y las condiciones de Haití.

El Estado mexicano cuenta con un marco legislativo nacional e internacional amplio para proteger a las personas migrantes y solicitantes de protección internacional. Esto a través de la regularización y relocalización hacia otras ciudades de México. Estas opciones exigen tomar en cuenta los distintos contextos, perfiles y necesidades de las personas, además de colaboración interinstitucional en los tres niveles de gobierno, de agencias Naciones Unidas en México, de la sociedad civil y la academia, además de voluntad política para llevarlas a cabo.