Sin inversión, crece la economía mexicana

Sin inversión, crece la economía mexicana
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Sí son para ser optimistas las cifras de crecimiento económico del primer trimestre del año; revelan el mejor ritmo de la economía mexicana en lo que va del sexenio, 2.8%, contra el primer trimestre del año pasado.

Pero además, es claro también que el ritmo económico se aceleró, del 2.2% de los primeros tres meses del 2016 al 2.3% a finales del año pasado y al brinco en los primeros meses de este año.

También resalta el hecho de que casi con la excepción de las actividades extractivas, todos los demás rubros de la economía avanzan a buen paso. 1.5% creció la construcción; 4.8%, las manufacturas; 1.5%, la construcción y 3.7% el promedio del sector servicios.

Es de los pocos periodos en que el crecimiento es casi generalizado. Abarca a la mayoría de los sectores, aunque resalta el mal comportamiento que tiene la minerías, las actividades petroleras, la generación de energía eléctrica y lo relativo al agua potable.

La economía mexicana es, sin duda, la de mejor comportamiento frente a las de la mayoría de los países latinoamericanos, que están en recesión e incluso frente a la economía mundial, que muestra apenas una incipiente recuperación.

Sin embargo, sí hay datos preocupantes frente a este crecimiento económico.

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Por ejemplo, la inversión sigue cayendo.

En construcción cayó 2.5%; en construcción, se desplomó 4.1%, que no compensa el 3.7% que creció la inversión en maquinaria y equipo.

Y también cayó la inversión extranjera, a 7,946 millones en los primeros tres meses del año, la cifra más baja desde 2012.

Es lógico preguntar porqué la economía crece a pesar de que la inversión nacional y extranjera está cayendo.

Si se supone que la inversión es la que estimula el crecimiento y cuando se cae también la economía debiera frenarse.

Lo que en realidad explica este aparente contradicción es que ha sido el consumo interno el motor del crecimiento económico; es decir, la economía está creciendo por el consumo, no por la inversión.

En materia de inversiones es evidente que el factor Trump y la incertidumbre sobre el futuro comercial han causado que los inversionistas tengan dudas sobre el futuro de México a corto y mediano plazo y por eso busquen otros mercados.

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Por un lado, las amenazas de Trump respecto al muro y la repatriación masiva de connacionales inquieta a los inversionistas.

Por otro, el agresivo discurso de Trump respecto al comercio y sus expresiones sobre el déficit comercial de Estados Unidos hacen temer que haya un cambio drástico en las relaciones comerciales de las tres naciones del TLC.

Suena lógico entonces que la inversión extranjera no quiera, por ahora, venir a un país cuyo futuro comercial es incierto y lógico también que los inversionistas nacionales actúen con prudencia.

En la medida que el panorama se aclare es posible que el dinamismo económico empuje inversiones y que el crecimiento se retroalimente.

Como lo hemos mencionado en este mismo espacio, la negociación del TLC, la forma como se desarrolle y sus resultados serán determinantes para el futuro de México a corto, mediano y largo plazos.

Hasta el próximo martess, con nuevas PERSPECTIVAS.