De la fila de las 2 a.m. a las librerías: Angelina Barrera lanza un libro para niños que cruzan a USA
Cruzar la frontera entre Tijuana y San Diego no se reduce a presentar un documento; es un hábito de resiliencia que comienza a las dos de la mañana. Para Angelina Barrera, educadora y orientadora estudiantil en California, esas horas de espera en la fila se convirtieron en el lienzo de su primera obra: “Angie y las dos banderas que se abrazan”.
Angelina Barrera nació en Estados Unidos, pero su vida siempre fue un puente con México. Como hija de padres mexicanos, buena parte de su infancia transcurrió en ambos países, lo que la obligó a dominar el arte de cruzar la frontera para estudiar y trabajar en el país en el que nació. Esa experiencia de “ir y venir” es el alma de su libro que busca conectar con niños y jóvenes que, al igual que ella, crecen con el corazón dividido entre dos idiomas, dos culturas y una frontera.
¿Qué la motivó a escribir?
No fue solo una idea al aire. Angelina dice que la situación actual para los migrantes en Estados Unidos y la retórica negativa fueron el motor principal. “Sabía que era un momento difícil, pero era importante que las personas encontraran un poquito de paz, su identidad y ese apoyo que se necesita”, explica.

Vivir en la fila: Una comunidad bajo el sol
Para Angelina, la palabra clave es resiliencia. Aunque cruzar a diario es algo que en la región “Cali Baja” se ve como “normal”, ella pone el dedo en el renglón:
“A pesar de que es una dinámica que hemos normalizado, no es normal que te levantes a las dos o tres de la mañana y estés formado por horas para cumplir tu sueño. Te afecta de muchas maneras”.
Pero no todo es cansancio. Ella recuerda con mucho cariño que, cuando era estudiante y cruzaba a pie, formó una verdadera comunidad. Entre compañeros se apartaban el lugar, se llevaban comida y hasta adelantaban la tarea mientras la fila avanzaba. Todo esto, siempre acompañada por la música de la frontera, como las canciones de Juan Gabriel, que le daban ritmo a sus trayectos.
Además, recuerda cómo su madre cruzaba de México a Estados Unidos sin necesidad de documentos, una realidad que cambió con la construcción del muro. Hoy, ese contraste vive en la curiosidad de sus propios hijos. “Me preguntaban por qué mi mamá tenía un pasaporte ‘verdeito´ y el mío era azul”, relata la autora.

Mucho más que un cuento para niños
Aunque el libro está pensado para chicos de entre 8 y 17 años, la sorpresa ha sido que muchos adultos se identifican con él. “Me han dicho: ‘este libro también es para mí’, porque se ven reflejados en la historia”, comenta Angelina.
Además, el libro es interactivo. Incluye consejos prácticos para quienes pasan horas en la garita, como armar una buena playlist o aprovechar para leer, buscando que ese tiempo sea un poco más llevadero para todos.
Palabras transfronterizas
Una de las partes más divertidas y reales del libro es el glosario de términos transfronterizos. Angelina defiende los famosos “pochismos” como parte esencial de su cultura.
“Si eres de la frontera, no dices almuerzo, dices lonche. No dices camioneta, dices troca. Acá no decimos estacionar, decimos parquear”, puntualiza la autora.
| Si vives en la frontera, no dices… | Tú dices… |
| Almuerzo | Lonche |
| Camioneta | Troca |
“Es cultural. No hay que avergonzarse, sino decir: estas son mis raíces”, afirma.
¿Dónde encontrarlo?
Angelina no solo quiere vender libros; quiere inspirar a otros niños o personas a contar su historia. Su libro, ilustrado por la agencia Diagrama tus sueños, ya está disponible en Amazon (ebook, pasta blanda y dura).
Con Angie, la frontera deja de ser una línea que separa para convertirse en el lugar donde las metas no necesitan pasaporte.
Lee también: ¿Tu pareja te amenaza con la deportación? Checa todo sobre la visa VAWA

Comentarios (0)
No hay comentarios en esta publicación.