Mundo Errante | Los motivos de Trump
Las negociaciones entre los Estados Unidos e Irán no llegaron a ningún lado el sábado pasado. Tras horas de negociación ambas partes rechazaron los términos del otro y la tregua en la región se mantiene endeble. Desde ayer lunes, Estados Unidos decidió realizar un bloqueo en el Estrecho de Ormuz, mismo lugar donde Irán ha aplicado otro bloqueo
dejando pasar a contadas embarcaciones que pagan un peaje. Ahora, este nuevo bloqueo de Estados Unidos se enfoca en los buques iraníes y aquellas embarcaciones que crucen con rumbo a Irán.
Donald Trump ha amenazado en redes que “si alguno de estos buques se acerca lo más mínimo a nuestro bloqueo, será eliminado de inmediato, utilizando el mismo sistema de aniquilación que empleamos contra los narcotraficantes en embarcaciones en alta mar. Es rápido y brutal” Esta actitud del mandatario norteamericano pinta una reacción que ya es cotidiana y que aparenta una volatilidad del personaje, sin embargo, creo que debemos reiterar que hay algo más que apariencia, que, en el fondo, es una forma de hacer y de entender el poder. Hace unos días el New York Times publicó un reportaje donde se revelan una serie de reuniones que antecedieron a la decisión de Trump de lanzarse a una operación militar contra Irán.
El trabajo periodístico resulta relevante por la serie de datos que perfilan la forma cómo el presidente norteamericano toma decisiones relevantes. El reportaje hace hincapié en que, durante febrero pasado, Netanyahu hizo una presentación a Trump para que aceptara lanzarse a un conflicto armado con carácter de urgente, basado en premisas cuestionables pero que al habitante de la Casa Blanca le parecieron atractivas. El reportaje señala lo siguiente:
“Netanyahu y su equipo esbozaron unas condiciones que, según ellos, apuntaban a una victoria casi segura: el programa de misiles balísticos de Irán podría ser destruido en pocas semanas. El régimen quedaría tan debilitado que no podría asfixiar el estrecho de Ormuz, y la probabilidad de que Irán asestara golpes contra intereses estadounidenses en países vecinos se consideró mínima. Además, la inteligencia del Mosad indicaba que volverían a empezar las protestas callejeras dentro de Irán y —con el ímpetu de la agencia de espionaje israelí ayudando a fomentar disturbios y rebeliones— una intensa campaña de bombardeos podría fomentar las condiciones para que la oposición iraní derrocara al régimen”.
Conforme al reportaje, Israel planteó escenarios que ponían el cambio de régimen y la caída de la cúpula iraní, en esa euforia, dice el New York Times, “Netanyahu hizo su presentación con un tono monótono y seguro. Parece que eso le gustó a la persona más importante de la sala, el presidente estadounidense. Suena bien, le dijo Trump al primer ministro…”
La sensación de que Trump, prácticamente, había tomado una decisión generó una atmósfera de que se avanzaba hacía una operación conjunta. Aun así, los servicios de inteligencia estadounidenses realizaron análisis de lo propuesto donde veían viable “matar al ayatolá”, así como “paralizar la capacidad de Irán para proyectar poder y amenazar a sus vecinos”, sin embargo, señalaron que “un levantamiento popular” y el cambio de régimen, “estaban alejadas de la realidad” y para el director de la CIA resultaba ridículos.
Además, el jefe del estado mayor señaló “que una gran campaña contra Irán agotaría drásticamente las reservas de armamento estadounidense, incluidos los interceptores de misiles, cuyo suministro se había agotado tras años de apoyo a Ucrania e Israel”. Pero, un aspecto relevante es que, para el mandatario estadounidense, atacar a Irán se ligaba con su deseo de derrocar a su gobierno, con el telón de fondo de que “Irán había tramado matar a Trump como venganza por el asesinato, en enero de 2020, del general Qasem Soleimani”.
El reportaje señala que el entorno cercano de Trump no estaba convencido, pero lo apoyaron porque “lo habían visto tomar decisiones audaces, asumir riesgos insondables y, de algún modo, salir airoso. Ahora nadie se lo impediría”.
¿Cuáles conclusiones podemos sacar del reportaje citado? Una es que Trump, no es ese personaje loco y descuidado que aparenta, es un actor que ejerce el poder hegemónico, imperial y lo entiende como el poder de un individuo que hace un performance como presidente, pero se siente omnipotente. Otra, es que habrá que tener, sin embargo, la esperanza de que la pesadilla acabe, pero también en que aún es posible resistir a esa forma autoritaria con organización popular.