#HistoriasDeDeportados | Sobreviviente de violencia doméstica deportada sin sus hijos #HistoriasDeDeportados | Sobreviviente de violencia doméstica deportada sin sus hijos
  Los Angeles CA  
  
 
contacto: +52 55 5211 5814
REDES
#HistoriasDeDeportados | Sobreviviente de violencia doméstica deportada sin sus hijos
HUMAN RIGHTS WATCH | 28 abril, 2019
201710usp_thedeported_graceb

“Grace B.” habla con investigadores de Human Rights Watch en el Instituto Tamaulipeco en Nuevo Laredo, México. © 2017 Human Rights Watch

Grace fue deportada antes de que se revisara su solicitud de visa U, la cual se otorga a víctimas de violencia

A 24 horas de haber sido deportada, “Grace B.”, madre de dos niños, estaba de regreso en el Instituto Tamaulipeco para los Migrantes, prodigando abrazos y tranquilizando a otra madre que recién había bajado del autobús que trasladaba a deportados. El 22 de junio de 2017, el día en que Grace misma fue deportada, había hecho un esfuerzo tan grande por contener las lágrimas que no podía hablar.

Dijo que, cuando vivía en Houston, Texas, había realizado ocho denuncias policiales contra su esposo “Esteban” por abusos, pero que durante años la policía no había hecho nada. Las cicatrices que tiene en la mano y la cabeza dan cuenta de 16 años de golpizas. Grace contó a Human Rights Watch que incluso después de que se negó a que Esteban ingresara en el departamento donde ella vivía con sus dos hijos, su pareja rompió los cristales en seis oportunidades para poder llegar a ella.

Grace y Esteban abandonaron Guerrero, México, poco después de casarse en 2001 y se dirigieron a Texas, donde los celos de él, cuenta Grace, se convirtieron en su prisión. Casi no podía salir del  departamento y, con el tiempo, se dio cuenta de que, aunque por las mañanas Esteban salía vestido con atuendo de mecánico, en realidad estaba traficando drogas. Vivía bajo el temor constante de sus golpizas y, a pesar de eso —o, quizá, debido a eso— siempre volvía a darle otra oportunidad, sobre todo después del nacimiento de Billy en 2002 y de Jim en 2006.

Grace relató que, cuando Esteban fue a prisión en 2008, empezó una nueva vida, aprendió a manejar y consiguió trabajo como camarera en un restaurante italiano. Sin embargo, poco más de cuatro años después, cuando cumplió su condena, Esteban fue deportado a México, pero y pronto cruzó la frontera y regresó a Houston.

Le dijo que había encontrado a Dios y era un hombre distinto y que estaba dispuesto a hacer lo necesario para que su matrimonio funcionara. Pero en el lapso de dos semanas, reaparecieron las antiguas furias y golpizas cuando se alcoholizaba, y esta vez se sumó algo más: la amenaza de enviar un cartel para que agrediera a su familia.

Grace volvió a acudir a la policía —golpeada, lastimada y ensangrentada— y a una organización de Houston llamada Ayuda a Víctimas de Violencia Doméstica (Aid to Victims of Domestic Violence, AVDA), donde también le tomaron fotografías de sus heridas.

Tal vez te interese:  #HistoriasDeDeportados | Historias “Lloramos por él a diario”

Billy comenzó a tener espasmos, y después de las agresiones de su padre a su madre, experimentaba parálisis. Con el tiempo, cuenta Grace, se le diagnosticó que tenía síndrome de Tourette vinculado con el estrés.

No fue sino hasta el 10 de diciembre de 2016, que Esteban fue detenido debido a las denuncias de Grace. Doce días más tarde, la propia Grace fue detenida. Cuando volvía a su casa después de festejar el cumpleaños de un amigo en el trabajo, la hicieron detenerse, la acusaron de manejar alcoholizada y la detuvieron en la cárcel del condado de Harris. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas se hizo cargo de su custodia, y Grace pasó la Navidad en el centro de detención de inmigrantes privado conocido como Centro de Procesamiento de Houston CCA.

Su caso se complicó debido a un delito ocurrido 10 años antes, cuando un vecino que discutió con su esposo llamó a la policía para quejarse por un asado que se estaba preparando en la casa de Grace. Dijo que, en esa oportunidad, había bebidas alcohólicas pero que nadie se había embriagado y que los niños nunca estuvieron en peligro. Sin embargo, terminó declarándose culpable del delito grave, relacionado con el alcohol, de poner en peligro a los niños. Recuerda que sus asesores en ese momento le dijeron: “Es mejor firmar que comparecer ante el juez. No pasará nada”.

Esta vez, Grace luchó para no ser deportada durante seis meses y solicitó, debido a los abusos sufridos a manos de Esteban, una visa de tipo U, que tiene por objeto alentar a los inmigrantes que sean víctimas de delitos a denunciarlos a la policía, algo que Grace había hecho sistemáticamente por años. Afirma que la deportaron antes de que se revisara su solicitud.

Grace tiene previsto impulsar su solicitud de visa de tipo U desde México. Le preocupa que Esteban pueda enviar alguna pandilla para hacerle daño —o que él mismo regrese a México— y se le llenan los ojos de lágrimas cada vez que menciona a Billy y Jim. Sin embargo, le está sumamente agradecida a sus padres en Houston (a quienes describe como “los mejores padres del mundo”), que sí tienen tarjeta de residencia (green card), por cuidar a los niños hasta que ella pueda volver. (Sus padres pudieron obtener la residencia legal a través de un hijo, que obtuvo la ciudadanía por vía de matrimonio).

“Por lo general, soy una persona feliz y muy sociable”, dice. “Pero ahora estoy muy deprimida y triste… y desmoralizada”.

 

Comentarios

comentarios