“A ellos no les vamos a abrir”: 3 años del incendio en la estancia migratoria en Ciudad Juárez

No fue un accidente ni una tragedia inevitable. Fue el resultado de la negligencia, la indiferencia y un sistema que decidió no abrir una puerta.
A tres años del incendio en la estancia migratoria en Ciudad Juárez, Chihuahua, ocurrido el 27 de marzo de 2023, la herida sigue abierta. Aquella noche, el fuego no celebró nada: consumió vidas. “A ellos no les vamos a abrir”, marcó la crudeza de una decisión que selló el destino de decenas de personas. Del otro lado, atrapados, los gritos: “No nos dejen morir aquí”.
El saldo fue devastador: 40 hombres murieron, 27 más resultaron con lesiones graves y al menos 15 mujeres cargan hasta hoy con secuelas psicológicas.
Una memoria que resiste
Para no olvidar y para exigir justicia, organizaciones de la sociedad civil inauguraron una exposición en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, donde se documentan los hechos: también se narra la lucha de quienes, frente al abandono institucional, han tenido que convertirse en defensores, acompañantes y voz.
La muestra es, sobre todo, un testimonio de la fortaleza de las familias.
El día del incendio en la estancia migratoria en Ciudad Juárez
El 27 de marzo de 2023, los operativos migratorios continuaban con normalidad. Cerca de 200 personas fueron detenidas ese día, entre ellas niñas, niños y adolescentes.
De acuerdo con organizaciones civiles, las condiciones eran precarias: no hubo atención médica, no se informó a las personas detenidas sobre su situación legal, les retiraron sus pertenencias y carecían de agua potable. Las mujeres, además, no tenían acceso a toallas sanitarias.
Por la noche, en la celda de hombres, la desesperación estalló. En protesta por la falta de agua, algunos detenidos prendieron fuego a los colchones. Las llamas crecieron rápido. Y de acuerdo con testigos, la seguridad del lugar decidieron no abrirles y dejarlos dentro.
Durante la gestión del entonces titular del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño, se registraron al menos 14 incendios en estancias migratorias. El de Ciudad Juárez fue el más letal.

Víctimas y abandono
Los 40 fallecidos eran hombres. Los sobrevivientes con lesiones más graves fueron trasladados a hospitales en la Ciudad de México.
Fue ahí donde organizaciones como el Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), colectivos de apoyo a migrantes venezolanos, la Clínica Jurídica de la Ibero y la Fundación para la Justicia acudieron a brindar apoyo a las familias. Sabían que, sin acompañamiento, la información y la atención institucional serían insuficientes.
Sin embargo, el proceso no fue sencillo. La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), encargada de representar a las familias, rechazó en varios casos la intervención de estas organizaciones. Incluso, según testimonios, se llegó a disuadir a las familias de aceptar ayuda externa, pese a que era gratuita.
Actualmente, estas organizaciones acompañan a nueve núcleos familiares.
Reparación incompleta
La reparación del daño ha sido, principalmente, económica. Pero no ha llegado a todas las víctimas ni ha considerado las particularidades de cada caso. Se intentó otorgar montos iguales, ignorando que cada familia enfrenta pérdidas y necesidades distintas, y que las secuelas físicas y emocionales varían entre sobrevivientes.
Por ello, las organizaciones han insistido en una reparación individualizada y con enfoque integral.
También exigen el reconocimiento de otras víctimas invisibilizadas: las personas cuidadoras de sobrevivientes con lesiones graves, quienes han visto deteriorarse su salud y han perdido sus empleos, así como las 15 mujeres que estaban detenidas ese día y que hoy enfrentan afectaciones psicológicas.
Justicia pendiente
A tres años, 11 personas han sido procesadas por el incendio: ocho funcionarios del INM, un elemento de seguridad y dos migrantes venezolanos —estos últimos permanecen en prisión. Además, se busca al encargado de la seguridad privada, quien continúa prófugo.
De los imputados, cinco han solicitado medidas cautelares.
La justicia, como la reparación, avanza lento.
Que no se apague la memoria
El incendio de Ciudad Juárez no sólo evidenció fallas operativas: mostró el costo humano de una política migratoria marcada por la contención y la deshumanización.
Hoy, las familias no sólo lloran a sus muertos. También luchan para que la historia no se repita, para que las responsabilidades no se diluyan y para que la memoria no termine, otra vez, reducida a cenizas.

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