El asilo regresó a Rocío Rebollar con su familia y su antigua vida

Rocío Rebollar y su hijo Gibrán Cruz, quien ingresó a la escuela militar sólo para ayudar a su madre a regularizar su estatus. | Foto: Cortesía.
A Rocío Rebollar la expulsaron cuatro veces de Estados Unidos. La última vez que regresó a México, la violencia la lastimó pero también le abrió un camino para regresar. Esta es la segunda y última entrega sobre su historia.
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on email

Rocío Rebollar Gómez salió de Estados Unidos por última vez en 2020. Esa fue la última de cuatro veces que la separaron de su familia. Hasta hace poco, ella permanecía en la frontera norte de México; sin embargo, pudo regresar con sus hijos luego de una larga y dolorosa espera.

En 2018, alguien reportó a Rocío con migración y la detuvieron en su trabajo. Ahí inició un proceso de más de un año en el que sus hijos y ella agotaron todos los recursos para evitar su deportación.

Tal vez te interese:  Rocío Rebollar, la madre que ha vencido al sistema migratorio de USA varias veces

De hecho, su hijo Gibrán Cruz se inscribió a la escuela militar para que Rocío pudiera obtener la residencia por medio de él. Se hizo de todo. Esperaron.

Desafortunadamente, Rocío no calificaba para tener la residencia legal permanente debido a su deportación previa. No obstante, sí podía obtener un permiso para poder quedarse en USA. “Nunca he sido carga pública, no tengo récord criminal, siempre he trabajado y pagado mis taxes”, declara.

Cada expulsión significaba dejar atrás a la familia, pero también todos los logros conseguidos con años de esfuerzo. | Foto: Cortesía.
Cada expulsión ha significado dejar atrás a la familia, pero también todos los logros conseguidos con años de esfuerzo. | Foto: Cortesía.

Toda su vida, lo único que Rocío ha hecho es trabajar por su familia como millones de migrantes mexicanos en Estados Unidos. “No era prioridad de deportación”, explica. Pero, en ese momento, el sistema migratorio era muy inflexible debido al gobierno de Donald Trump.

Lo que siguió fue que pasaron el caso de Rocío con ICE. Con el expediente en sus manos, la agencia decidió que debían deportar a Rocío debido a su expulsión previa.

“Yo tenía mucha confianza en Dios en que no me iban a sacar. ¿Cómo era posible que me fueran a quitar de mi casa, de mi familia, de mis nietos?”, dice. El milagro que esperaba no llegó en ese momento.

 El regreso de Rocío a México: una interminable espera

Luego de un largo proceso legal, Rocío Rebollar fue deportada a México en 2020. En ese entonces su caso ya se había hecho público en medios como La Opinión. Más adelante, Rocío se dio cuenta de que eso, levantar la voz, fue algo crucial en la resolución de su caso. 

En cuanto llegó a México decidió quedarse en Tijuana. Entre lágrimas, cuenta que el año con cuatro meses y 18 días que estuvo ahí fue un calvario para ella:

“Yo no salía, me la pasé encerrada, estaba muy deprimida. No quería comer, no dormía… Fue algo muy triste, muy difícil de describir en realidad. Una vez que me animé a salir con mi hermano, nos asaltaron, lo golpearon, nos amenazaron; a él le quitaron $500 dólares y su celular”.

Todo se complicó más cuando le llamaron para darle la mala noticia de que su madre había sufrido un accidente: se cayó y se golpeó la cabeza muy fuerte; estaba grave en el hospital.

Debido a su situación, el hospital le dio una hoja a Rocío para que, con ella, pidiera un permiso humanitario y pudiera entrar a despedirse de su madre. Sin embargo, las autoridades se lo negaron debido a que su historial estaba “manchado” con una deportación previa.

Con la tormenta llegó la calma

Rocío no pudo despedirse en vida de su madre, quien siempre la acompañó. No obstante, pudo enterrarla en Acapulco después de un proceso de repatriación. Pero, estando allá, tuvo un incidente. Recibió amenazas de gente que decía que la reconocía, que sabía que su caso se había hecho público y que también tenía identificados a sus familiares.

“Tuve que salir corriendo”, dice Rocío, quien regresó a Tijuana. Ella reconoce que se necesita valor para alzar la voz y, con ello, exponer tu vida privada.

En ese momento decidió no decirle nada a sus hijos para no preocuparlos. Al mismo tiempo, seguía llevando su caso con la abogada Dulce García, de la organización Border Angels.

Para Rocío, el apoyo de esta organización y de Unified US Deported, de Robert Vivar, fueron una pieza esencial en la resolución de su caso y, por lo tanto, en su vida.

Debido a la persecución que Rocío experimentó, su abogada Dulce García vio la posibilidad de que interpusieran una solicitud de asilo. “Yo sé que me la van a aprobar. Yo sé que Dios es grande y me va a hacer el milagro de poder regresar”, pensó Rocío en ese momento.

Y así regresó de nuevo. “Gracias a la ayuda de los medios y la comunidad y de las organizaciones que siempre estuvieron conmigo, regresé. Sé que la lucha continúa, pero espero que mi caso marque un antecedente para otros padres de miembros de la fuerza aérea que está en la misma situación que yo”.

Momentos del reencuentro de Rocío con su familia esta última vez que pudo regresar. | Foto: Cortesía.
Momentos del reencuentro de Rocío con su familia esta última vez que pudo regresar. | Foto: Cortesía.

La importancia de las herramientas digitales para los migrantes

Dulce estuvo apoyando a Rocío Rebollar desde el inicio de su caso. Pero, antes de ello, Rocío tuvo que aprender a usar diferentes herramientas para encontrar redes de apoyo.

Instagram y Twitter se volvieron medios esenciales para localizar a organizaciones como caridades católicas. Además, siempre ha dado su palabra a los medios y difundió su caso a través de redes sociales. “No dejé que mi caso se muriera o se enfriara. Traté de mantenerlo vivo para que no fuera olvidado”, declara Rocío.

Mientras su caso continúa, intentará regularizar su estatus gracias a su hijo Gibrán. También seguirá alentando a la comunidad a seguir sus pasos y tomar la iniciativa para solucionar sus problemas migratorios.

Por ello, le aconseja a las personas buscar y llamar a diferentes organizaciones de ayuda a inmigrantes y deportados. Pero remarca que donar también es importante.

Rocío Rebollar también tiene fe en que el gobierno de Joe Biden hará del sistema migratorio de USA algo más humano. Así, madres como ella no deberán abandonar su hogar, sus logros o su familia.