La población migrante afrodescendiente en México

La población migrante con un color de piel más oscuro tiene una tasa de aprobación de casos más en bajo comparación con otras nacionalidades, la diferencia es abismal | Esta opinión fue escrita por Molly Goss, Gestora de casos de familias transnacionales del Instituto para las Mujeres en la Migración, AC
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El 25 de julio se conmemoró el Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora, un momento para reflexionar sobre la creciente presencia de mujeres haitianas, afrodescendientes y africanas en México, quienes buscan protección internacional en nuestro país o en Estados Unidos.

Antes de la pandemia vimos un alza en la migración desde Haití y de algunos países africanos. Dentro de estas poblaciones en movilidad se destaca a las mujeres y sus familias que buscan una mejor calidad de vida, huyen de la violencia y la discriminación, sin embargo, las persigue en todo el proceso de su viaje y al llegar a México. Si bien, las mujeres migrantes en general tienen necesidades particulares de protección, las mujeres negras que atraviesan México viven múltiples formas de discriminación que les afectan en su tránsito y perjudican sus opciones para buscar y obtener protección.

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En 2019 y 2020, la Haitian Bridge Alliance, el Center for Gender & Refugee Studies y el Instituto para las Mujeres en la Migración realizaron el informe, Un viaje de esperanza: La migración de mujeres haitianas a Tapachula, en el que 29 mujeres y una adolescente haitiana, que emprendieron viajes desde Haití, cruzaron Sudamérica y Centroamérica para llegar a México, relatan las innumerables situaciones de racismo que habían vivido (y viven) en el país, no solo por su condición migratoria, sino también por cuestiones de género y el color de su piel.

El aumento de las mujeres haitianas, afrodescendientes y africanas en México

Históricamente México ha sido un país con una tasa baja de inmigración. Según el censo de población de 2020, se estima que hay más de un millón 200 mil personas extranjeras viviendo en el país, un número bajo en comparación con otras naciones como Estados Unidos, sin embargo, estamos frente a una etapa de creciente inmigración. México ha sido más un país de tránsito y un país expulsor de migrantes, pero a raíz de diferentes factores, incluyendo la externalización de las fronteras por parte de Estados Unidos y las políticas migratorias de la administración de Donald Trump, así como la política de contención de la administración de López Obrador, entre otros factores, han convertido a México en un país de destino para las mujeres migrantes negras y sus familias.

El aumento de mujeres negras con necesidades de protección internacional se ve claramente en el caso de Haití. De acuerdo con los datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), desde 2018 las solitudes de asilo de personas haitianas crecieron de 76 en 2018 a más de 5 mil 500 en 2019. En 2020, con el cierre de fronteras por la pandemia y las políticas de contención, el número de solicitudes se mantuvo en casi 6 mil, una cantidad considerable a pesar de la Covid-19. De enero a junio de 2021, se han ingresado 9 mil 327 solicitudes de asilo de personas haitianas en México, una clara muestra de que la cantidad de haitianas y haitianos buscando protección en el país va en aumento.

Tasas de aprobación de asilo en México

No obstante, la tasa de aprobación de casos de población haitiana en comparación con otras nacionalidades es abismal. De acuerdo con los datos del reconocimiento de la condición de refugiado y de protección complementaria de haitianas y haitianos, comparada con la de personas venezolanas y hondureñas, fue del 16% de 2013 a mayo de 2020, mientras que de las personas de Venezuela fue del 98% y de Honduras del 67%.

¿Por qué existen esas diferencias entre las tasas de aprobación cuando Haití también atraviesa situaciones de pobreza, corrupción, desastres naturales y violencia similares a otros países de la región? Una de las posibles respuestas es la falta de conocimiento del personal de la COMAR de las condiciones en Haití y la falta de personal que hable creole, así como la discriminación racial enraizada en México hacia las personas negras.

Antes de la pandemia se detectó también la creciente presencia de personas africanas, de distintos países de ese continente, que buscan atravesar México y que enfrentan xenofobia y racismo anti-negro. En 2019, ante las políticas restrictivas de parte del Estado mexicano y el gobierno estadounidense, un grupo de personas migrantes africanas se organizaron para enfrentar la discriminación que estaban viviendo en Tapachula, Chiapas y formaron La Asamblea de Migrantes Africanos. Muchas de estas personas fueron detenidas en el centro de detención Siglo XXI en Tapachula, y ante la desesperación y discriminación que vivieron, decidieron organizarse para buscar mejores condiciones, así como documentos que les permitieran salir de Tapachula para continuar su viaje hacia el norte, y la pronta resolución de sus solicitudes de asilo en México. Las protestas salieron en la prensa nacional e internacional y demostraban la situación de discriminación y vulnerabilidad que vivían (y viven) las personas migrantes negras en el país.

México debe implementar acciones para reducir la xenofobia y discriminación

Las fechas conmemorativas, como esta, son una oportunidad para recordar a los Estados, al gobierno mexicano, que hay acciones que pueden implementar para reducir la xenofobia y la discriminación que enfrentan las personas migrantes negras en México. En el ámbito migratorio hay una serie de recomendaciones que se pueden implementar para mejorar su integración en el país, estas incluyen: 1) aumentar la capacidad de la COMAR para recibir y tramitar las solicitudes de asilo de manera oportuna; 2) proporcionar a los funcionarios de la COMAR capacitación y otros recursos sobre las condiciones en Haití y países africanos donde hay un porcentaje creciente de migración hacia México; 3) asegurar el acceso a intérpretes profesionales de creole y otros idiomas que hablan las y los migrantes africanos en todas las reuniones con la COMAR; y 4) proporcionar a la COMAR y al Instituto Nacional de Migración capacitación contra el racismo anti-negro; todas ellas como una oportunidad para mejorar la experiencia de la población migrante negra en México e integrarlas al país. Es hora de que la sociedad mexicana reconozca el racismo anti-negro que existe en el país y que lo empiece a combatir para crear una nación más equitativa y justa.