Mujeres migrantes, esenciales para las comunidades en Estados Unidos

Las participantes del foro destacaron la importancia de las mujeres migrantes para las comunidades en Estados Unidos. Foto: Especial
Pese a su importancia en la generación de lazos comunitarios, las mujeres migrantes experimentan marginación incluso dentro de sus esferas cercanas.
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El 13 de agosto, el Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG) llevó a cabo el foro “La participación binacional de las mujeres migrantes en Estados Unidos“. En él participaron 6 mujeres, todas ellas migrantes, quienes compartieron sus experiencias personales. También hablaron sobre la importancia de impulsar la participación política entre las mujeres con historias similares a las suyas.

Mujeres migrantes: formación de comunidades

La doctora Laura González, académica y activista defensora de los derechos humanos, recordó que, antes, la migración parecía ser un fenómeno exclusivamente masculino.

Pero, después de la Ley de Amnistía de 1986, familias completas tuvieron la oportunidad de migrar hacia Estados Unidos.

En este nuevo flujo, las mujeres migrantes comenzaron a desarrollar un papel central en el desarrollo de comunidades. “Las mujeres se anclan porque tienen que formar relaciones”, explicó. Relaciones con las escuelas de los hijos, con la iglesia, con los hospitales, etc.

Van tejiendo redes y formando comunidades, lo que permite que sus familias (incluyendo los hombres) también se anclen al espacio que habitan.

Laura González remarcó que, justamente a partir de estas redes, las mujeres y las comunidades que se van formando pueden empezar a empoderarse políticamente.

Sin embargo, este no es un proceso fácil.

La marginación de la mujer

Julieta Altamirano, miembro de la Liga de Mujeres Votantes del condado de Snohomish, recordó que las mujeres migran por diferentes motivos.

Además de las dificultades económicas, ellas deciden emprender el viaje para escapar de la opresión política y religiosa que experimentan en sus tierras natales. También huyen del acoso sexual y la violencia de sus países, o de opresiones o diferencias laborales por ser mujeres.

No obstante, su camino es diferente al de los hombres. Si están casadas y tienen hijos o alguien más que “dependa de ellas”, no pueden migrar así como así.

Y, llegando a Estados Unidos, no pueden moverse de un campo a otro, de una ciudad a otra, como hacen los hombres. Su migración está subordinada a los ciclos de vida.

Según Julieta Altamirano, a esto se suma el hecho de que las mujeres migrantes experimentan una doble marginación.

Esta marginación se da, en primer lugar, por la condición de ser mujer en medio de sociedades predominantemente machistas. Este machismo está presente, incluso, dentro de la misma comunidad migrante.

En segundo lugar, las mujeres experimentan el mismo rechazo que la mayoría de los migrantes en Estados Unidos.

Estas circunstancias atraviesan y dan forma a las actitudes o posiciones políticas de las mujeres migrantes. De ahí que, muchas veces, su participación política no tenga tanta fuerza como la de otros sujetos.

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Otro factor influyente es la política local de los lugares donde viven.

Al respecto, Julieta apuntó:

No es lo mismo ser mexicana en California que serlo en Texas o en el estado de Washington, y mucho menos serlo en una ciudad fronteriza como El Paso.

Otras condiciones de marginación

Griselda Guevara-Cruz, miembro de la Coalición Latina del Condado de Snohomish, habló sobre otro tipo de marginación: la discriminación hacia las comunidades indígenas.

Griselda tiene raíces mixtecas. Cuando sus padres la llevaron a Estados Unidos, ellos no hablaban español, “y mucho menos inglés”. Tanto ella como sus papás fueron discriminados incluso dentro de la misma comunidad migrante.

Apuntó que este problema también se da en lugares públicos supuestamente destinados a ayudar a los migrantes.

Ante esta situación, Griselda se pregunta: ¿cómo impulsar la participación política de una comunidad tan diversa y, a la vez, tan dividida? Una comunidad donde no todos hablan la misma lengua, y donde la gran mayoría tiene bajos niveles educativos.

A esto se suma lo difícil que es el proceso de votación desde el extranjero. Guadalupe Zamora, presidente del Club Guanajuatense en Washington, dijo que, aunque los migrantes sí participan en las votaciones, los mecanismos para hacerlo no son nada sencillos.

Opina que esto crea barreras que hacen que la gente no participe. “Es frustrante”, indicó.

Sin embargo, remarcó, la comunidad no debe desalentarse por eso. Ella invita tanto a las mujeres como a los migrantes en general a que conozcan a sus representantes y sean parte de la toma de decisiones de sus lugares de origen.

Agregó que las mujeres migrantes juegan un papel central desde la manutención de sus familia hasta el desarrollo de una mejor sociedad.

Incluso, dijo, las remesas que envían a sus familias son uno de los pilares de la economía mexicana que siguen en pie frente a las medidas de austeridad del Gobierno de México.

Por ello, tanto Dolores Aviña (lider de la Asociación Guanajuatense del Estado de Texas) como Rosa María Zavala (fundadora de Caminos de Guanajuato-Houston) coinciden en que las mujeres y la comunidad migrante deben conocer a sus representantes.

Para Dolores, el hecho de que Joe Biden haya seleccionado a una mujer de familia migrante como compañera de campaña, es un ejemplo de que las mujeres pueden participar en esas esferas.

Por su parte, Rosa María agregó: “Necesitamos hacer cambios que beneficien a la comunidad migrante”. Dijo que esto sólo se puede lograr si los migrantes se acercan a sus representantes y ejercen el voto desde el extranjero.