28 de febrero de 2024
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Cómo las olas de calor afectan la salud de los jornaleros y dañan los cultivos

Los jornaleros son los que más sufren por las olas de calor. | Foto: Factchequeado
Hay que tomar varias precauciones para no sufrir golpes de calor en el trabajo: tomar mucha agua y tener más horas de descanso, por ejemplo

La crisis climática aumenta la intensidad, frecuencia, extensión y duración de las olas de calor. Estos eventos climáticos no sólo provocan enfermedades y muertes en las personas mayores. También reducen la productividad de la agricultura y daña la salud de los jornaleros. 

“Los trabajadores de la cadena de producción de alimentos, en particular los trabajadores agrícolas, son especialmente vulnerables al estrés térmico debido a la naturaleza extenuante de su trabajo, que se realiza principalmente al aire libre en malas condiciones laborales”, señala una revisión científica publicada en la revista científica Front Public Health. La subida de temperaturas y el aumento de las olas de calor y su intensidad aumentará en el futuro los efectos negativos en la salud de los trabajadores de este sector.

Entre 1992 y 2006, 68 trabajadores agrícolas murieron por golpes de calor en Estados Unidos, una proporción casi 20 veces más que la de todos los trabajadores civiles de Estados Unidos, según datos publicados por los CDC (Centers for Disease Control) en 2008. La mayoría de esos trabajadores fallecidos eran extranjeros y su edad estaba entre los 20 y los 54 años, una “población que normalmente no se considera de alto riesgo para las enfermedades por calor”.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo identificados está el género, la deshidratación, la tensión por el calor, el uso de ropa inadecuada, la carga de trabajo, el pago a destajo, la falta de capacidad de decisión en el trabajo por parte del trabajador y las condiciones ambientales calurosas. Los inmigrantes están especialmente en riesgo, concluye la revisión.

Los trabajadores agrícolas migrantes se enfrentan a varios obstáculos que les impiden seguir estas medidas, como la falta de control sobre las condiciones del lugar de trabajo, la poca seguridad laboral, las barreras culturales y lingüísticas y la falta de acceso a la formación en materia de prevención, los descansos regulares, las zonas con sombra y el agua potable.

Las mujeres están más en riesgo que los hombres trabajadores agrícolas de desarrollar enfermedades del riñón por un menor consumo de agua. La falta de instalaciones sanitarias adecuadas y el riesgo de acoso o agresión sexual en su alrededor influyen en esta mayor vulnerabilidad de las trabajadoras agrícolas. El pago por kilo o pieza (a destajo) incentiva también menos visitas al baño durante la jornada laboral. En cambio, los hombres tienen más riesgo de estrés térmico por ser más propensos a realizar tareas extenuantes como la recolección o la cosecha.

Los eventos climáticos extremos reducen la producción de alimentos de los jornaleros

El efecto del cambio climático se notará en América del Norte y Central con ciclones tropicales (con mayores precipitaciones), tormentas severas y tormentas de polvo más

extremas, indica el sexto informe del Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) presentado en 2021. Pero no afectará a todas las zonas por igual, prevé el grupo internacional de expertos.

Mientras que en la parte norte de América del Norte (Canadá y Alaska) aumentará las precipitaciones anuales, tanto el promedio como de forma torrencial; en la costa oeste y el centro de Estados Unidos aumentará la sequía y los incendios, así como las inundaciones y las lluvias extremas. En la parte oriental de Estados Unidos se incrementarán por el cambio climático las precipitaciones, tanto de forma extrema como de promedio.

Estos cambios en los fenómenos meteorológicos y el régimen de lluvias causados por el cambio climático aumentarán las pérdidas de producción de cultivos, ganado, pesca y acuicultura (el cultivo en condiciones controladas de peces, moluscos, crustáceos y plantas). “La redistribución y la disminución de la producción de alimentos en América del Norte inducidas por el clima son un riesgo para la seguridad alimentaria y nutricional”, concluye el IPCC.

“El aumento de las temperaturas, la sequía y el estrés hídrico, las enfermedades y los fenómenos meteorológicos extremos suponen un reto para los agricultores y ganaderos que ponen los alimentos en nuestras mesas”, señala la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA).

