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VIDEOBLOG | Soy de aquí, de allá y rico en cultura: Roberto Vivar desde Tijuana

Roberto Vivar, después de haber vivido de manera legal por más de cincuenta años en Estados Unidos, país donde tocó fondo por su adicción a las drogas, fue repatriado a Tijuana, Baja California, su ciudad de origen. Este quiebre en su historia de vida lo llamó a dedicarse al activismo. Actualmente es co-director de Unified US Deported Veterans y es miembro de la coalición Friend of Friendship Park. Hoy se ve como un hombre rico en cultura por ser de dos países: México y Estados Unidos.

“Estoy orgulloso de ser mexicano aunque mi hogar está en Estados Unidos. Dicen que no soy ni de aquí ni de allá. Pero… yo me siento rico en cultura porque México y Estados Unidos son mis países”, afirmó en entrevista con Conexión Migrante luego de terminar una misa simultánea y bilingüe entre Tijuana y San Diego, un servicio religioso que ofrece El Faro: Border Church-Iglesia Fronteriza todos los domingos en el Parque de la Amistad en Playas de Tijuana, Baja California, y en el Border State Park de San Diego, California.

Roberto Vivar trabajó por más de quince años para Aeroméxico en Los Ángeles, California. Tenía una esposa, hijos y nietos. Pero el consumo de cocaína y metanfetamina le trajo consecuencias legales que provocaron su deportación, a pesar de que tenía documentos. Fue así que lo perdió todo.

Cuando Roberto Vivar volvió a Tijuana, Baja California, se topó con una ciudad de contrastes. En el lado oscuro observó actos de discriminación contra las personas que viajan desde países de Centroamérica y contra las personas que viajan desde estados como Chiapas o Oaxaca, México. Roberto detalló que nunca va a entender “por qué no hay compasión por las personas indígenas si todos somos iguales. La discriminación es peor que en Estados Unidos”.

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Sin embargo, en el lado luminoso, también conoció “gente extraordinaria que abre su casa y su corazón a las personas marginadas y en movimiento. Personas que dan la mano sin esperar nada a cambio. En Tijuana siempre hay alguien que nos quiere”.

Más centros de salud y menos cárceles

Y más allá de las vallas fronterizas, Estados Unidos abandonó a las personas enfermas por alguna adicción y a los veteranos de guerra que sufrieron daños físicos y psicológicos, y en respuesta los criminalizó: “Los de la Patrulla Fronteriza dicen que gracias a las barreras y a los muros se va a detener el narcotráfico, el lavado de dinero y todo lo que sea delincuencia. Pero quienes hemos vivido en carne propia la adicción sabemos que eso no va a pasar”.

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“Si los Estados Unidos quisieran de veras erradicar el narcotráfico empezarían por erradicar la adicción a las drogas que existe en el pueblo de Estados Unidos, y en lugar de cárceles para criminalizar al adicto deberían construir centros de rehabilitación y centros para llegar a la raíz del problema y resolverlo”, relata antes de servir el alimento a las personas en situación de calle que cada domingo se acercan a la misa de la Iglesia Fronteriza.

Más parques menos muros #parksnotwalls

Desde la coalición de Amigos del Parque de la Amistad o Friend of Friendship Park de la cual es miembro, Roberto Vivar expuso que el Parque de la Amistad fue una idea de Ryan Pat Nixon, la entonces primera dama de Estados Unidos en 1971, quien aseguraba que no era necesarios construir muros para separar a los dos países sino parques para fortalecer su amistad.

El deseo de la señora Nixon no se cumplió y hoy esta frontera se militarizó, lo que genera  muerte, opresión y separación de las familias. Nosotros estamos de acuerdo con asegurar la frontera mediante la amistad con parques binacionales en lugar de muros costosos e inservibles que van a arruinar la economía de los dos países”.

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Desde 2007 las organizaciones a las que Roberto pertenece pelean con la Patrulla Fronteriza y, al menos, han conseguido que cada domingo se permita el contacto entre las familias a través de la reja que separa a Tijuana, Baja California de San Diego, California. Recordemos que en el contexto de la “Operación Guardián” y la “Ley de Valla de Seguridad” cercas y rejas marcan la línea entre México y Estados Unidos.

De acuerdo con Roberto, los dueños del capital son quienes se benefician de la contención del flujo migratorio en ciudades fronterizas como Tijuana, Baja California, y se benefician con la salida y entrada de dinero y armas que ha dejado sólo violencia y muertes innecesarias en los dos países: “la sociedad civil es la que se hará cargo de resolver estos problemas. Nosotros preferimos que se construyan parques de la amistad a muros que nos separen”.

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