“Fue la Noche Vieja más triste de mi vida”: Yolanda, deportada y hoy activista en Dreamers Moms

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En la Noche Vieja de 2010, Yolanda Varona Palacios, directora y fundadora de Madres Soñadoras. Dreamers Moms USA/Tijuana, AC, salió de El Cajón, California, Estados Unidos, para ser deportada a México.

Su calvario comenzó cuando le hizo un favor a una tía octogenaria de quien en ese momento era su prometido, un ciudadano estadounidense. Nadie podía llevar a la tía a la frontera con México. Pero, la señora se aferró a ir a celebrar el Año Nuevo con su familia. Yolanda no pudo negarse y sucumbió a la presión. Y, entre tanto ruido, no escuchó sus corazonadas. Tampoco atendió a las súplicas de sus hijos adolescentes: “¡no vayas mamá, no te arriesgues!”. Nada la detuvo.

Después de recorrer las 31 millas de camino sinuoso, oscuro y lleno de curvas, Yolanda cruzó la garita de Tecate, California, en su camioneta. Dejó a la señora en México. Al regresar a El Cajón, donde sus hijos la esperaban para disfrutar la cena del Año Nuevo de 2011, su ex prometido no presentó en la garita identificaciones que lo acreditaban como ciudadano estadounidense. “Las olvidó por las prisas”, dice Yolanda.

“Nos pasaron a segunda revisión. Los oficiales aprovecharon para revisar las placas de mi camioneta. Detectaron que había entrado como turista y que me había quedado más tiempo de lo permitido. Inmediatamente me notificaron que mi Visa había sido cancelada de por vida. Ya no podía volver a Estados Unidos”.

SALIR DEL CAJÓN

Yolanda tuvo derecho a una llamada para informar a su hijo que podía pasar por la camioneta pero no por ella. Después de un día y medio en un centro de detención, Yolanda salió de Estados Unidos por la garita de San Ysidro. En México, las autoridades la recibieron con una bolsita de papel que contenía un jugo Frutsi –la bebida a base de agua, azúcar y aditivos– y un burrito. Yolanda dio vueltas sobre su propio eje y en círculos. Cargo culpa y arrepentimiento: “No debí salir de El Cajón, donde 18 años estuve protegida”.

Muchas personas –en su mayoría hombres– le ofrecieron diversos servicios: “Me dijeron que si necesitaba un ‘coyote’ que si buscaba un hotel que si podían invitarme un café que si quería descansar. Era gente que sólo estaba ahí acechándome. Las mujeres somos altamente vulnerables en la frontera. Tuve mucho miedo. Lloré como nunca. Sin poder razonar. Sin saber qué hacer. Mi mente no estaba cuerda. Tuve una crisis emocional que no había experimentado. Es lo peor que me ha pasado en la vida: pasar un Año Nuevo en un centro de detención. Salí de Estados Unidos por algo que ni siquiera valía la pena.”

Cuando pudo aclarar sus pensamientos, Yolanda Varona volvió al Pueblo Mágico de Taxco, Guerrero, México, de donde es originaria. Se reencontró con sus familiares y amigos. Permaneció ahí dos años. En ese tiempo adquirió la fuerza que necesitaba para volver a Tijuana a seguir luchando por su hijo –hoy de 29 años– y su hija –ahora de 22 años– y para fundar Madres Soñadoras Internacional. Dreamers Moms USA/Tijuana.

“Por fortuna mi hijo sí logró arreglar papeles. Es ciudadano estadounidense. Pero mi hija sigue indocumentada. A ella no la he vuelto a abrazar desde hace siete años. Tengo el corazón a la mitad: a mi hijo lo puedo ver y abrazar, pero a mi hija no. Espero que algún día me perdone por no poder acompañarla en sus enfermedades o problemas. La metí en un nuevo país. Ella pudo adaptarse. Aprendió un nuevo idioma. Pero, en el momento que más me necesitó, me tuve que ir”.

“Mi hija tuvo que dejar la preparatoria cuando me detuvieron y no pudo acceder a DACA porque no tuvo manera de comprobar su residencia. Ella se ha tenido que ganar la vida sola trabajando desde los 16 años. Me duele no recordar si ese último día le di un abrazo y un beso a mi hija. Espero que mi hija me perdone. Le pido a los padres de familia indocumentados que todos los días abracen y besen a sus hijos.”

