Cuidarnos los unos a los otros
Estamos por concluir el año 2025 que no ha sido fácil en ningún sentido, mucho menos para la comunidad migrante. Muchas familias migrantes pasarán la navidad y el año nuevo lejos de sus familias, no solo porque ya no se encuentran en su país de origen, sino por las violentas deportaciones que el gobierno norteamericano ha llevado a cabo de forma indiscriminada, incluso contra ciudadanos nacidos en USA. De nuevo un imperio tiránico separa familias. La navidad y el fin de año tendría que ser una época de festividad, además de un espacio para la reflexión, desafortunadamente, es muy difícil conseguirlo ante el aumento de expresiones de odio que propaga la derecha conservadora militarista.
Este año comencé la redacción de “Meditaciones migrantes”, refiriéndome a la importancia del sistema de cuidados, trabajo que realizan particularmente las mujeres y que, además de ser un muy importante aporte económico para todos los países, es también una de las actividades que definen el futuro de la humanidad. Sin las tareas de cuidados la humanidad no podría subsistir, pues en todas las etapas de la vida humana se requieren de cuidados, ya sea en la infancia o al final de la vida, con o sin la situación de salud precaria, de cualquier forma se requiere de cuidados.
Ahora se agrega la labor de cuidados que hacen ciudadanos de buen corazón que en las calles estadounidenses alertan a los migrantes de la presencia del ICE y sus violentas redadas. Los migrantes en USA, como Jesús escapando de los soldados de Herodes, tienen que escapar de los mercenarios que los persiguen, en nombre del dinero y la ambición.
También de eso se trata la navidad, el dar posada a los migrantes que huyen de las garras del mal. El nacimiento de Joshúa de Nazaret, en un establo es una poderosa imagen que nos recuerda que los que migran en busca de salvar la vida merecen todo nuestro apoyo; el motivo por el cual se festeja el 24 de diciembre como la navidad (natividad) es salvaguardar la vida de los que migran, los que apoyan la violencia del ICE caen contradicción si se dicen creyentes en Jesús y su obra. Migrar nunca ha sido un crimen, en cambio, perseguir a las personas por su origen o condición social sí es un crimen, de los peores.
En este 24 de diciembre y en el fin de año hay que recuperar la calma para reflexionar sobre lo que ha pasado, sobre lo que viene en los próximos meses y lo que queremos para el futuro. Pensemos en lo siguiente que nos dice el actor Richard Gere en su participación en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en donde lanzó una severa crítica al presidente Trump y también un llamado a la reflexión:
“Como americano estoy profundamente avergonzado del presidente que tenemos (…) Tenemos malos líderes, asegurémonos de no hacerlo de nuevo, de no permitir que los tipos malos sean nuestros representantes en el mundo”.
María y José tuvieron que salir de su ciudad de origen, huyendo de la persecución a los inocentes, pero encontraron cobijo en un humilde establo, con lo cual encontraron refugio para que naciera aquel que expresó: “Amaos los unos a los otros” (de acuerdo al relato bíblico). Los migrantes, en muchos casos, siguieron la misma ruta, saliendo de sus países de origen, huyendo de la pobreza, la explotación de los poderosos o la violencia de los tiranos, encontrando en las ciudades estadounidenses un espacio para la esperanza y la vida. Las redadas de ICE ordenadas por la administración Trump quieren negarles a los migrantes el derecho humano a una vida libre de violencia, como Herodes, quiere el nuevo tirano sacrificar a los inocentes.
La navidad fue y será siempre un tiempo para la solidaridad y la defensa de la vida de los migrantes, por eso es tan importante cuidarnos los unos a los otros. La navidad también es un tiempo de reflexión, para organizar la resistencia a los tiranos y planificar que no vuelvan a ser los dirigentes de las naciones.