Ana Bautista: mujer migrante y madre soltera, líder de la comunidad hidalguense en USA

Ana Bautista, una migrante hidalguense que no sólo ha criado sola a su hijo: también ha sido un gran apoyo para su comunidad en Estados Unidos. | Foto: Cortesía de Ana Bautista.
Ana Bautista ha encontrado el apoyo que necesita en la red de Mujeres Migrantes en Progreso. Ella nos recuerda que la vida no se termina con la maternidad.
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Ana Bautista es originaria de Cuatzáhuatl, una pequeña localidad del municipio de Tepehuacán en Hidalgo, México. Ella lleva 16 de sus 34 años viviendo en California. A pesar del dolor que significó dejar a su hijo y a sus padres, tuvo que migrar por una realidad que atraviesan muchas mujeres mexicanas actualmente: la crianza en soltería.

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Ana quedó embarazada a los 14 años. Como consecuencia tuvo que dejar de estudiar y ponerse a trabajar, pues no tuvo el apoyo de su pareja para cubrir las necesidades de su bebé. Ella vio crecer a su hijo por 3 años pero, después de ese tiempo, tomó la difícil decisión de separarse de él.

“El sueldo que ganaba era miserable y yo sabía que no iba a poder sacar adelante a mi hijo y mucho menos ofrecerle un futuro mejor”, cuenta. Por eso decidió partir a USA cuando cumplió 18 años.

La realidad es que ser mujer en México, criar a un hijo sin apoyo de la pareja y teniendo un nivel educativo bajo no es fácil. La brecha salarial es lo suficientemente marcada como para que Ana y muchas mujeres más tomen la decisión de migrar a Estados Unidos.

Ayudar a otros a alcanzar lo que ella no pudo tener

De acuerdo con Laura González (doctora en antropología por la Universidad de California), antes, la migración parecía un fenómeno exclusivo de los hombres. No obstante, como demuestra la historia de Ana Bautista, los roles de género socialmente aceptados cambian de acuerdo a las necesidades.

La necesidad de Ana era apoyar económicamente a su hijo, pero también a sus padres y a sus hermanos. Por eso trabajó turnos dobles durante 10 años cuando llegó a USA.

Durante todo ese tiempo no conoció a su hijo más que por fotografías enviadas por correo. Pero, con el paso de los años, otro dolor profundo se internó en su corazón:

“En 2014 murió mi madre, y por mi situación migratoria no pude ir a México a enterrarla”.

Sin embargo, con el paso de los años, Ana Bautista encontró la forma de aliviar este pesar. Ella se acercó a alguien en Nueva York que realiza reunificaciones familiares. Esta persona la orientó en el proceso de llevar a los padres de migrantes a visitar a sus hijos.

Por su parte, Ana aprendió el proceso y se puso en contacto con el gobierno de Hidalgo para colaborar con él. Finalmente, en diciembre de 2018 ayudó a 21 padres de migrantes hidalguenses a reunirse con sus hijos.

“Con eso mi alma quedó un poco en paz”, dice. La experiencia que no pudo tener se la regaló a sus paisanos.

Lo que tal vez no imaginaba es que este proyecto tendría un gran alcance. Migrantes de lugares como Oregón y Las Vegas empezaron a buscarla y a pedirle ayuda para reunirse con sus familias. Así surgió “Hidalguenses en California, club El apapacho“, una organización sin fines de lucro que fortalece los lazos de la comunidad migrante.

Hidalguenses en California, club El Apapacho. | Foto: Cortesía .
Hidalguenses en California, club El Apapacho. | Foto: Cortesía.

 

Reunificación familiar a través de "Hidalguenses en California, club El Apapacho". | Foto: Cortesía.
Reunificación familiar a través de “Hidalguenses en California, club El Apapacho”. | Foto: Cortesía.

La labor de Ana Bautista en California

Las reunificaciones de diciembre de 2018 fueron el primer paso de Ana en la labor comunitaria. Un año después, en 2019, ya estaba trabajando con la organización Power of One Foundation.

Ana recibiendo un reconocimiento por su arduo trabajo en Power of One Foundation en colaboración con "Hidalguenses en California, club El Apapacho". | Foto: Cortesía.
Ana recibiendo un reconocimiento por su arduo trabajo en Power of One Foundation en colaboración con “Hidalguenses en California, club El Apapacho”. | Foto: Cortesía.

Debido a la pandemia, desde marzo de 2020 Ana ha entregando alimentos a más de 1 millón de personas de la mano de esta organización. Además, ha recibido el apoyo necesario para servir comida fresca a cerca de 600 personas cada viernes con “Hidalguenses en California”.

 “No sólo servimos a los latinos. Nuestra misión es que la comida llegue a todos los hogares”, cuenta Ana Bautista.

Durante la emergencia sanitaria también ayuda a sus paisanos a tramitar citas en los consulados mexicanos. “Si yo puedo hacer algo por mi comunidad lo voy a hacer”, afirma, dejando ver que la comunidad migrante no está sola a pesar de estar lejos de sus familias.

No hay barrera que las mujeres no puedan vencer

Durante un foro del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato en agosto de 2020, la doctora Laura González explicó que las mujeres migrantes son esenciales para formar comunidades.

Ellas, a diferencia de los hombres, suelen permanecer ancladas a un lugar para formar relaciones. Relaciones en las escuelas, los hospitales, las iglesias… Relaciones como la de Ana Bautista con organizaciones altruistas. Sin embargo, para Ana y para muchas, el proceso no es fácil:

“Es mucha tristeza y mucho dolor, porque dejamos a nuestros padres y a nuestros hijos en México. En este caso yo dejé a mi hijo de 3 añitos, cuando aún no podía caminar”, cuenta al respecto.

En 2014, después de la muerte de su madre, pudo reunirse con su hijo y con su papá. Además, durante su andar ha contado con el apoyo de otras mujeres a través de la red Mujeres Migrantes en Progreso. Ahí, cuenta, ha recibido el apoyo necesario para elevar su autoestima y reconocer sus capacidades.

Ana junto con su hijo y su padre. | Foto: Cortesía.
Ana junto con su hijo y su padre. | Foto: Cortesía.

Ana Bautista invita a otras mujeres a hacer lo mismo: conocerse y enfocar su fuerza y su ánimo en aquello que les apasiona, aún cuando parece que todo es muy complicado.

“Todas podemos hacer un cambio. He aprendido que las mujeres migrantes no nada más podemos ser buenas madres. También podemos aprender un oficio o algo con lo que nosotras podamos trabajar y tener nuestros propios ingresos. A veces sentimos que, como no tenemos papeles, no podemos hacer otras cosas. Hay quienes tienen 2 o 3 hijos y sienten que ya no pueden hacer nada o que ahí ya se acabó su vida como mujeres. Pero no”.

Por otro lado, Ana Bautista reconoce que, en ocasiones, su misma comunidad no le permite avanzar. Sin embargo, esto no la ha detenido para ayudar a los suyos y formar una familia feliz sin el apoyo de una pareja.

De acuerdo con el censo 2020 del INEGI, en México, 18 de cada 100 familias son guiadas por madres solteras. Madres que, al igual que Ana, saltan las brechas salariales y otros grandes obstáculos para salir adelante con sus hijos. Y más allá de eso: son mujeres valientes que dan la cara por toda una comunidad en el extranjero.