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LA TRAVESÍA

En 1993, Yolanda Varona, quien vivía de su profesión como Administradora de Empresas, se separó de su esposo. No le perdonó sus infidelidades. La decepción amorosa la impulsó a tomar decisiones radicales. Tomó unas maletas, las manos de su hijo y de su hija, y salió con rumbo a California, Estados Unidos. Ella y sus hijos entraron como turistas. Durante 18 años, Yolanda Varona se consolidó como una Administradora de Empresas profesional, ganando un sueldo bien remunerado y pagando impuestos. Comenzó como sub gerente y logró ser la administradora de dos restaurantes de la cadena de comida rápida Wienerschnitzel. Yolanda recuerda sólo “cosas buenas” de El Cajón, California.

“Como madre soltera en Estados Unidos tenía un buen trabajo. Estaba ahorrando para regresar a mi país y poner un negocio, pero el tiempo me alcanzó. Quería vivir tranquila con mis familiares. En Estados Unidos solo éramos mis hijos y yo. No había más familia. Estábamos solos. Mis hijos crecieron sin abuelos, sin tíos, sin primos. Es una vida difícil, es una vida dura cambiar de país. No sé si valió la pena”.

Cuando Yolanda fue deportada a México después de 18 años encontró un país que no reconocía su experiencia laboral. Regresó a los 42 años, pero no había nada para ella.

“Ya era una anciana que no podía trabajar. Sólo había trabajo para personas de entre 18 a 35 años. Me llené de frustración. Pero, me di cuenta que no era la única. Había gente deportada de todas las nacionalidad. Los deportados valemos menos que un cacahuate. Para el Gobierno somos un malestar. Cuando mencionas la palabra deportado en la frontera eres igual a drogadicto y a una persona nociva para la sociedad”.

Dreamers Moms en acción

EL ACTIVISMO PARA PROMOVER LA VISA U

Al buscar opciones para volver a Estados Unidos al lado de sus hijos, Yolanda encontró que es candidata a obtener una Visa U, gracias a la gestión gratuita de la abogada Karla Álvarez. Cinco años antes de ser deportada sufrió de violencia doméstica y de abuso sexual por parte de su pareja. Cuando ocurrió la agresión, Yolanda denunció oportunamente y ayudó a las autoridades al reconocer al abusador. Actualmente Yolanda está a la espera del fallo de las autoridades.

“Estoy a punto de abrir una puerta legal para volver a Estados Unidos. Un Fiscal certificó mi denuncia. Mi abogado Filix Sánchez vio todo lo que necesitamos para aplicar. Gracias a Dios tengo una esperanza real y muchas mujeres pueden acceder a esta Visa siempre y cuando se cumplan con los requisitos. En especial haber denunciado en el momento. Si Dios quiere podré volver con mi familia muy pronto. Le pido a las mujeres que están enfrentando algún tipo de violencia doméstica que denuncien y soliciten su Visa U”.

Cortesía: Yolanda Varona

WELCOME TO TIJUANA: LA MÁS TRISTE DEL MUNDO

De acuerdo con la base de datos que ha construido Yolanda Varona, 16 mujeres se mantienen activas en Madres Soñadoras Internacional. Dreamers Moms USA/Tijuana. Son compañeras deportadas a México y originarias de San Luis Potosí, Estado de México y Sonora, principalmente.

Yolanda asegura que la primera impresión que tuvo de Tijuana, Baja California, cambió. Dejó de sentir miedo cuando entendió el por qué hay tanta gente en las calles buscándose la vida.

“La gente están en la calle porque tiene deseo de buscar una vida mejor. Es una ciudad multicultural con personas deportadas de todo el mundo que están buscando volver a ver sus familias. Dejé de sentir miedo al reconocer que Tijuana es una cuidada noble con mucho sufrimiento. Por eso la llamé la ‘ciudad más triste del mundo’”.

MÁS INFORMACIÓN

Día y lugar de reunión: Los jueves en la Casa Deported Veterans Support House en Tijuana, Baja California.

Dirección: Calle Juan Álvarez 1821. Fracc. Thomas Aquino. Tijuana, Baja California, México. Cerca del Colegio Tecnológico.

Facebook: @Madres soñadoras internacional /Dreamers Moms usa Tijuana A.C