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¿“México te abraza” sí funciona? Retornados cuentan su experiencia

Ante las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump y el aumento de detenciones y deportaciones en Estados Unidos, muchas personas migrantes mexicanas han tenido que regresar a México, aunque no estuviera en sus planes.

Frente a este escenario, el gobierno mexicano mantuvo el programa México te abraza, una estrategia creada para apoyar a connacionales deportados con ayuda económica, atención médica, documentos y alojamiento temporal. Pero entre quienes han vivido el proceso, la pregunta sigue siendo la misma: ¿realmente funciona?

Luis, Juan Carlos y Blanca, tres personas retornadas, compartieron con Conexión Migrante cómo fue su experiencia al regresar al país y qué tan útil fue el apoyo recibido.

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“No es suficiente, pero al menos hacen algo”

Luis reconoce que aunque los apoyos son limitados, considera que al menos existe un esfuerzo por parte del gobierno.“Los 2 mil pesos que te dan, ¿son suficientes? A lo mejor no, pero de alguna manera México es el único país que está haciendo aunque sea eso”, comentó.

El apoyo económico consiste en una tarjeta con 2 mil pesos para transporte o gastos inmediatos. También se ofrece hospedaje, atención médica y psicológica, además de apoyo para tramitar documentos.

Sin embargo, los tres coincidieron en que el principal problema no siempre es el dinero, sino el trato que reciben.

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“No queremos trato especial, solo respeto”

Luis contó que muchas personas retornadas llegan después de pasar meses encerradas en centros de detención en Estados Unidos y, aun así, al regresar a México se enfrentan a burocracia, malos tratos y comentarios ofensivos.“Necesitamos mejores atenciones dentro de estos programas. No queremos tratos especiales, solamente respeto y paciencia”, dijo.

También criticó la actitud de algunas personas encargadas de atender a las familias retornadas.“Cuestionan a los hijos porque no hablan español. No saben por lo que está atravesando una familia en ese momento”, explicó.

Además, señaló que cuando falla el sistema o se retrasan los trámites, las familias deben esperar días adicionales en albergues, algo que muchas veces resulta desesperante después de haber pasado meses detenidos.“Si una persona ya pasó meses en un centro de detención, ¿tú crees que va a querer esperar otra vez?”, cuestionó.

El miedo también continúa en México

Juan Carlos contó que dentro del centro de detención escuchó historias de personas provenientes de comunidades alejadas o de la sierra que, al regresar a México, deben reportarse en la Ciudad de México antes de volver a sus pueblos.

Según dijo, algunos migrantes viven con miedo incluso después de haber sido deportados.“Dicen que hasta los llegan a desaparecer”, relató.

También explicó que las personas retornadas reciben apoyo de la Guardia Nacional para trasladarse a centrales camioneras o aeropuertos, o bien son enviados en autobuses hacia diferentes estados del país.

Una de las reglas del programa, comentó, es que las personas no pueden salir del centro de atención mientras reciben el apoyo.“Si pisas la calle, automáticamente quedas fuera del programa”, explicó.

“Ni siquiera tenía identificación mexicana”

Blanca relató que al regresar a México no contaba con ningún documento oficial mexicano.“No tenía ni siquiera una identificación mexicana”, contó.

Explicó que en el centro de atención le ayudaron a buscar sus datos y le entregaron una hoja migratoria que acreditaba su nacionalidad mexicana.

Además, recibió atención psicológica, asistencia médica y seguro médico por tres meses.

“Les quitaban el dinero que les dio el gobierno” Pero una de las experiencias que más indignación le causó ocurrió durante el trayecto en autobús hacia los estados de destino. Blanca denunció que en algunos retenes autoridades les quitaban el dinero que el mismo gobierno les había entregado.“Los 2 mil pesos que llevaban para comprarse una comida o llegar a su pueblo, se los quitaban”, denunció.

La mujer aseguró que muchas personas llegan en condiciones extremadamente vulnerables después de ser deportadas y perder ese dinero las deja todavía más expuestas.“No es justo que hagan eso cuando nosotros venimos súper vulnerables recién deportados”, expresó.

Entre el apoyo y las fallas

Aunque los tres reconocen que el programa brinda ayuda inmediata en momentos difíciles, también coinciden en que todavía existen muchas fallas: retrasos, burocracia, racismo, clasismo y falta de sensibilidad hacia quienes regresan al país después de vivir procesos dolorosos.

Para ellos, el verdadero “abrazo” no solo debería estar en los apoyos económicos o documentos, sino también en el trato humano.

Autor(a)

Karen Sanabria Roa es licenciada en Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México. Se desempeña como reportera y periodista en Conexión Migrante. Apasionada por los temas sociales y ambientales, con un fuerte compromiso por informar y ayudar a los demás a través del periodismo. Su experiencia en medios incluye producción radiofónica.

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