Nelson Pinos es un migrante ecuatoriano de 43 años de edad que ha pasado los últimos 10 meses confinado en la Iglesia Metodista Unida First y Summerfield en New Haven, para escapar de la persecución de la migra.

Desde hace 319 días Nelson no ha podido abandonar la iglesia, pues el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) procesa su caso desde hace décadas.

Pinos llegó a Estados Unidos cuando era tan solo un adolescente, a sus 18 años fue detenido por la migra mientras caminaba por el centro de Minneapolis, mientras visitaba a su cuñado en Minnesota en 1993.

Los oficiales de llevaron a Pinos a su oficina para ser procesados. Esa misma noche Pinos fue liberado y lo dejaron volver a casa. Pinos, que había emigrado a los Estados Unidos desde Ecuador en 1992, no sospechaba que en ese momento la migra comenzó a procesar su caso.

Por lo general, cuando los inmigrantes indocumentados son puestos en proceso de deportación, reciben un documento que dice que deben comparecer ante el tribunal, pero este primer documento no detalla la hora ni el lugar de esa comparecencia, según una de las abogadas actuales de Pinos, Tina Colón Williams.

Esos detalles están típicamente relacionados en un documento separado. Según Williams, Pinos viajó de regreso a Nueva York antes de que llegara este documento. Pinos dijo que los documentos se enviaron a un edificio de apartamentos en Minnesota y que otra persona firmó los documentos. Pinos dijo que no sabe quién era esa persona.

En 1994, el tribunal de inmigración en Bloomington, Minnesota, emitió una orden de expulsión en ausencia contra Pinos, lo que significa que no estuvo presente en la audiencia.

Sin embargo, Pinos no sabía que esta orden existía hasta años más tarde. Debido a esto, se entregó voluntariamente a ICE en Nueva York por consejo de un abogado en 2012.

Cuando Pinos se presentó por primera vez a ICE en 2012, no era una “prioridad para la deportación”.

Pinos ha sido obligado a vivir en la iglesia por más de 10 meses y aunque vea a su familia todos los días, poner un pie fuera significa que ICE tendrá la facultad de cumplir con su orden de remoción y deportarlo a un país que dejó hace 26 años.

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Desde la llegada de Trump al poder, los procesos migratorios han sufrido cambios drásticos.

Anteriormente, aunque un migrante tuviera una orden de deportación, se podía apelar una suspensión, lo cual significa que las personas con una orden de expulsión pueden permanecer en el país, pero bajo algún tipo de supervisión.

Por lo general, una vez al año, la persona se presenta ante ICE, presenta la documentación, se somete a un breve procedimiento y la suspensión era permitida.

“Bajo esta administración, cualquier persona, en cualquier momento, sin importar cuántos años haya vivido aquí, sin importar cuáles sean sus lazos familiares, sin importar cuáles sean sus contribuciones a la sociedad, si ICE te atrapa y descubre que eres un indocumentado, entonces te llevarán a la deportación”, sostuvo Kica Matos, Directora de Derechos de Inmigrantes y Justicia Racial en el Centro para el Cambio Comunitario en New Haven.

Con información de Yale Daily News

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