La conquista de regreso para los pueblos originarios

Los pueblos ganan cada vez más voz propia entre la comunidad mexicana en Nueva York, sin embargo, hay quienes desean verlos silenciosos
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A 529 años de que Occidente instaló su bandera en Mesoamérica, autoridades y comunidades migrantes indígenas residentes en esta capital mundial, instalarán la bandera de México en Nueva York y celebrarán la Primera Semana de los Pueblos Originarios.

Estas fueron las actividades que se realizán durante la Semana de los Pueblos Originarios en Nueva York

Esta primera celebración en Nueva York no es regalo ni evento folclórico. Surge como resultado de más de una década de lucha por parte de migrantes de los pueblos, organizaciones, artesanos y colectivos, que han luchado por el derecho a ser reconocidos no solo como migrantes, sino como migrantes de comunidades rurales e indígenas con una identidad única, con una lengua, una visión del mundo y una agenda de cambio propia.

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Los hombres y mujeres que integran iniciativas como:

  • La Red de Pueblos Trasnacionales
  • El Festival NewYorkTlan
  • El Colectivo Colibrí de Intérpretes Indígena
  • Así como la formación de redes de lucha como el Consejo de Pueblos, medios autónomos como Rebeldía Radio y el Molino Informativo
  • Y grupos de vigilancia comunitaria como la Ronda Comunitaria de Deliveristas en el Bronx

Estos grupos son prueba irrefutables de la existencia de un movimiento vivo por el reconocimiento de la identidad y los derechos de los migrantes de los pueblos y comunidades indígenas. Y son quienes estarán al frente de ese evento.

Los retos de los pueblos originarios en Nueva York

Esta comunidad ha tenido que enfrentarse por décadas a múltiples discriminaciones y racismos. Por un lado, autoridades y la sociedad de EE.UU., además de no darles reconocimiento de estatus migratorio, mete a todos los migrantes del Sur en el costal de lo “latino”, borrando la gran diversidad de este continente.

Por el otro lado, las autoridades mexicanas, sabiendo de la diversidad cultural y lingüística, no habían hecho nada por facilitar la interpretación y traducción en lenguas indígenas, ni por el reconocimiento de las culturas comunitarias, y se dedicaron a hacer del Consulado General de Nueva York un espacio dominado por hombres burócratas mestizos y blancos, de promoción de la “clase alta” mexicana y de la visión neoliberal, romantizada y folclórica de México.

Y por último, muchas organizaciones y empresarios construyeron una idea de migrante “exitoso”, como aquel que es individual. Para lograr el éxito, se despoja de su origen y vive su presente multicultural. Con esta visión marginaron al ser migrante colectivo/a, hablante de lengua, desinteresado/a por la cultura anglo y aferrado a su tradición.

Por eso vale reconocer que, gracias al trabajo de estas comunidades organizadas y la acertada visión de un nuevo Cónsul General, que reconoció el valor de su lucha, en Diciembre de 2018 se conformó el Consejo de Pueblos Originarios para acompañar la labor del Consulado General con reuniones mensuales donde se establecen exigencias, recomendaciones y propuestas para reducir la brecha discriminatoria de esa institución históricamente lejana a la mayoría.

Aún falta mucho para llevar igualdad a las comunidades indígenas

La brecha de desigualdad entre Gobierno y sociedad es inmensa. En la gran mayoría de las sociedades, y el Gobierno Mexicano tiene una tarea titánica para asegurar los derechos de los mexicanos en el exterior; particularmente los de las comunidades más vulnerables.

Y no sólo es el poder. Desafortunadamente, a pesar de que los pueblos ganan voz propia, entre la comunidad mexicana en Nueva York hay quienes siguen añorando el pasado de personas indígenas silenciosas, y con mezquindad patrocinada, critican, ignoran y descalifican cualquier victoria de la comunidad y cualquier acierto de la autoridad, a pesar de que por décadas casi nadie levantó la voz por los pueblos indígenas en Nueva York.

Pero ya no hay silencio. El esfuerzo de los pueblos hasta ahora invisibles merece el reconocimiento y respeto de la comunidad, y lo que está haciendo el Consulado en materia de inclusión de comunidades indígenas, es un principio de participación ciudadana con perspectiva de Derechos Humanos e inclusión que debe reconocerse, ampliarse y replicarse en los 49 Consulados restantes de México en los Estados Unidos. Esa es la conquista de regreso.