PERSPECTIVAS | La reactivación murió antes de consolidarse

La reactivación de la economía será más difícil si la administración actual no cambia de dirección. | Foto: Pixabay.
La reactivación de la economía mexicana está detenida. La causa de esto no es sólo la pandemia, sino también el mal manejo del gobierno.
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La recuperación de la economía mexicana podría haber durado sólo un trimestre. De aquí en adelante iniciará un largo estancamiento, imposible de superar mientras se mantengan los errores de conducción de la economía.

El PIB creció 12% el tercer trimestre, aunque, respecto al mismo periodo del año pasado, tiene una caída del 8.6%. Para este año, si nos va muy bien y la economía sigue en el rebote y crece 3% los últimos tres meses del año, la caída será de 8.7%. Si no hay crecimiento o se crece sólo 1%, la caída será de alrededor del 9%.

No hay muchas razones para el optimismo ya que, a fin de cuentas, el PIB se elabora a partir de lo que pasa en el consumo, la inversión y el gasto público, y todos esos indicadores están en rojo encendido.

Hasta julio, el consumo privado a tasa anual traía una caída del 15.3%. Por su parte, el gasto público real crecía 3.67% y en agosto caía 10.4%. También hasta julio, la inversión caía 21.2%. Las exportaciones habían reaccionado ya en septiembre con un crecimiento de 3.7% y mostraban cifras similares a las del 2019.

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Es decir, la “recuperación” es en realidad un rebote después del desplome por el cierre de la economía.

En todos los sectores las cifras mejoraron el tercer trimestre. Pero todos, excepto las exportaciones, siguen con datos anuales negativos.

Lo que esto nos dice es que este año la economía terminará, a fin de cuentas, con una depresión entre 8 y 9%. Por supuesto, esto depende de cómo se comporte la economía los últimos tres meses del año.

El verdadero problema es que en este sexenio se han destruido las bases del crecimiento y, por lo tanto, de una reactivación. El gasto público está concentrado en tres proyectos. La inversión privada está asustada y arrinconada, y hay políticas públicas equivocadas, como las que se aplican en el sector energético.

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A partir de la decisión de cancelar el NAIM, México entró a una recesión que se tradujo ya en desempleo y subempleo, aumento de la pobreza y unas finanzas públicas cada vez más frágiles.

Y no sólo es la pandemia. La recesión llegó a México ya en el primer año de este sexenio y se profundizó con la pandemia.

Sin medidas concretas de reactivación y con la insistencia en manejar mal la economía, no hay esperanza de que haya un proceso real de recuperación.

Mientras el Presidente de la República insista en que cada quien salga de la crisis como pueda, a fin y al cabo es pasajera y se acabará sola, se alargará el periodo de reactivación, probablemente hasta más allá de este sexenio.

Hasta el próximo lunes y, mientras, no deje de seguirme en mi página de FB, Perspectivas de Luis Enrique Mercado, y en mi cuenta de twitter @jerezano52.