De Guanajuato a la defensa laboral: Marí; la abogada de los campesinos migrantes
Marí, o María como prefiere que le digan, no llegó al Derecho por casualidad ni por herencia académica. Llegó por sobrevivencia, por memoria familiar y por una historia marcada por la migración, el trabajo colectivo y la organización comunitaria.
Hoy es becaria legal en el Centro de Justicia para Trabajadores en Nueva York y una de las voces emergentes en la defensa de derechos laborales de personas migrantes en Estados Unidos, pero su historia comenzó en un “ranchito chiquito” cerca de Dolores Hidalgo, Guanajuato, donde el acceso a agua y electricidad no era un derecho garantizado, sino una lucha colectiva.
Crecer en la cuna de la Independencia
Marí Perales Sánchez creció en un rancho cercano a Dolores Hidalgo, Guanajuato, “cuna de la Independencia”. Ahí vivía con sus tías, su mamá y otras mujeres de la comunidad, mientras muchos hombres emigraban a Estados Unidos para trabajar.
“Yo veía que mis tías y mi mami iban a la municipalidad a luchar, a pelear y a abogar”, recuerda.

María tiene nueve hermanos, su papá había emigrado a Texas para buscar una mejor economía. Ella cruzó la frontera con su familia a los ocho años de edad para reunirse con él, quien también había cruzado sin documentos. Aunque su vida dio un giro a los 15 años cuando su mamá falleció, ella usó ese recuerdo como motor para seguir adelante.
“Venimos a Estados Unidos a triunfar, a no tomar por dado lo que vamos a obtener”, son las palabras que le decía su mamá, Tomassa.
Tomassa estudió hasta tercer grado de primaria, pero aprendió inglés escuchando y siempre buscó la forma de defender a su familia. Esa mezcla de inteligencia práctica y resistencia se convirtió en una referencia para su hija.

¿Por qué estudiar Derecho?
La respuesta es simple: por su papá. Él trabajaba en la construcción y muchas veces no le pagaban lo justo o le robaban su salario. Mary veía que su comunidad no tenía información para defenderse, y decidió que ella sería quien les diera esas herramientas.
“Mi papi le decía ok, está bien… y cada vez muchos pagos nunca se hicieron”, explica Marí.
De Yale a la defensa de los trabajadores
Después de estudiar en la Universidad de Princeton, en Yale, y de trabajar en el Centro de los Derechos del Migrante, Marí se convirtió en una experta en proteger a los trabajadores. Fue beneficiaria de la Consideración de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) por muchos años y en marzo de 2026 logró ajustar su estatus migratorio. Tener un documento puede hacerla sentir más segura, aunque no es una garantía de igualdad: “Un papel no lo es todo”, afirma, porque los problemas de la comunidad siguen ahí.

Su misión hoy desde Nueva York
Hoy, desde Nueva York, ayuda a personas que enfrentan abusos en el trabajo, especialmente a mujeres campesinas que sufren acoso o malas condiciones laborales. Su objetivo es llevar todo lo que sabe a estados como Texas y Florida, donde los trabajadores están más desprotegidos.
“Las mujeres viven las violaciones laborales de formas aún más vulnerables”, explica.
Para Marí Perales Sánchez, el momento actual es difícil con las políticas migratorias impuestas por Donald Trump, pero no es nuevo para las comunidades migrantes. Su recomendación es clara: organizarse, informarse y buscar comunidad.
“Sus derechos laborales existen, no importando el estatus migratorio”, dice.
Y agrega que el acceso a recursos confiables como el Centro de Derechos del Migrante o la Alianza Nacional de Campesinas puede marcar la diferencia entre el abuso y la defensa.
La historia de Mary no es solo la de una abogada migrante. Es la de una generación que creció entre fronteras, trabajo precario y resistencia comunitaria, y que hoy está entrando a los espacios donde se toman decisiones.
La trayectoria académica y profesional de Marí Perales Sánchez muestran que las injusticias laborales no solo generan desigualdad, también pueden convertirse en motor de cambio, los migrantes ahora tienen la agencia de defender a otros de un sistema que no les otorgó seguridad.
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