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El apoyo social en Centro 32 es un respiro en la frontera

El apoyo social en Centro 32 es vital para migrantes que enfrentan hambre, abandono y miedo tras quedar varados en Tijuana.

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El apoyo social en Centro 32 representa un alivio para personas migrantes varadas en Tijuana, quienes enfrentan escasez, incertidumbre y procesos legales que se alargan demasiado.

Desde embarazos sin asistencia hasta desplazamientos forzados, los testimonios revelan la urgencia de contar con espacios seguros donde se atiendan necesidades básicas, físicas y emocionales.

El día que nació su hijo, nació también una red de apoyo

Cindy llegó desde Colombia embarazada y sin acompañamiento. Al entrar en labor de parto, Centro 32 ya la buscaba para brindarle apoyo inmediato y urgente.

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Fue su esposo quien acudió al lugar mientras ella estaba en el hospital. La atención incluyó ropa, pañales, leche y productos de higiene para el bebé.

Mi esposo vino y nos apoyaron con ropa, leche, pañales, cosas personales, y nos siguen apoyando. También con médicos y cosas psicológicas.

Cindy, beneficiaria de los apoyos de Centro 32. Foto: Janette De Los Reyes

Cindy relató que conoció el centro mientras vivía en un albergue. Desde entonces, ha tenido acceso también a servicios médicos y atención psicológica gratuita.

Sin familia en México, se aferra a la esperanza de estabilidad. Su hijo es ahora el centro de su vida y su motor para seguir avanzando.

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Tijuana fue la pausa inesperada en su ruta al norte

Marco viajó desde Honduras con la intención de cruzar a Estados Unidos. Al no lograrlo, se quedó en Tijuana, donde buscó ayuda para sobrevivir.

La información sobre el centro le llegó por otros migrantes. Acudió sin saber qué esperar y encontró comida, ropa, atención y un poco de tranquilidad.

Marco, migrante originario de Honduras. Foto: Janette De Los Reyes

“La migración debería ser un derecho humano, todos necesitamos migrar”, declaró al explicar por qué dejó su país y los retos que ha enfrentado en esta frontera.

Lleva un año en la ciudad. Aunque su destino sigue siendo Estados Unidos, valora cada día en el que puede vivir con dignidad y sin miedo.

Marco reconoce que su historia, como muchas otras, no tiene final claro. Pero asegura que sin apoyo social en Centro 32 su camino habría sido más difícil.

Trabajo social desde el primer contacto humanitario

Janina Cruz es licenciada en Trabajo Social y coordina el área que realiza la entrevista inicial a personas que acuden por primera vez al centro.

Explicó que las principales necesidades detectadas son alimentación, higiene y salud mental. Muchos migrantes llegan desnutridos o en condiciones físicas y emocionales muy frágiles.

“Se sienten en casa, les ayudamos a solucionar los problemas que traen”, declaró.

Algunas mujeres migrantes llegan embarazadas o con bebés, sin recursos para su cuidado. En esos casos, entregan pañales, leche y kits de higiene infantil.

Cruz abundó que el apoyo social en Centro 32 también incluye canalización a otras organizaciones cuando se trata de salud mental o necesidades especializadas.

Janina Cruz, titular de Trabajo Social en Centro 32. Foto: Janette De Los Reyes

Escasez, solidaridad y acompañamiento cotidiano

La demanda de ayuda creció a partir de 2017. Muchas personas se quedaron en Tijuana tras no poder ingresar a Estados Unidos y carecen de todo lo necesario.

Esto ha provocado escasez de ropa, alimentos y otros insumos. Para continuar operando, el centro depende también de la solidaridad de la comunidad local.

“Hemos llegado a la escasez de ropa y tenemos que pedir a la comunidad que nos apoye”, explicó Janina Cruz sobre los límites que enfrentan día a día.

La atención no es impersonal. Quienes llegan pueden elegir qué llevarse, bajo la lógica de ofrecerles algo más que asistencia: un momento de respeto y dignidad.

La trabajadora social señaló que el apoyo social en Centro 32 es parte de un esfuerzo colectivo, indispensable en una ciudad donde la migración no se detiene.

Autor(a)

Vivo en la frontera México y Estados Unidos. Mujer de 35 años, estudié Ciencias de la Comunicación y llevo cinco años en el periodismo abordando temas como migración, cultura y derechos humanos. En otra de mis facetas, busco contribuir al registro periodístico de la escena musical independiente que se gesta en Tijuana.

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