Euforia y cinismo
Después de un poco más de 4 años, finalmente salió al aire la tercera temporada y última de la serie Euphoria (Sam Levinson, HBO), la primera temporada se estrenó en 2019 y la segunda temporada en 2022. La estética de la primera temporada, tanto en lo visual como en lo músical, apoyaron la cruda narrativa sobre un grupo de adolescentes norteamericanos que se enfrentaba a situaciones de violencia, adicción, problemas de salud mental, marginación. Mientras entre los jóvenes causó euforia la serie, entre otros segmentos de la población generó desconfianza por considerarla apologética de las adicciones.
De 2019 a 2026 han pasado muchas cosas, incluida una pandemia, la muerte de uno de los actores por sobredosis y el segundo mandato de Trump, sin embargo, lo que no ha cambiado e incluso se ha incrementado es la falta de atención gubernamental a los severos problemas a los que se enfrenta la población infantil y juvenil en los USA. La serie sigue siendo un retrato de la desoladora situación de la población más joven que afronta sin apoyo real.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud se extiende: “Una amenaza creciente y diversa. El panorama de los trastornos por consumo de drogas varía de manera significativa en la región. En América del Norte, el estudio destaca un marcado aumento de los trastornos relacionados con los opioides —en particular los opioides sintéticos de alta potencia, como el fentanilo— así como con las anfetaminas.”
Para el gobierno de Trump el tema no es relevante, pues ha hecho recortes a la salud pública, que han tenido consecuencias letales: “el gobierno federal está recortando drásticamente la financiación de soluciones de salud y tratamiento de eficacia comprobada que salvan vidas. Como resultado, los costos de la atención médica se disparan, las listas de espera para el tratamiento de la adicción pueden durar semanas o meses, y el costo de vida para cubrir necesidades humanas básicas como la alimentación y la vivienda está aumentando. Los recortes propuestos y recientemente aprobados agravarán aún más esta
situación.”
Ha sido una política reiterada de los gobiernos de los USA evadir su responsabilidad en el aumento del consumo de drogas, el incremento de la violencia por la falta de regulación en la tenencia de armas y en general por la falta de recursos y estrategias para el cuidado de la salud mental de su población. Siempre ha sido más fácil echarle la culpa a los demás para no invertir dinero, tiempo y energía en lo que realmente es importante: la prevención.
Mientras que la administración Trump gasta una cantidad obscena de recursos para un salón de baile (como María Antonieta con los pasteles), sigue recortando los recursos para la gente. Es claro que no distinguen el bien y el mal.
Por eso no es extraño que en el último episodio de la serie, el personaje que da vida al “padrino” o consejero de las personas que quieren salir del consumo de sustancias lanza una pregunta sobre la complicidad al interior de los USA en el tema de las drogas, y se responde que son muchos los funcionarios y personas los que participan en la distribución de drogas pero también quienes generan violencia. No alguien de afuera, sino todos de dentro de los USA. En el libro “Los carteles gringos” del periodista Jesús Esquivel se explica cómo: “Estados Unidos experimentó una demanda inusitada de opioides y de opiáceos elaborados con fentanilo, junto con medicinas controladas y restringidas. La facilidad artesanal de su producción, facilitó que muchos estadunidenses se convirtieran en “cocineros”, instalando pequeños laboratorios clandestinos en casi toda la geografía de su propia nación.”
Para solucionar los severos problemas a los que se enfrenta la población infantil y juvenil en los USA el camino no es la violencia, ni la evasión. Insistir en responsabilizar a los otros países de la región e incluso llevar a cabo maniobras injerencistas no contribuye de ninguna manera a resolver los problemas. Los oligarcas en vez de gastar en superficialidades, o en vez de tomar la estructura gubernamental para demandar al gobierno y obtener más ganancias debería ocuparse de atender a su población. Deberían dejar de mentir y seguir con su actitud cínica.
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