Todo lo que sabemos de Delaney Hall; huelga de hambre, denuncias de abuso y violencia en centro de detención migratoria

Después de varios días de conflicto, los enfrentamientos en Delaney Hall se reanudaron durante la mañana de este jueves, informó ABC News. Hasta este 28 de mayo, los manifestantes permanecieron en la entrada del centro de detención de migrantes, donde personas detenidas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lleva a cabo una huelga de hambre en protesta a la mala condición en la que se encuentran.
Los manifestantes se han enfrentado a agentes del ICE durante los últimos días, incluyendo un nuevo enfrentamiento la noche del miércoles, en el que tres personas fueron arrestadas. Sabemos que mucho ha ocurrido esta semana en esta cárcel para migrantes ubicada en Nueva Jersey, para prevenir rumores y mantenerte actualizados te detallamos todo lo que debes saber sobre las protestas en Delaney Hall
¿Qué está ocurriendo la cárcel para migrantes ¿Por qué las protestas en Delaney Hall?
Desde el pasado viernes 22 de mayo, cientos de personas detenidas en este recinto privado, gestionado por la empresa Geo Group bajo contrato con ICE, iniciaron una huelga de hambre y trabajo en protesta contra lo que califican como condiciones de vida “inhumanas”.
Estas son las denuncias de la cárcel para migrantes en Nueva Jersey
Según testimonios de los detenidos, activistas y legisladores que han logrado realizar visitas de supervisión, la situación al interior de las instalaciones es precaria. Las denuncias principales incluyen:
- Alimentación deficiente: Múltiples informes señalan porciones extremadamente reducidas y, en casos recurrentes, comida en mal estado que contiene larvas o gusanos.
- Negligencia médica: Los detenidos reportan falta de acceso a especialistas, diagnósticos tardíos en casos graves —incluyendo mujeres embarazadas y personas con cáncer— y una dependencia excesiva de medicamentos básicos como el Tylenol para tratar dolencias complejas.
- Infraestructura insalubre: Se reportan fallas severas en ventilación, falta de aire acondicionado, hacinamiento y focos de infección por gripe y piojos.
Legisladores demócratas como Jerry Nadler, Dan Goldman y Cory Booker, tras inspeccionar el sitio, han coincidido en que las condiciones no son aptas para seres humanos, señalando que gran parte de los detenidos no tienen antecedentes penales y están bajo custodia en procesos migratorios administrativos.
“Les dan comida congelada en mal estado, o como sucedió la semana pasada, encontraron gusanos vivos en su comida; también nos enteramos de que a algunas personas se les niega papel higiénico”, dijo la activista Catalina Adorno para ABC News.
Por su parte, el congresista de Nueva York, Jerrold Nadler confirmó que la comida es escasa. “Se levantan y desayunan a las 4 de la mañana, almuerzan a las 12, cenan a las 4, y las porciones son muy pequeñas, así que es imposible, y muy a menudo, hay gusanos en la comida”, agregó.
Represión de manifestantes
Sumado a la huelga de hambre iniciada al interior de Delaney Hall, activistas iniciaron protestas a las afueras de la cárcel para migrantes, sin embargo, han sido contenidos de forma violenta por fuerzas del orden, informó ABC News.
Además, manifestantes han denunciado el uso de vehículos blindados, balas de pimienta, gas químico y tasers contra la multitud, incluyendo a periodistas. El DHS, en cambio, reportó el arresto de manifestantes bajo cargos de agredir a oficiales federales.
Incluso el senador Andy Kim fue rociado con lacrimógeno este lunes, luego de acudir a la cárcel para realizar una inspección a las condiciones en las que se encontraban los migrantes detenidos. El congresista pidió a las autoridad y Geo Group detener estos abusos y pidió cerrar la prisión.

El martes por la noche, los manifestantes levantaron barricadas frente al centro de detención, usando sus cuerpos para bloquear vehículos federales que, según ellos, podrían estar trasladando detenidos.
La respuesta oficial: Negación y mano dura
La administración del presidente Donald Trump ha rechazado categóricamente las acusaciones. El Secretario de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin desestimó las quejas, calificándolas de “maniobras políticas” y aseguró que el centro cumple con los estándares adecuados. “Esto no es un Holiday Inn”, declaró Mullin, insistiendo en que los detenidos reciben la nutrición necesaria.
“Pueden regresar a su país y conseguir la comida que quieran. El hecho es que les proporcionamos las calorías que desean”, afirmó Mullin.
Por su parte, el “zar fronterizo” Tom Homan advirtió que las huelgas de hambre son ineficaces y que, de ser necesario, la administración recurrirá a órdenes judiciales para alimentar a los detenidos a la fuerza si su salud llega a un punto crítico. La agencia asegura que las protestas fuera del recinto son actos de “agitadores” que obstruyen la aplicación de la ley y que han puesto en peligro a los oficiales federales.
Sin embargo, el congresista de Nueva York, Adriano Espaillat denunció que el gobierno tomó represalias contra las personas en huelga de hambre, pues aseguró que 13 de ellas fueron trasladadas tras comenzar la huelga.
Un contexto de tensiones profundas
La controversia sobre Delaney Hall no es aislada. Desde su reapertura en mayo de 2025, el centro ha sido un punto de fricción política debido a la política de detención masiva de la actual administración.
Para los activistas y defensores de derechos humanos, la huelga es un grito de auxilio frente a una estrategia que consideran diseñada para el beneficio económico de empresas privadas de prisiones, donde el trabajo de los detenidos es explotado a cambio de salarios mínimos. Mientras el gobierno federal endurece su postura con amenazas de nuevas restricciones de viaje para ciudades que no cooperan con el ICE, los manifestantes han prometido permanecer en los alrededores del centro hasta que se garantice la liberación y el trato digno de todos los detenidos.
Los manifestantes afirman que planean permanecer en los jardines y aceras aledañas al Delaney Hall hasta que todos los detenidos sean liberados. Aunque Delaney Hall tiene mil camas disponibles, en su interior hay unos 300 detenidos.
