Responsabilidad histórica de EE.UU. ante la crisis migratoria

Durante el siglo XX Estados Unidos apoyó a gobiernos militares, financió guerras civiles e interfirió activamente con elecciones libres.
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Estados Unidos ha jugado un papel central en la creación de la crisis migratoria actual. No solamente en lo relativo a las políticas migratorias recientes como el Título 42 —que le niega a todos los adultos y familias el derecho a solicitar asilo —sino también en la exacerbación de las problemáticas que han contribuido a que las personas de El Salvador, Guatemala y Honduras huyan de sus países.

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Existe una historia de más de un siglo de intervencionismo estadounidense en la región que ha contribuido de manera importante a la:

  • Pobreza
  • Violencia
  • Desigualdad y
  • La falta de oportunidades

Problemas estructurales que hasta la fecha siguen siendo las causas de la crisis migratoria y emigración centroamericana.

A lo largo del siglo XX y en especial durante la década de los 80, EE.UU. apoyó a gobiernos militares, financió guerras civiles e interfirió activamente con elecciones libres. En Guatemala, apoyó las políticas genocidas de Ríos Montt, que resultaron en décadas de matanzas a la población civil y en el Salvador entrenó a las fuerzas salvadoreñas responsables de masacres de civiles —incluyendo mujeres y niños. En suma, apoyó gobiernos que sobreponían los intereses económicos y políticos de Estados Unidos por encima del bienestar de la población local.

Desafortunadamente, la responsabilidad no quedó solamente en el pasado. Actualmente, las políticas económicas y comerciales de Estados Unidos han resultado en la destrucción de los medios de subsistencia, ecosistemas y modos de vida de los ciudadanos centroamericanos, la ruina de pequeños agricultores y el desplazamiento de millones en comunidades rurales.

El libre comercio también impulsó la crisis migratoria

Esto se debe a que acuerdos como el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA) aumentaron de manera importante las importaciones de Estados Unidos a Centroamérica y disminuyeron las exportaciones de agricultores centroamericanos que no pudieron competir con las multinacionales estadounidenses.

Además, para mantener este modelo económico que perjudica a gran parte de la población es necesario un aumento en la militarización que sofoque la disidencia. Esto siempre resulta en más violencia en contra de la población civil —incluida la tortura, feminicidios, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones.

Por otro lado, América Central ha sido una de las regiones más afectadas por el cambio climático.

La sequía ha afectado la agricultura de subsistencia, el cambio en los patrones de lluvia afecta los cultivos, y, sobre todo, el cambio climático ha contribuido al incremento en los desastres naturales que han resultado en millones de migrantes ambientales.

Sin embargo, a pesar de ser una de las regiones más afectadas por el cambio climático, es también de las menos responsables de este fenómeno. Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Honduras juntos producen solamente el 26% de las emisiones de carbono que produce Estados Unidos.

A pesar de esto, la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris les dice a los centroamericanos que no vayan a Estados Unidos porque no los dejarán entrar. Continúan con políticas que priorizan el control migratorio y niegan el derecho a solicitar asilo. Además, afirman que la solución está en invertir para solucionar los problemas de raíz —problemas que Estados Unidos amplificó en el pasado y que continúa fomentando.