Historias de Playa: Wilson Charles, el “migrante portador de sueños”que transforma los derechos para naturalizados en Playa del Carmen
Una de las razones para que el municipio de Playa del Carmen sea uno de los destinos número uno de todo el Caribe se debe a la llegada de miles de extranjeros que pertenecen a 42 países. Algunos, como Wilson Charles Martial, de origen haitiano, migraron a la Riviera Maya atraídos por las telenovelas mexicanas y decidieron aportar sus saberes en favor de la población migrante que busca en México nuevas oportunidades de vida.
En NewsDay Caribe abrimos una ventana al alma de nuestra región con “Historias de Playa”, un espacio donde cada semana daremos voz a quienes han construido, transformado y dado identidad a este rincón del país. Desde las arenas de Playa del Carmen, Tulum, Cancún, Cozumel, hasta Chetumal, compartiremos conversaciones íntimas con mujeres y hombres cuyas vidas están entrelazadas con el crecimiento y la esencia del Caribe mexicano. Son relatos que nacen frente al mar, cargados de memoria, esfuerzo y pasión, y que hoy queremos preservar como huellas vivas de una tierra que no deja de reinventarse.
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En esta entrega presentamos el legado de Beatriz Urtuzuastegui, una emblemática defensora del medio ambiente y de la preservación de la esencia de Playa del Carmen.
NewsDay Caribe entrevistó para el especial “Historias de Playa” a Wilson Charles, quien fue exdirector de la Unidad de Atención al migrante en Playa del Carmen (municipio de Solidaridad) durante el gobierno municipal de Laura Beristain y hoy impulsa, más que nunca, que los migrantes extranjeros puedan ocupar cargos públicos en los Ayuntamientos.
Quién mejor que Wilson Charles para haber estado al frente de una dependencia encargada de atender a los migrantes, muchos de los cuales salen de sus países huyendo de dictaduras, como la de Nicolás Maduro, o por la violencia, siendo perseguidos por criminales como la Mara Salvatrucha.
“Un migrante es un portador de sueños”, declaró el activista.
Con una enorme sonrisa, esbozó que México lo recibió con los brazos abiertos porque es un país donde su gente no es racista ni discrimina, es vasto en cultura y hay mucho por conocer. Señaló que emigró de Haití en octubre del 2004 para estudiar Administración de Empresas en República Dominicana; posteriormente pudo viajar a Guatemala y, por fin, arribó a México, país que empezó a estar en su mira porque fue un gran espectador de la telenovela “La Gata Salvaje”.
Llegó el 10 de julio del 2013 a Playa del Carmen y fue cuando decidió ser mexicano naturalizado. Comentó que, al hablar varios idiomas (español, francés y criollo) y tener formación en la industria turística, fue fácil conseguir empleo en el destino.

Aunque Haití es una nación convulsa por ser uno de los países más pobres económicamente en América y por el golpe de Estado en el que asesinaron al presidente Jovenel Moïse el 7 de julio de 2021, su población demuestra que la tenacidad para liberarse de la esclavitud del dominio francés en el siglo antepasado los hace una pequeña isla que sigue siendo ejemplo de que el poder lo tiene el pueblo cuando hay comunicación.
Lo anterior es el contexto de la nación de donde proviene Wilson, pero aclaró que, al nacer en la zona norte en un sitio llamado Grande Riviere du Nord, no se vive la misma violencia de las pandillas que existe en Puerto Príncipe. Wilson mencionó que, como haitiano, no puede sacar sus raíces de un día para otro, porque el migrante empieza a amar al país que lo cobija; de hecho, cuando ha regresado a su tierra natal, se ha sentido “extranjero y de afuera”.
Explicó que el fenómeno de la adaptación a ser un migrante naturalizado ocurre cuando ha viajado a Haití y, aunque están sus padres, los amigos cambian y ciertas situaciones también, porque se adopta otra cultura. Con sus 44 años de edad, Wilson Charles está felizmente casado con una mexicana proveniente del estado de Jalisco.

Trabajo en el Ayuntamiento
Aclaró que él no creó la Unidad de Atención al migrante en Playa del Carmen, pero cuando tomó el cargo vio que era una dependencia que no tenía cabeza ni rumbo. Al notar que tenía que empezar desde cero, logró hacerla funcionar. Señaló que el tema de la migración a veces es mal entendido, ya que hay migración de personas mexicanas e internacionales; por ello, pudo ayudar a los mismos mexicanos que requirieron un albergue mientras buscaban empleo.
Wilson Charles mencionó que logró enlaces con consulados y con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), porque en ese momento estaba el “boom” de la migración de venezolanos, quienes en masa estaban solicitando refugio en Quintana Roo. Explicó que, cuando fue director de dicha Unidad, pudo conocer que la mayoría de los migrantes de Venezuela ya querían vivir en el estado, atraídos por la economía de la industria turística, siendo uno de sus primeros obstáculos tener documentación para trabajar en México.

