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Siete razones para ser devotos de la Virgen María
Conexión Migrante | 8 septiembre, 2020
La Virgen María, es nuestra intercesora ante Dios. Foto: Moisés Becerra/Cathopic.

La Virgen María, es nuestra intercesora ante Dios. Foto: Moisés Becerra/Cathopic.

Hay muchas razones para encomendarnos y confiar en la Virgen María. Aquí te presentamos algunos de los motivos para amar y venerar a la Madre de Dios.

A la Virgen María, Dios le ha concedido un poder muy especial, capaz de vencer al demonio y de convertir los corazones. Los católicos lo sabemos y por ello nos acogemos confiados a su guía y protección.

Pero hay muchas personas que no lo saben, y lamentablemente se pierden de su maternal intercesión. Por eso, vale la pena recordar al menos siete razones de nuestra devoción a María.

1. María es Madre de Jesucristo

Lo dice en la Biblia (ver Mt 1,16.18;2,11; Lc 1, 42-43).

2. Vive en el cielo, al lado de su Hijo

Los católicos creemos que fue ascendida al cielo en cuerpo y alma, pero para quienes no aceptan lo que no está en la Biblia (aunque la propia Biblia no pide eso), hay un argumento bíblico: Jesús afirma que “para Dios todos viven, porque no es un Dios de muertos sino de vivos” (Lc 20,38), así que María está viva y en el cielo.

3. Ella nos comprende y nos ayuda

Como ser humano, como mujer, nos comprende perfectamente. Y los Evangelios la muestran siempre atenta a las necesidades de los demás y siempre dispuesta a ayudar: por ejemplo, en cuanto se entera de que su anciana prima está embarazada, va presurosa a apoyarla (ver Lc 1, 36.39-40), y en cuanto se da cuenta de que en cierta boda faltaba el vino, avisó a Jesús (ver Jn 2,3).

4. María es nuestra Madre

Desde la Cruz, Jesús encomendó a María al discípulo amado (ver 19, 25-27), y en él, a todos nosotros.

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5. Intercede por nosotros

No acudimos a Ella como si fuera diosa: nuestra devoción no es idolatría. Le pedimos, como en el Avemaría, que ‘ruegue por nosotros’ ante Dios.

En revelaciones y apariciones como la de la Virgen de Guadalupe, María nos ha declarado su amor maternal y ofrecido su intercesión.

En la Biblia dice que “hay un solo mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús” (1Tim 2,5). Pero ello no quita que María puedainterceder por nosotros ante su Hijo, al igual que tú o yo podemos orar por otros, como pide la Biblia (ver St 5, 16; 1Tim 2,1).

6. María obtiene de Jesús cuanto le pide

En el Antiguo Testamento, vemos que la mujer más poderosa de un reino no era la esposa del rey, sino su madre (ver, por ejemplo 1Re 1). Por otra parte, en el Evangelio vemos que también María, Madre del Rey, tiene el poder de obtener de su Hijo lo que le pide. En la boda de Caná, Jesús acepta intervenir sólo porque Su Madre se lo pidió (ver Jn 2,6-11).

Hay quien dice que Jesús no tenía consideración a María porque en dos ocasiones la llamó ‘mujer’ en lugar de ‘mamá’. A esto cabe responder que, como judío, Jesús sin duda cumplió el mandamiento de honrar al padre y a la madre (ver Ex 20,12).

Llamar a María ‘mujer’ no era señal de desprecio. Todo lo contrario: era encumbrarla a una posición universal, expresar que Ella es la nueva Eva, y que si por una mujer, Eva, nos vino el pecado y la muerte, por otra ‘mujer’, María, nos viene la redención por medio de su Hijo.

7. María nos lleva hacia Dios.

La verdadera devoción a la Virgen María no se queda en Ella, sino nos conduce hacia Dios. María no quiere nada para sí. Ella nos presenta a Jesús y siempre nos pide: “hagan lo que Él les diga” (Jn 2,5). Acercarnos a Ella es acercarnos a Él, amarla para amarlo a Él.

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