Desapariciones forzadas y el ICE
No hace tanto tiempo, el 21 de diciembre de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 30 de agosto como el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, lo que significa que antes de esa fecha no estaba en la discusión pública mundial
el tema. Pero no podemos olvidar que los USA apoyaron, organizaron, respaldaron, e incluso en algunos casos financiaron golpes de estado y dictaduras militares en los América Latina: Brasil (1964), Chile (1973), Argentina (1976), Guatemala (1954), República Dominicana (1963) y Uruguay (1973), entre otras maniobras injerencistas, las cuales fueron la causa principal de la desaparición forzada de miles de personas en América Latina.
Tampoco debemos olvidar que con el llamado Plan Cóndor, los USA auspició una red clandestina de cooperación entre las dictaduras de Sudamérica (Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil), que entre muchas cruentas actividades se ocupó de eliminar a
opositores políticos (mediante cualquier medio). Actos que al pasar de los años se han podido documentar y reconstruir, aunque eso no significa que se haya logrado justicia para esas personas y sus familias.
Aunque antes de 2010 no existía el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, no significa que miles de madres y familiares estuvieron ajenas a la exigencia de justicia y por la aparición con vida de las personas desaparecidas. Por eso también existe el
Día Internacional del Derecho a la Verdad y la Dignidad de las Víctimas. Desafortunadamente los USA no ha reconocido públicamente su responsabilidad en esos crímenes atroces, ni tampoco ha pedido disculpas por lo errática de su política internacional.
El temor a la desaparición forzada y a la represión también ha sido una causa por la cual miles de personas han migrado en la región de América Latina. Precisamente la canción “Desapariciones” (1983) de Ruben Blades en el disco Buscando América trata el tema, en la cual nos hace una pregunta de gran profundidad ética: ¿a dónde van los desaparecidos?
De acuerdo con varios medios de comunicación, durante julio de este 2026, casi 50,000 personas fueron detenidas por ICE, lo que constituye el total mensual más alto del segundo mandato de Trump, lo cual resulta de por sí ya totalmente alarmante por el trato ilegal e indigno con que se ha conducido dicha organización gubernamental, lo cual está perfectamente documentado por los medios de comunicación y también por los testimonios compartidos en las redes sociales.
Según varios informes indican que hay más de 65,000 personas bajo custodia de ICE, en condiciones que no están claras, pues hay mucha opacidad y falta de información sobre las condiciones de su detención.
Incluso, un grupo de legisladores demócratas han denunciado que el sistema de localización de detenidos del Departamento de Seguridad Nacional de los USA es poco confiable, lo que genera temores ante casos equiparables con desapariciones en territorio estadounidense debido a la opacidad en el traslado de los migrantes.
Existe un informe de Human Rights First en el que se advierte que el modelo de encierro en centros, como el ubicado en Texas, implica daño psicológico a menores, fallas médicas y violaciones al debido proceso, lo cual nos da cuenta de la magnitud del problema. A lo cual
se suma que la Alianza de Inmigrantes de Ohio reporta que 152 agentes y contratistas migratorios están vinculados con delitos graves.
La desaparición forzada es un crimen que daña la vida de las personas que la sufren, pero también de sus familias y de la sociedad en su conjunto. Por lo que hoy en día también hay que exigir que cesen las detenciones arbitrarias que lleva a cabo el ICE y que todas las personas que han sido detenidas sean puestas en libertad para en todo caso seguir un proceso en condiciones de respeto a sus derechos humanos. Los USA tiene mucho que hacer en la materia, pero en primer lugar asumir su responsabilidad y proporcionar información fiable.
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