Anoche vivímos la derrota más dulce
Autor: Artemio Arreola, cofundador de Federaciones de Clubes Michoacanos en Illinois / Casa Michoacán, y director de Illinois Coalition for Immigrant and Refugee Rights
Porque hizo que millones de mexicanos, tanto los que viven en nuestro país como quienes vivimos en Estados Unidos y en otras partes del mundo, sintiéramos en lo más profundo del corazón que esto era mucho más que un partido de fútbol. Fue una celebración de nuestra identidad, de nuestras raíces y del orgullo de ser mexicanos.
Nos recordó que se puede nacer en Estados Unidos o vivir lejos de México y, aun así, amar profundamente nuestra tierra, nuestra cultura y nuestra gente.
Como decía la gran Chavela Vargas:
“Los mexicanos nacemos donde nos da la chingada gana.”
Y tenía razón. Porque México no termina en una frontera; vive en el corazón de cada persona que lo lleva consigo.
Eso vale mucho más que cualquier marcador.
Hoy no celebramos una derrota. Celebramos algo mucho más grande.
México perdió un partido de fútbol, pero ganó mucho más: ganó unidad. Nos recordó que existe un México que va mucho más allá de sus fronteras.
Los millones de mexicanas y mexicanos que vivimos en el extranjero también somos México. Trabajamos, soñamos, apoyamos a nuestras familias, fortalecemos economías y llevamos con orgullo nuestras raíces a cada rincón del mundo.
Juntos somos una nación de más de 170 millones de personas, con una fuerza económica, cultural y humana mucho mayor de lo que muchos imaginan.
El resultado de un partido termina con el silbatazo final, pero el orgullo de ser mexicano nunca termina.
Porque juntos somos más. Juntos somos más fuertes.
¡Viva México!

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