Trump planea rechazar solicitudes de asilo de forma exprés; no será necesario hacer entrevistas

La administración del presidente Donald Trump alista un nuevo plan para rechazar solicitudes de asilo de forma exprés evitando que los agentes migratorios entrevisten a los solicitantes de protección, informó el reportero de CBS News, Camilo Montoya.
De acuerdo con los documentos internos por CBS News, esta medida sólo aplicaría al asilo afirmativo, es decir el que se presenta cuando ya se está dentro de Estados Unidos y no se enfrenta un proceso de deportación, y es una respuesta de la Casa Blanca ante la saturación del sistema de asilo, lo que ellos aseguran se debe a una gran cantidad de solicitudes fraudulentas.
En qué consiste el nuevo plan para rechazar solicitudes de asilo de forma exprés
Una de las mayores amenazas de esta nueva propuesta es el fin de la entrevista tradicional, pues bajo el nuevo esquema, los oficiales del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) podrían negar las solicitudes de asilo sin realizar la entrevista de miedo creíble al solicitante cuando detecten que este presentó su solicitud después haber cumplido un año de haber llegado a EE.UU.
Tras la denegación administrativa, USCIS remitiría automáticamente a los solicitantes a procesos de deportación ante el sistema de cortes migratorias del Departamento de Justicia (DOJ). Allí, los individuos estarían obligados a defender su caso en un entorno judicial contencioso para evitar su expulsión.
La ley migratoria de EE. UU. generalmente descalifica a quienes presentan su solicitud después de un año de haber ingresado al país, a menos que existan excepciones válidas, como:
- Condiciones médicas graves.
- Asesoría legal deficiente
- Ser un menor no acompañado.
Sin embargo, defensores de los derechos de los migrantes como Conchita Cruz, codirectora del Asylum Seeker Advocacy Project, advirtieron que existen razones válidas para presentar una solicitud tras el primer año, como haber vivido en el país bajo un estatus temporal previo (como una visa).
“El gobierno estaría cambiando las reglas sobre inmigrantes que han estado navegando un proceso complejo durante años”, advirtió Cruz para CBS News.
La principal preocupación es que la falta de una entrevista impedirá que los solicitantes expliquen las causas específicas que justifican su retraso, derivando en deportaciones injustificadas.
Casa Blanca denuncia una crisis de saturación
Por su parte, USCIS defendió la propuesta argumentando que busca gestionar el colapso del sistema, que cuenta con más de 1.5 millones de aplicaciones pendientes. Según un portavoz de la agencia, esta medida evitaría que los oficiales “desperdicien tiempo” en solicitudes que, de todas formas, serían remitidas a cortes migratorias, trasladando la responsabilidad de la decisión final a los jueces de inmigración.
El sistema de cortes, por su parte, enfrenta un rezago aún mayor, con aproximadamente 3.3 millones de casos pendientes hasta marzo, de los cuales 2.3 millones incluyen peticiones de asilo.
Esta propuesta se suma a una serie de medidas agresivas adoptadas por la administración Trump para restringir el acceso al asilo y acelerar las deportaciones, particularmente de aquellos que ingresaron durante el periodo de Biden:
- Acuerdos de “tercer país seguro”: Se han negociado pactos con naciones que tienen registros cuestionables en derechos humanos para que los solicitantes busquen refugio allí en lugar de en Estados Unidos.
- Suspensiones selectivas: Continúa vigente una congelación en el procesamiento de casos para ciudadanos de 39 países incluidos en la proclamación de “prohibición de viaje” del presidente Trump.
- Restricción de solicitudes de asilo en la frontera sur: Desde el primer día de su segundo mandato, la administración Trump suspendió las solicitudes de asilo que se presenten en la frontera sur del país, si bien la Suprema Corte emitirá su fallo definitivo sobre este tema este mes aún no se sabe qué pasará y por lo pronto este proceso sigue suspendido.
Mientras la administración busca agilizar el flujo de salida de solicitantes de asilo, los críticos sostienen que la eliminación de las entrevistas y la agilización de las denegaciones sacrifican el debido proceso en aras de una política de control migratorio que prioriza el volumen de deportaciones por encima de las protecciones humanitarias.

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