OPINIÓN | El reto de la migración en la región…

Foto: Reuters / Voz de América
Antes de tratar buscar soluciones a la migración, debemos entender que es inherente a las personas y que la restricción no es la solución
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El próximo 7 de mayo, la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, se reunirá con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, donde se prevé tratarán el tema migratorio y de la pandemia. Esta reunión se enmarca en la gira que tendrá Harris en la región en los próximos meses. Las expectativas son grandes. Esperemos que en esta ocasión el gobierno mexicano tenga una agenda y un discurso más claros.

Es evidente que la región presenta grandes retos. A la violencia, los desastres naturales, la corrupción y la pobreza se sumó la pandemia. La vida se depreció. Las personas están intentando salir de sus países pero el despliegue de elementos del ejército y la policía en Guatemala y de la Guardia Nacional en México les obliga a buscar rutas más sórdidas donde los grupos del crimen organizado están al asecho.

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Ayer, los gobiernos justificaban sus acciones en las presiones arancelarias de la anterior administración estadounidense. Hoy, lo hacen con un discurso de una migración segura, ordenada y regular, que sale del Pacto Mundial sobre Migración de 2018. Pero sus acciones no son seguras ni ordenadas, mucho menos regulares. Su actuar es contrario a los marcos jurídicos nacionales e internacionales. Encontrar soluciones a la migración es un proceso complejo que no se resolverá de la noche a la mañana, ni con contención o criminalizando a las personas migrantes.

A los Estados de la región les tocará proponer mejores soluciones, ninguna debe anclarse en frenar la migración porque estaría destinada al fracaso. La migración es inherente a las personas. Pero si pueden ir encaminadas a tener la libertad de decidir si quieren o no migrar (y no obligadas por el contexto de sus países) y los gobiernos deberán garantizar que en esa migración no haya ni detención, ni deportación, ni violencia, ni obstáculos para acceder a la protección internacional o regularización migratoria. Es posible.

¿Qué medidas se deben implementar para mejorar el panorama de la migración?

Como sociedad civil hemos propuesto algunas pistas. Hace dos semanas, tanto organizaciones de México como de Estados Unidos y Centroamérica, hicimos llegar una carta a la administración Biden-Harris donde les proponemos acciones en tres áreas centrales:

  1. Retorno seguro e integración que, entre otras cosas, permita identificar necesidades de protección y separación o custodia de familias binacionales. Acceso a documentos de identidad, a educación, capacitación laboral y atención psicosocial para la niñez.
  2. Fortalecimiento del sistema de asilo de México y países de la región. Por ejemplo, trabajar con el gobierno mexicano para eliminar barreras en el acceso al asilo, una mayor rendición de cuentas, profesionalización y menos corrupción dentro de las agencias migratorias de ambos países, así como apoyo para fortalecer al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia y las Procuradurías de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes quienes deben brindan protección a la niñez y en consecuencia el gobierno implemente adecuadamente todas sus reformas a las leyes de migración y asilo en materia de niñez y adolescencia migrante.
  3. Brindar protección y servicios humanitarios en la ruta migratoria. El gobierno de Estados Unidos debe invertir en salvaguardar la integridad de las personas migrantes y solicitantes de protección internacional en su tránsito. Que mitiguen los riesgos y aumente la protección. Esto debe incluir financiamiento y apoyo técnico para ampliar la capacidad de los albergues, brindar información y orientación sobre los servicios de protección y opciones para la población migrante y las organizaciones que las atienden, así como apoyar los sistemas de entrada fronterizos que puedan identificar a quienes tienen necesidades de protección internacional y les brinden soluciones adecuadas y diferenciadas.
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Los desafíos en la materia son muchos

Los retos no son menores, pero las voluntades políticas deben ser mayores. Es tiempo de romper el ciclo de respuestas a la crisis con la militarización de las fronteras. Los desafíos que la migración nos muestra han estado, por lo menos, durante las últimas tres décadas, algo debimos haber aprendido ya. Hoy, es necesario y urgente un sistema que responda a las necesidades de protección de las personas. Estados Unidos, México y Centroamérica tienen la oportunidad de gestionar la migración diferente, con respuestas humanitarias, reconociendo los derechos de las familias, mujeres, hombres, niñas, niños y adolescentes que buscan protección internacional.

La gestión de la migración será efectiva, siempre y cuando se trabaje en colaboración para proteger a las personas migrantes y solicitantes de protección internacional, y no con acciones de disuasión y contención migratoria. Las causas que empujan a las personas a salir de sus países no van a desaparecer con el despliegue militar o de la Guardia Nacional, necesitamos acciones coordinadas, centradas en la protección de las personas. Veremos cómo avanzan las distintas reuniones de la vicepresidenta con los gobiernos de la región.