Temperaturas altas en el trabajo de los jornaleros

Las temperaturas elevadas son clave en el aumento de la intensidad general de las sequías y de su impacto. Las altas temperaturas elevan el porcentaje de evaporación, agravan el estrés que sufren las plantas, reducen el rendimiento agrícola e incrementan el riesgo de incendios.

Por lo tanto, la producción de alimentos y pasto para el ganado disminuirá en las regiones que experimenten una mayor frecuencia y duración de la sequía. Además, los cambios en los patrones de precipitación, junto con altas temperaturas, intensificarán los incendios forestales que reducen los pastos, acelerarán el agotamiento de las reservas de agua para el riego y ampliarán la distribución y la incidencia de plagas y enfermedades para los cultivos y el ganado. Esta reducción de la productividad agrícola la prevé la cuarta evaluación nacional del clima, un informe que debe ser entregado cada cuatro años al Congreso y Senado de Estados Unidos.

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Estos efectos negativos de la sequía ya se viven. En 2012, Estados Unidos tuvo una grave y extensa sequía: más de dos tercios de sus condados fueron declarados zonas catastróficas. Afectó sobre todo a la producción de ganado, trigo, maíz y soja en las regiones de las Grandes Llanuras y el Medio Oeste. El programa federal de seguros de cosechas pagó $14,500 millones (14.5 billones en equivalencia estadounidense) de dólares por pérdidas de cultivos.

El ganado sufre el estrés del exceso de calor

Las temperaturas excesivas provocan en los animales de ganado cambios en la tasa de respiración, en su ritmo cardíaco y en la química sanguínea, entre otros aspectos. Estas temperaturas suelen provocar también cambios de comportamiento, como un aumento de la ingesta de agua, una reducción del consumo de alimento y efectos sobre la fertilidad. Todo este estrés térmico podría reducir la producción de leche de vaca, el animal más sensible al calor extremo, en Estados Unidos entre un 0,6% y un 1,3% de 2014 a 2030, calcula el Departamento de Agricultura.

Cómo prevenir los golpes de calor en el trabajo

Entre los factores de protección y prevención están beber agua, cambiar el horario de trabajo y el calendario de actividades, llevar ropa adecuada, reducir el consumo de refrescos, hacer descansos en zonas con sombra o aire acondicionado y aumentar el consumo de electrolitos, además de mejorar el acceso a la atención médica, indica la revisión.

La mejor forma de prevenir las enfermedades por calor es enfriar el entorno de trabajo,  señala el National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH).

Las recomendaciones del organismo federal es capacitar a los trabajadores, tener suficiente agua fría en lugares visibles cercanos al área de trabajo para los trabajadores, beber cantidades pequeñas de agua habitualmente antes de estar sedientos y pasar las tareas con alta exposición al calor a los momentos más frescos del día.

Por su parte, la Occupational Safety and Health Administration (OSHA) pide que los trabajadores usen protector solar y sombreros.

Los golpes de calor tienen como síntomas la confusión, la alteración del estado mental o dificultad para hablar, la pérdida de conocimiento, la piel caliente y seca o una gran sudoración y las convulsiones. Se produce cuando el cuerpo no puede controlar su temperatura y esta aumenta rápidamente porque el mecanismo de sudoración falla y el cuerpo es incapaz de enfriarse.

Los primeros auxilios para un trabajador que sufra un golpe de calor, indica NIOSH, son llamar al 911 y mover al trabajador a la sombra y al fresco, así como quitarle la ropa exterior. También enfriar rápidamente al trabajador con un baño de agua fría o de hielo, si es posible, o mojando la piel y colocando paños húmedos y fríos sobre la piel. Empapar la ropa con agua fría y hacer circular el aire alrededor del trabajador para acelerar el enfriamiento son otras formas de bajar su temperatura.

Este es un artículo en alianza con Factchequeado, un medio de verificación que construye una comunidad hispanohablante para contrarrestar la desinformación en español en Estados Unidos.

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