Jesús y Pedro, migrantes deportados a la Ciudad de México, nos cuentan el lado oscuro de su deportación, en donde la esperanza era lo único seguro que tenían.
Pedro Hernández, emprendió su viaje hacia Estados Unidos a través del desierto en julio del 2005, dejando a sus tres hijos y a su esposa en México. Esta es la historia de un padre que lucha por su familia cada día a la distancia.