Por las migrantes y por todas, trabajadoras del hogar defienden derechos laborales

El 92% de los trabajadores del hogar son mujeres en actividades de servicio, limpieza y cuidados. | Foto: @CACEHmx
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, hasta febrero de 2022 se registraron 2 millones 147 mil 316 personas ocupadas en el trabajo del hogar y cuidados.
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Cada que Marissa ve con más atención que de costumbre a Natalia, su hija de 12 años, se le salen algunas lágrimas al recordar que cuando ella tenía esa edad ya era víctima de humillaciones, discriminación, maltrato laboral. A sus 12 años, Marissa ya era una trabajadora del hogar y para ella, en ese entonces, eran normales todas las vejaciones que vivía.

No solo barría, lavaba, planchaba y hacía la comida, también la ponían a cuidar a los niños; y recuerda que en algunas casas donde trabajó tenía que abrir la puerta y hacer reverencia a sus patrones cada que estos llegaban; así como en las novelas de antaño. A sus 12 años, su jornada laboral empezaba a las 7 de la mañana y terminaba a las 10 de la noche, si bien le iba.

“Yo daba por hecho que así era el trabajo de las casas, en todos lados violan los derechos de las mujeres, pero más cuando se trata de una mujer indígena, migrante y de una niña. De verdad, no me hacía feliz el trabajo del hogar, pero era la única opción que tenía en ese tiempo”, relató.

Veintitrés años después, y tras aprender que ni las mujeres ni los varones en el trabajo del hogar deben ser tratados así, Marissa y otras 24 mujeres que tuvieron las mismas experiencias, emprendieron un proyecto para la defensa de los trabajadores de ese sector.

“La mayoría de las mujeres trabajadoras del hogar, son niñas, mujeres indígenas y migrantes; a mí me ha tocado ser discriminada por ser indígena, ser discriminada por ser trabajadora del hogar y por ser migrante”, dijo.

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De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, hasta febrero de 2022 se registraron 2 millones 147 mil 316 personas ocupadas en el trabajo del hogar y cuidados; el 92% son mujeres en actividades de servicio, limpieza y cuidados, y el 8% son hombres dedicados a la jardinería y reparaciones y como choferes privados.

Marissa Velásquez pertenece a la comunidad mazahua del Estado de México de donde emigró hacia Guadalajara para buscar un empleo, a pesar de que era menor de edad la contrataron como trabajadora del hogar.

“Cómo me hubiera gustado que no hubiera pasado el tiempo para demandarlos a todos, pero tampoco voy a vivir con rencor”, expresó.

Esta trabajadora del hogar ahora puede denunciar los abusos que sufrió en las viviendas de sus empleadores, pero no lo va a hacer porque, junto con otras mujeres, se dedica a defender los derechos laborales de los trabajadores del hogar.

Ella es una de las representantes del Centro Nacional para la Capacitación Profesional y Liderazgo de las Empleadas del Hogar (CACEH), una asociación civil que se dedica a capacitar a los trabajadores de ese sector sobre cuáles son sus derechos; hasta ahora su alcance es dentro de México, pero aspiran a extender su actividad hacia otros países, a través de las redes sociales, para llegar a más mujeres, sobre todo aquellas que de los pueblos originarios migran para buscar un empleo y el único que encuentran es en actividades domésticas.

“Yo me quedo con lo bueno de ser trabajadora del hogar. Tengo una hija de 12 años que estudia, pero yo la veo a ella y no puedo creer que yo a su edad ya estaba trabajando en una casa y sufriendo muchos abusos”, expresó entre lágrimas.

Preparan colectivo tras 34 años

Después de 34 años de lucha, las trabajadoras del hogar que hoy forman parte del Centro Nacional para la Capacitación Profesional y Liderazgo de las Empleadas del Hogar (CACEH), encabezado por Marcelina Bautista, alistan la formación de colectivo que, además de adiestramiento sobre derechos laborales, cuente con un fondo económico de apoyo para ellas.

Marissa Velásquez explicó que esta idea surgió porque en los picos de la pandemia, algunas trabajadoras del hogar fueron confinadas no por razones sanitarias, sino porque sus empleadores contrajeron la covid-19 y ellas fueron indirectamente obligadas a cuidarlos mientras el resto de la familia se fue a otras viviendas para evitar el contagio.

Las trabajadoras del hogar que se contagiaron del virus, ni siquiera recibieron servicios de salud por parte de sus empleadores, al contrario, fueron enviadas a descansar y, en el peor de los casos, despedidas sin derecho a una liquidación por sus años de trabajo.

A partir de esas experiencias, y ya organizadas, a través de CACEH buscan el reconocimiento de sus derechos laborales y para ello han establecido vínculos con otras organizaciones para promover las reformas necesarias en la Ley Federal del Trabajo. Aspiran a que su actividad sea reconocida como un empleo forma y que tengo derecho al seguro social y prestaciones.

Al respecto, Bautista expuso que el 95 por ciento de las mujeres que ingresan al trabajo del hogar están en condición de desempleo, pero cuando son contratadas sus condiciones no mejoran porque son sometidas a maltrato laboral, humillaciones, bajos salarios y largas jornadas.

“Ahora estamos preparando a nuestras compañeras para que negocien sus condiciones laborales con los derechos que marca la ley”, apuntó.

Expuso que, aunque la ley prevé una jornada laboral de ocho horas, todavía las trabajadoras del hogar están en jornadas de hasta 16 horas.

“Hemos encontrado mucha explotación laboral, se habla mucho de la explotación sexual, pero no se habla mucho de la trata laboral que existe dentro de las casas porque hay trabajadoras del hogar que ni siquiera han podido salir después de la pandemia. Son casos que las trabajadoras están viviendo”, señaló

Indicó que como parte de las acciones en defensa de las y los trabajadores, como presentantes del CACEH, firmarán un convenio con el Consejo Ciudadano para prevenir la trata de personas con fines de explotación laboral.