Signos de los tiempos
Para la Teología de la Liberación: “Hay «signos de los tiempos» donde hay acciones históricas, es decir, libres, voluntarias, intencionadas”, es decir, “los signos de «nuestro tiempo» haya que buscarlos allí donde la presencia y la voluntad de Dios se insinúan en acciones voluntarias capaces de transformar la realidad y también en la «pasión» de las víctimas”. Una reflexión teológica en ese marco nos permite identificar que vivimos un tiempo de opresión por parte de la oligarquía frente al que hay que alzar la crítica ética, a la vez que hay que luchar por la liberación del pueblo y los pobres, que en la actualidad son los millones de migrantes que viven en los USA. Esos son los signos de los tiempos.
El pueblo norteamericano, del que forma parte significativa la comunidad migrante, se ha hecho presente a través de manifestaciones y actos coordinados de protesta pacífica, mientras despliega estrategias de solidaridad y acompañamientos a las miles de personas que han sido perseguidas por el gobierno de Trump. Estamos frente a la irrupción voluntaria del pueblo para defenderse de la tiranía.
Cabe hacerse la pregunta: ¿Funcionan las manifestaciones? Podemos afirmar que sí han funcionado. Las manifestaciones y opiniones de amplios sectores de estadounidense contra la administración Trump ha tenido un impacto significativo, al grado de que ha provocado la remoción de dos de las más agresivas y crueles funcionarias vinculadas a las detenciones ilegales de migrantes, que no son casos aislados, sino la parte más visible de un gobierno que atraviesa una severa crisis organizativa. El problema, desde luego, es la política del gobierno de Trump, que lo está llevando a la debacle, lo cual no significa que sea menos peligroso.
A los partidos políticos y a los gobernantes desde luego que sí les importa la percepción de la gente sobre las acciones gubernamentales, sobre todo porque anuncia una intención de voto. Quizá sea por puro interés de seguir formando parte del grupo de los que gobiernan los USA, no obstante, cabe indicar que hay preocupación entre la clase política por la gran cantidad de personas que se han manifestado a lo largo y ancho de los USA contra la guerra y las detenciones arbitrarias de migrantes.
Protestar y resistir si funciona, si tiene efectos sobre el comportamiento de los gobernantes, por tanto, es momento de reforzar la protesta y ampliar la organización de la resistencia, también de pensar y diseñar políticas públicas distintas, en una sociedad con un comportamiento apegado a los derechos humanos y el respeto a la dignidad de las personas. La gente ha votado a favor de propuestas que se presentan como socialistas con una plataforma que ofrece reforzar el sistema de protección social educación salud y ha logrado triunfos que no son menores.
Los resultados en las últimas elecciones (2025-2026) son un motivo muy poderoso para exigir a los representantes y líderes migrantes que corrijan el error que cometieron de apoyar la agenda conservadora que encabeza Trump. La comunidad migrante tiene todo el derecho de exigir a los que dicen representarla que reflexionen sobre la postura que han
asumido y si es necesario cambiarla.
También es tiempo de pasar a la organización en otros temas de interés para la comunidad migrante, para impulsar la agenda migrante: en primer lugar exigir y lograr que paren las deportaciones, que las personas que están injusta e ilegalmente detenidas sean liberadas, que sean reparados los daños y agravios que sufrieron, así como que sean juzgadas aquellas personas que actuaron violando la ley. En segundo lugar, que se reactiven las vías legales para la regularización de las estancia de los migrantes, sin que sean perseguidos o detenidos en los espacios administrativos y de impartición de justicia, incluyendo el establecimiento de procedimientos “racionales” para la obtención de visas y el asilo (y que se ponga alto a las locuras en los precios y los requisitos).
Son muchos los temas que deben estar presentes en la agenda migrante: empleo con prestaciones, salarios justos, pensiones por jubilación, vivienda, educación, entre muchos otros. Ante la crisis del poder político estadounidense resulta apremiante visualizar alternativas antes de que la oligarquía contagie a todas las esferas de la vida social de los USA. La esperanza está en la comunidad migrante y en responder oportunamente a los signos de los tiempos.