Niños desaparecidos y abusados, el resultado de la estrategia contra la migración
Cada año miles de menores, acompañados o solos, emprenden un duro recorrido desde sus países para escapar de la violencia e inseguridad, sin embargo, no imaginan el infierno que enfrentarán nada más llegar a Estados Unidos gracias a la estrategia contra la migración del presidente Donald Trump.
A finales de abril el gobierno federal admitió desconocer el paradero de mil 475 niños migrantes, los cuales se supone estarían bajo custodia de las autoridades o de familias cuidadoras.
A un mes de que la información se hiciera pública, los funcionarios de la administración federal continúan sin dar respuestas sobre el paradero de estos menores de edad, debido a esto comenzaron a saltar las alarmas, pues informes sostienen que algunos de estos jóvenes habrían caído en manos de traficantes de personas.
La despreocupación de las autoridades federales ante esta crisis generó la indignación de ciudadanos, políticos y activistas, quienes comenzaron a expresar su inconformidad en redes sociales bajo en hashtag #WhereAreTheChildren.
Y es que los casi mil 500 niños desaparecidos representan más del 19% de los menores bajo custodia de las autoridades estadunidenses.
Lamentablemente, este es sólo uno de los peligros que los miles de niños migrantes enfrentan al llegar a Estados Unidos.
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La semana pasada la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) presentó un informe en el que denuncian que los menores migrantes son separados de sus familias en condiciones injustificadas y una vez se encuentran bajo el cuidado de la Patrulla Fronteriza (CBP) enfrentan situaciones tales como abuso físico, verbal, incluso sexual, además de tener que pasar su día a día en condiciones insalubres y precarias.
“Los abusos del CBP no solo son inconcebiblemente inhumanos, sino que también violan las leyes de los Estados Unidos y las leyes internacionales de derechos humanos, que brindan protección a los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo, sin importar su país de origen” sostiene ACLU en uno de sus comunicados.
Lo que es aún más alarmante es que estos abusos ocurrieron antes de que el presidente Trump asumiera el cargo. Los funcionarios que supervisaron estos abusos todavía están en el poder.“Las políticas y retóricas antinmigrantes de Trump seguramente empeorarán el tratamiento para los niños inmigrantes” remarca ACLU.
Fue en marzo cuando ACLU presentó una demanda contra el gobierno de Estados Unidos, por separar de forma forzada a cientos de padres inmigrantes, la mayoría de los cuales sólo pedían asilo, de sus hijos menores de edad sin un motivo legítimo.
Sin embargo, a pesar de las críticas, demandas y cuestionamientos de activistas, políticos y ciudadanos, Trump ha mantenido activa, incluso ha aumentado el ritmo, su maquinaria de deportación.
Lo que es peor, el presidente continúa con su retórica antimigrante e insiste en la construcción del muro, el endurecimiento de las leyes contra los migrantes y culpa a los demócratas por la separación de las familias, cuando todo es obra de su administración.
Put pressure on the Democrats to end the horrible law that separates children from there parents once they cross the Border into the U.S. Catch and Release, Lottery and Chain must also go with it and we MUST continue building the WALL! DEMOCRATS ARE PROTECTING MS-13 THUGS.
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 26 de mayo de 2018
Se lavan las manos
Ante la ola de críticas, el Gobierno de Estados Unidos dijo que no es cierto que estos menores estén “desaparecidos”.
Durante una rueda de prensa telefónica, distintos funcionarios del Gobierno achacaron la situación a la política de “atrapar y liberar” adoptada por la Administración del anterior presidente, Barack Obama (2009-2017), con los inmigrantes indocumentados.
Añadieron que no existe ningún motivo para pensar que les ha pasado algo a esos niños.
“Si llamas a un amigo y no contesta al teléfono, no piensas que haya sido secuestrado”, sostuvo Stephen Miller, asesor político de la Casa Blanca.