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#HistoriasDeDeportados | Una abuela trabajadora rural intenta regresar con su familia
HUMAN RIGHTS WATCH | 30 de diciembre
Una abuela trabajadora rural intenta regresar con su familia

“Guadalupe G.” habla con investigadores de Human Rights Watch en el Instituto Tamaulipeco en Nuevo Laredo, México. | Foto: Human Rights Watch

Guadalupe es una mujer que trabajó toda su vida para mantener a sus hijo y llevarlos a EU; ahora que está en México por segunda vez en su vida está lejos de sus seres queridos

Después de 27 años en Estados Unidos, la vida de Guadalupe quedó destrozada por la fatídica decisión de regresar a México para visitar a sus hermanos, ya entrados en años.

Después de viajar a Oaxaca este verano, Guadalupe, de 56 años, fue interceptada dos veces a principios de agosto cuando intentaba regresar a EE. UU. y las dos veces fue deportada. Tiene toda la intención de regresar con su familia, que se encuentra en Alabama.

No es la primera vez que la separan de sus seres queridos. Cuando tenía 30 años, luego de que sus padres fallecieran, dejó a sus tres hijos con su exsuegra en Tanivet, Oaxaca, y se dirigió rumbo a EEUU con el objetivo de ganar dinero para mantenerlos y, en algún momento, llevarlos al norte.

Al hablar de los años que estuvo alejada de sus hijos, Guadalupe tuvo que secar las lágrimas que le corrían por las mejillas. Fueron años en los que se dedicó a cortar malezas en canales de irrigación en Phoenix, a cultivar maíz en Indiana, a cosechar manzanas y calabazas de Halloween en Virginia y a cortar tabaco en Carolina del Norte, una actividad donde era habitual que los trabajadores vomitaran debido al olor fuerte y desagradable de las hojas pegajosas.

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Finalmente, cuando Guadalupe consiguió un trabajo estable trozando y embalando aves de corral en una empresa exportadora de Alabama, pudo traer a sus hijos: a “Fernando” lo enviaron al norte sus familiares en 2003, cuando tenía 15 años, y Guadalupe fue al sur en 2007 a buscar a “Oscar” cuando este tenía 18 años y a “Emiliano” a los 15. Cuando intentaron cruzar la frontera por primera vez, forajidos a punta de pistola les robaron, y la Patrulla Fronteriza los interceptó dos veces. Sin embargo, a la larga consiguieron llegar a su casa en Arborville, Alabama. “Fue tan bello tenerlos aquí conmigo a los tres, un verdadero honor. Los había mantenido y había ahorrado para traerlos, y ahora podía darles un hogar”.

Fernando se hizo albañil, Oscar consiguió trabajo en el ámbito gastronómico y Emiliano encontró empleo en un taller de reparaciones. Con el tiempo Oscar se mudó a Mazatlan, México, pero sus hermanos se quedaron, se casaron y formaron familia en Alabama. Guadalupe está ansiosa por volver a estar con sus hijos y nietos.

Dice que es peligroso intentar el cruce en los días calurosos y secos de finales del verano, y que hay muchas probabilidades de que la intercepten. Pero para Guadalupe, no es cuestión de intentarlo o no. La pregunta es cuándo lo hará. “Debo ir”, dice.

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