Un producto mejorado en calidad y sabor gracias a la investigación científica

La Industria Mexicana de Coca-Cola trabaja en forma constante para innovar y mejorar los procesos que permiten entregar a los consumidores una variedad de productos cada vez mejores.
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La Industria Mexicana de Coca-Cola trabaja en forma constante para innovar y mejorar los procesos que permiten entregar a los consumidores una variedad de productos cada vez mejores, con altos estándares de calidad y sin afectar la esencia y el sabor que los mantiene en la preferencia entre los consumidores

Como resultado de ese esfuerzo, actualmente la IMCC cuenta con un portafolio de 83 marcas en 13 categorías de bebidas, que se adaptan a las diferentes necesidades y preferencias de los consumidores.

Para la IMCC, la innovación es pieza fundamental para mantener una constante evolución y descubrir nuevos sabores y momentos para disfrutar. 

Bajo esa premisa, la compañía ofrece un portafolio de bebidas con opciones para todos los gustos y necesidades: como bebidas para el desayuno, como AdeS y Santa Clara, opciones de hidratación como Isolite y Powerade, alternativas para lograr tus actividades diarias como Coca-Cola Coffee y Coca-Cola Energy, o simplemente para disfrutar de un delicioso sabor con menos calorías, como Sidral Mundet Light o Limón&Nada.

Como líder en la industria, la IMCC evoluciona junto a sus consumidores, escuchando sus necesidades y nuevas y mejores opciones. Un ejemplo de ello es la reducción calórica en sus bebidas, manteniendo su compromiso por ofrecer a los mexicanos siempre lo mejor, ya sea creando distintas presentaciones de sus productos, o explorando nuevas categorías de bebidas.

Lograr eso sería prácticamente imposible sin un proceso de investigación que permita encontrar los sustitutos adecuados que permitan mantener el sabor y la calidad a la que los consumidores esperan y merecen. No se trata solamente de alterar el contenido de una bebida para cumplir con las restricciones o necesidades que conlleva una mejor alimentación, sino de mantener el estándar de calidad histórico que identifica a la marca.

Esa variedad y calidad que conjuntan los productos de la IMCC tiene como una de sus bases el trabajo desarrollado por más de 100 investigadores y colaboradores mexicanos y del extranjero que trabajan en el Centro de Innovación y Desarrollo de Coca-Cola (CIDCC).

Ese espacio de investigación científica presta sus servicios a más de 20 países en América y el resto del mundo donde se fabrica, envasa y distribuye alguno de los productos de The Coca-Cola Company, con un objetivo muy claro: generar un valor sustentable y asumir un compromiso social congruente con las preocupaciones alimentarias actuales.

El CIDCC es un ejemplo del trabajo que la Industria Mexicana de Coca-Cola ha desarrollado para generar una oferta que responde a la búsqueda de opciones que permitan disfrutar de un producto alimenticio o un antojo refrescante de forma responsable.

A través de cinco ejes básicos: productos, ingredientes y edulcorantes no calóricos, mejoramiento de procesos, uso de empaques sustentables y tecnologías de refrigeración ambientalmente amigables, el CIDCC desarrolla alternativas originales en bebidas, empaquetados y tecnologías para la conservación de sus productos que suman la preferencia del consumidor con un producto más amigable con la salud y el medio ambiente.

Como líder en la industria, la IMCC evoluciona junto a sus consumidores, escuchando sus necesidades y nuevas y mejores opciones. Un ejemplo de ello es la reducción calórica en sus bebidas, manteniendo su compromiso por ofrecer a los mexicanos siempre lo mejor, ya sea creando distintas presentaciones de sus productos, o explorando nuevas categorías de bebidas.

Lograr eso sería prácticamente imposible sin un proceso de investigación que permita encontrar los sustitutos adecuados que permitan mantener el sabor y la calidad a la que los consumidores esperan y merecen. No se trata solamente de alterar el contenido de una bebida para cumplir con las restricciones o necesidades que conlleva una mejor alimentación, sino de mantener el estándar de calidad histórico que identifica a la marca.

El resultado es una mejora en la experiencia de consumo sumada al cuidado de la alimentación que además asume una actitud de corresponsabilidad con medidas como el etiquetado frontal de los empaques y envases que permiten poner a disposición de quien adquiera un producto la información necesaria para disfrutarlo a gusto y consciente. 

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