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Migración climática

Centroamérica es una de las regiones más vulnerables al cambio climático, sus efectos ya empezaron a provocar la migración

Se estima que para el 2050 el cambio climático desplace a 200 millones de personas a nivel global, esta migración afectará aproximadamente a 4 millones en México y Centroamérica; el problema es que este fenómeno no es algo que pasará a futuro, sino que está pasando ahora.

Las cifras actuales son igual de alarmantes. En el 2020, 30.7 millones de personas fueron desplazadas internamente por la crisis climática —tres veces más que aquellas desplazadas por conflicto o violencia.

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Las migraciones climáticas que más conocemos son aquellas causadas por catástrofes repentinas como terremotos, tsunamis y huracanes; sin embargo, también están aquellas relacionadas con cambios paulatinos como:

  • El aumento de la frecuencia de las sequías
  • Inundaciones constantes
  • El aumento del nivel del mar
  • La desertificación y
  • La escasez de agua

Estos cambios paulatinos en el clima están ocasionando la pérdida de los medios de subsistencia de los que las personas dependen, sobre todo de los agricultores. Los pequeños agricultores son particularmente vulnerables al cambio climático y los más de 600 millones que hay en todo el mundo producen alrededor de un tercio del suministro mundial de alimentos.

Por lo tanto, si las sequías y las inundaciones destruyen estos cultivos no solamente ocasionarán grandes migraciones, sino que se pondrá en riesgo la seguridad alimentaria a nivel global.

Centroamérica es una de las áreas más propensas a la migración por el cambio climático

Centroamérica es una de las regiones más vulnerables al cambio climático debido a su posición geográfica. Las sequías severas en esta región son ahora cuatro veces más probables que en el siglo pasado.

Sin embargo, es importante mencionar que la gravedad de los efectos del cambio climático son consecuencia directa de las decisiones gubernamentales y de políticas económicas.

Por ejemplo, el gobierno sigue aprobando proyectos para:

  • La extracción de hidrocarburos
  • Autorizando proyectos extractivos como la tala rasa y la minería que destruyen los ecosistemas locales

Estas actividades reduciendo la resiliencia y la capacidad de los ecosistemas de adaptarse a cambios severos en el clima.

En este sentido, los gobiernos y las grandes empresas están íntimamente involucrados y son responsables de la magnitud de los efectos del cambio climático. Esto es cierto sobre todo en los países desarrollados quienes producen un mayor porcentaje de emisiones de carbono.

Centroamérica, a pesar de ser una de las regiones más afectadas por el cambio climático, es también de las menos responsables de este fenómeno. Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Honduras juntos producen solamente el 26% de las emisiones de carbono que produce Estados Unidos.

Al ser los gobiernos responsables del cambio climático, tendrían que hacerse cargo de las consecuencias, incluyendo aquellas relacionadas con la migración. Sin embargo, entre el 2013 y 2018, siete de los principales países emisores de carbono han gastado el doble en el control fronterizo que en estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático.

Víctimas del cambio climático, los más vulnerables

Por otro lado, la legislación internacional no protege a las personas desplazadas por condiciones climáticas.

A pesar de que el término “refugiado ambiental” se ha popularizado, no existe una definición universalmente aceptada y no entra dentro de la protección que ofrece la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, que protege solamente a las personas que tienen un temor fundado de persecución por motivos raciales, religiosos o de otro tipo.

A medida que empeora el problema del cambio climático y aumenta la migración causada por este fenómeno, surge una necesidad urgente de aclarar la definición de refugiados climáticos —incluidos aquellos desplazados internamente— y la necesidad de crear un mecanismo internacional para protegerlos.