Nadie puede ser indiferente ante quienes buscan protección: León XIV, durante el Día Mundial del Refugiado

En el marco de la reciente conmemoración del Día Mundial del Refugiado, el Papa León XIV hizo un llamado enérgico a la comunidad internacional durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro. Ante miles de fieles, el Pontífice instó a los líderes de las naciones a no mantener una postura de indiferencia frente a quienes huyen de la persecución, subrayando que la acogida de los migrantes y refugiados es un imperativo ético.
Un llamado a la responsabilidad internacional
El Papa evocó el 75 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, un instrumento jurídico fundamental diseñado para proteger a aquellos individuos obligados a abandonar su hogar, su tierra y su familia para salvaguardar su vida.
“Nadie puede ser indiferente ante quienes buscan protección y seguridad”, afirmó el Pontífice, expresando su deseo de que este espíritu de protección continúe “iluminando las conciencias de los responsables de las naciones” en un momento donde las políticas migratorias se vuelven cada vez más restrictivas.
El llamado papal llega en un contexto global crítico. Según datos registrados a finales de 2025, la población refugiada en el mundo alcanzó los 41.6 millones de personas. Esta cifra se desglosa en:
- 35.6 millones de personas que requieren protección internacional directa.
- 6 millones de refugiados palestinos bajo el mandato de la agencia de la ONU (UNRWA).
Compromiso activo: de los altares a las fronteras
La postura de León XIV no se limita a sus palabras en el Vaticano; recientemente, ha intensificado su presencia en las zonas geográficas marcadas por el drama migratorio:
- Visita a Sant’Angelo Lodigiano: El Papa visitó el lugar de nacimiento de Santa Francesca Cabrini, patrona de los migrantes y primera santa de los Estados Unidos, para reafirmar que el fenómeno migratorio actual, aunque más complejo, sigue siendo un desafío central para la Iglesia.
- Viajes estratégicos: Tras sus visitas a Gran Canaria y Tenerife, donde puso el foco en las rutas atlánticas, el Pontífice confirmó que el próximo 4 de julio se trasladará a la isla italiana de Lampedusa, punto de entrada clave para miles de migrantes en la ruta mediterránea.
“El fenómeno de la migración ha entrado en una fase diferente, ciertamente más compleja, pero no por ello menos capaz de desafiar a la Iglesia”, concluyó el Papa, reiterando su compromiso de abogar por la dignidad, la paz y el derecho de toda persona a mirar hacia el futuro con esperanza, más allá de las fronteras nacionales.
Con información de ACI Prensa
