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Nos abandonan aquí a morir; HRW denuncia crisis humanitaria de extranjeros deportados de USA a México

extranjeros deportados de USA a México
Foto: Josué Leal / Human Rights Watch

Desde que inició la segunda administración del presidente Donald Trump y hasta el pasado 9 de marzo, se han documento cerca de 13 mil extranjeros deportados de USA a México. Estas personas no son ciudadanos estadounidenses ni mexicanos y fueron abandonados a su suerte, por lo cual Human Rights Watch (HRW) denunció una crisis humanitaria.

De acuerdo con el más reciente informe publicado por la organización, algunos de los extranjeros enviados a México tienen más de 60 años y varias décadas de residencia en Estados Unidos, por lo cual no tenían ningún vínculo con México. Aún así, la administración encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum aceptó recibir a estas personas, para posteriormente ser trasladados por el Instituto Nacional de Migración (INM) hacia ciudades del sur del país, donde fueron abandonados a su suerte.

¿Qué sabemos de los extranjeros deportados de USA a México?

En tanto, HRW detalló que el grupo más afectado por estas políticas es el de los ciudadanos cubanos, sumando 4 mil 353 deportaciones en un periodo de 14 meses. Históricamente, este grupo no era un objetivo prioritario debido a la negativa de Cuba de aceptar retornos, por lo cual muchas personas contaban con órdenes de deportación pendientes que nunca se ejecutaron.

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Sin embargo, la segunda administración de Donald Trump rompió con esta dinámica al convertir las deportaciones masivas en un eje central de su política.

A pesar del monitoreo, advertencias y protestas de organizaciones civiles para que México no aceptara recibir a personas de terceros países, pues se ha documentado como estas personas son propensas a ser víctimas de vulneraciones a sus derechos, abusos de autoridad y delitos por parte del crimen organiado, documentos judiciales del Departamento de Justicia (DOJ), existiría un “acuerdo vigente (no escrito)” entre ambos países para facilitar estas expulsiones, el cual no ha sido formalizado ni hecho público por ninguna de las dos naciones.

Los testimonios recogidos por Human Rights Watch revelan un patrón sistemático de abusos:

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  • Detenciones arbitrarias: Muchas personas fueron arrestadas durante citas rutinarias de supervisión con el ICE, en sus lugares de trabajo o al concluir condenas previas por delitos menores.
  • Falta de debido proceso: La mayoría de los deportados fueron enviados a México sin haber pasado por una evaluación individualizada de sus riesgos. A muchos se les negó el acceso a audiencias para impugnar su traslado a un país que no era el suyo, incluso cuando expresaron temor por su integridad física.
  • Abandono en territorio desconocido: Las personas son dejadas a menudo en la madrugada en ciudades fronterizas, sin documentos, dinero, medicamentos esenciales ni redes de apoyo, obligándolas a vivir en la calle o en condiciones precarias.

El “limbo legal” en territorio mexicano

México, por su parte, ha evitado reconocer la existencia de un acuerdo de “tercer país”, justificando la recepción de estas personas por “razones humanitarias”. Sin embargo, la realidad para los deportados es una falta casi total de protección efectiva:

  • Obstáculos para el refugio: Las barreras burocráticas, falta de acceso a internet, citas inalcanzables y retrasos extremos en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), impiden que la mayoría regularice su estatus.
  • Vulnerabilidad extrema: Al ser obligados a permanecer en estados con alta presencia del crimen organizado, como Chiapas o Tabasco, los deportados enfrentan riesgos constantes de extorsión, secuestro y trata de personas.
  • Recortes financieros: La reducción drástica de fondos de la actual administración estadounidense hacia el ACNUR ha impactado directamente en la capacidad operativa de la Comar, exacerbando la crisis de atención.

En este sentido, Conexión Migrante ha sido testigo de como algunas de estas personas viven en un limbo legal, pues por la falta de documentación enfrentan problemas para volver a sus países de origen, tampoco pueden obtener un estatus migratorio válido en México y mucho menos un permiso de trabajo que les permita valerse por sí mismos.

La crisis de los mayores y enfermos

Uno de los aspectos más críticos del informe es la situación de las personas mayores. Muchos cubanos entrevistados, algunos con más de 60 años y enfermedades crónicas, han sido abandonados sin acceso a sus tratamientos médicos habituales. “Si tienes 60 o 70 años, ¿por qué te enviarían aquí? Nos están enviando a morir”, declaró uno de los afectados.

La falta de una vía hacia la residencia permanente en México condena a estas personas a un estado de indefinición legal perpetua. Human Rights Watch subraya que, ante la negativa de Cuba de recibir a sus ciudadanos, México no debería forzar a estas personas a una solicitud de refugio que no siempre es la vía adecuada, sino establecer mecanismos claros de integración legal.

El informe concluye que, mientras los gobiernos estadounidense y mexicano mantengan este esquema de deportaciones opaco y sin salvaguardas, continuarán vulnerando principios fundamentales de los derechos humanos y el principio de no devolución, dejando a miles de personas en un estado de abandono total.

Autor(a)

Soy reportero especializado en migración, desde trámites en México o Estados Unidos, procesos de documentación, impuestos, hasta asilo y derechos humanos. Te daré la información que necesitas para tu día a día. Ningún tema es muy pequeño para investigar.

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