Tan solo en su administración municipal dieron ayuda a más de 3 mil venezolanos, aunado a los hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que estaban huyendo de la inseguridad de Centroamérica. Señaló que hubo un momento en que el mismo Consulado de Venezuela llegó a la colonia Luis Donaldo Colosio para tramitar pasaportes; en esencia, atendieron a 600 personas en un solo día.
Wilson Charles informó que, para entonces, en la Unidad de Atención al migrante en Playa del Carmen pudieron rebasar los 6 mil migrantes que recibieron su residencia. Recordó que en su gestión organizó una muestra gastronómica de platillos de diferentes países el 18 de diciembre del 2018, en la explanada “28 de Julio”. Comentó que hay muchos migrantes de Latinoamérica, como los de Guatemala, que pueden pasar desapercibidos porque la gente puede pensar que son originarios de Chiapas.
Entre los casos sensibles de la migración, el activista recordó que atendió a un joven de Guatemala, menor de edad, que llegó al destino para trabajar pero sufrió un accidente. Estuvo por un tiempo en el Hospital General de Playa del Carmen, pero después de mucho laborar para dar con algún familiar y darle aviso de lo ocurrido, el joven guatemalteco falleció a causa de las lesiones.
Wilson Charles informó:
“Lo que sí creamos es el albergue, porque no existía en Puerto Aventuras. Cuando empecé tenía 32 literas y podían estar 60 personas que podían permanecer 15 días”.
Comentó que muchos de los migrantes vienen de visita por el gusto de conocer la República Mexicana, pero después de 6 meses caen en la irregularidad; esto ocurre frecuentemente con estadounidenses, canadienses y europeos, quienes a veces son discriminados o no cuentan con permiso de trabajo. El activista manifestó que ha ayudado a muchos migrantes de Centroamérica para que puedan tener documentos y que sus hijos tengan acceso a la educación, evitando que esto sea un problema dentro de 10 años y logren ser encausados correctamente.

Activismo
Hoy Wilson Charles forma parte de la asociación civil “Mexicanos de Corazón”, integrada también por Marilyn Torres y el doctor Ignacio, de origen venezolano y español, respectivamente. En Quintana Roo hay más de 40 mil ciudadanos naturalizados; por eso, en la asociación trabajan para que no haya mexicanos de “primer o segundo nivel”, sobre todo dentro de la administración política del país.
“Como mexicano naturalizado yo tengo derecho de votar, pero de repente ya no tengo derecho de ser votado”, dijo.

Wilson Charles comentó que han pedido al Congreso del Estado hacer modificaciones para que un mexicano que nació en otro país y que ya se naturalizó pueda ocupar cargos públicos. Señala que es parte del trabajo en “Mexicanos de Corazón”: que una persona extranjera que ya es mexicana pueda ser candidato o candidata a la presidencia municipal o dirección del DIF en Quintana Roo, porque hay muchos puestos que hoy no pueden ocupar. Aclaró que las direcciones y hasta el ser policía son cargos restringidos para los mexicanos naturalizados.
Wilson Charles analizó que es importante que exista un “piso parejo” para todos los mexicanos. De los 3 mil venezolanos que recibió, hay niños y niñas que, si bien nacieron en Venezuela, pasarán toda su vida en México y estarán adaptados a la cultura local. Ellos también serán mexicanos y tienen el derecho de hacer una carrera en la política si así lo desean.
¿Qué es ser playense?
Wilson Charles dijo que ser un playense es cuidar el lugar y no tirar basura. Ser playense es cuidar la ciudad y hacer de Playa tú casa.
“A veces uno piensa que ser playense es que traigo la fiesta dentro de mí, pero ser playense es proteger los cenotes”, dijo.
Señaló que el playense es incluyente porque sabe que existen 118 nacionalidades y que hay que trabajar por el bienestar de Playa del Carmen. Recordó que hace 12 años cuando llegó a Playa del Carmen la ciudad era más tranquila y con menos tráfico, pero con el paso del tiempo, crece y crece más.
Este es un artículo retomado de News Day.
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