El dinero de la campaña electoral: ¿Cuál es la diferencia entre México y Estados Unidos?

La recaudación de fondos y de financiamiento de las elecciones en Estados Unidos es totalmente distinta a los procesos electorales de México.
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Las elecciones del año 2020 en Estados Unidos serán las más caras en toda la historia.

De acuerdo con Center for Responsive Politics, una organización que rastrea el dinero de candidatos y aboga por la transparencia, los candidatos a la presidencia han recaudado $3,159.6 millones de dólares.

Aunque existan algunas similitudes en ambos sistemas electorales, la recaudación de fondos y de financiamiento de las campañas en Estados Unidos es distinta a la de México.


¿Existe el financiamiento público en ambos países? Sí, pero se emplea de formas diferentes.

En México, la Constitución garantiza el financiamiento público a los partidos políticos. Incluso, en la Ley General de Partidos Políticos (LGPP) se establece en el Artículo 51 que se otorga financiamiento público para gastos de campañas.

Sin embargo, está prohibido que los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y ayuntamientos realice aportaciones o donativos a los partidos políticos, aspirantes o candidatos.

En Estados Unidos, también hay una parte que se puede financiar mediante el dinero público o recursos.

El presidente Donald Trump y el expresidente Barack Obama han viajado en el avión presidencial para hacer campaña, aunque las campañas reembolsan parcialmente estos viajes, como reportó USA Today.

Los límites en las elecciones

En Estados Unidos, el límite legal que un individuo puede aportar a un candidato es de $2 mil 800 dólares.

Sin embargo, las organizaciones que son nominalmente independientes de los candidatos pueden recaudar y gastar fondos ilimitados en las elecciones. Esto se dio tras la decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos de 2010, conocida como Citizens’ United.

Sheila Krumholz, directora Ejecutiva del Center for Responsive Politics, explicó en una sesión de los Foreign Press Centers del Departamento de Estado que el incremento acelerado en el dinero que fluye en la política estadounidense se debe a esta decisión de la Suprema Corte.

En México, las personas morales no pueden aportar finanzas a aspirantes a precandidatos o a candidatos a elección popular.

Eso está detallado en el Artículo 54 de la Ley General de Partidos Políticos.

Además, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral de México, un órgano autónomo que regula las elecciones, establece “topes” de aportaciones y de gastos, como está previsto en la LGPP.

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El “Dark Money

En México, están prohibidas las aportaciones de las personas no identificadas a las elecciones. Sin embargo, en Estados Unidos existe el “dark money” (dinero oscuro), el cual no se revela.

Sheila Krumholz dijo en la sesión informativa que esto se da tras la decisión de la Suprema Corte de Justicia, de Citizens’ United.

En esta reglamentación, la Suprema Corte reconoce que estos gastos políticos independientes por corporaciones y uniones están protegidos bajo la Primera Enmienda, de acuerdo con ACLU. La Primera Enmienda protege la libertad de expresión.

“Y si bien esta decisión pionera se basó en la noción de que el público puede ver de dónde viene el dinero, para disuadir la posibilidad de corrupción, esto no fue ni es cierto”, dijo Krumholz.

Aquí es donde entran los llamados “Super PACs”.

Los PACs, Political Action Committees, son comités donde corporaciones, uniones laborales y grupos de interés se les permite recolectar dinero de sus empleados y gastarlo de forma limitada.

Los Super PACs pueden tomar dinero de cualquiera de estas fuentes y gastar montos ilimitados. Esto, explica Krumholz, se debe reportar a la FEC (Comisión Federal Electoral).

Sin embargo, pueden reportar recibir fondos de una entidad no revelada. Es decir, la fuente originaria del dinero se esconde.

Módulo para votar en Arlington, Virginia. Crédito: Foreign Press Centers, Department of State

“Entonces, este dinero se puede gastar. De nuevo, de forma ilimitada, pero no se puede coordinar con la campaña (electoral). Los candidatos evitan esto haciendo que sus Super PACs estén integradas por su antiguo personal de campaña”, dijo Krumholz.

Por lo tanto, los Super PACs no pueden estar coordinados con el candidato federal ni donar dinero directamente a los candidatos, sino que utilizan el dinero de forma ilimitada para abogar al candidato.

Sin embargo, explica la directora ejecutiva, dichas reglas terminan disueltas.

“Creo que es muy fácil sortear esas barreras, lo que hace que las Super PACs sean una extensión de la propia campaña”, explicó.