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Historias de Deportados | Rodolfo López y la biblia que los hizo invisibles [PARTE 3]

Historias de Deportados | Rodolfo López y la biblia que los hizo invisibles [PARTE 3]

Rodolfo revive con nostalgia los pasajes de su memoria, en especial se concentra en el año 2006, cuando los primos de Mireya Martínez, la madre de sus hijos: Ángel Isaac, de 11 años y de Kenya Emily, de 8 años, los animaron a buscar suerte en City of Las Vegas.

Primero se fue Mireya, cruzó por el desierto de Arizona: “Cuando vi que mi mujer lo logró, sentí que la hazaña me impulsaba a cumplir el reto de hacerlo. Con el dinero que tenía en aquellos años hubiera podido irme con papeles, con visa. Pero era esperar mucho. Así que tomé el riesgo”. Dejó a su hijo Ángel Isaac al cuidado de su suegra, bajo palabra de que volverían por él.

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Rodolfo López Celis y su hijo Isaac

La llegada a Las Vegas fue tersa, dice: “El coyote que me pasó (de la reja de Nogales, Sonora a la reja de Nogales, Arizona), una persona extraordinaria. La mujer que lo ayudaba era un amor”. Con ella probó el caldo de pescado más sabroso que ha comido en su vida, “un caldo de aleta de atún”.

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El guía le dijo: “vas a caminar a lado mío, jamás adelante y jamás atrás. Cuando yo te diga camina, caminas. Vamos a llegar al Seven Eleven que está allá. Vas a ver una camioneta, va a estar abierta, tú te vas a rodar por la cajuela y luego yo. Si te hablan, haz como que no escuchas. Como que no entiendes. Que no sabes nada”.

En un acto de equilibrista, Rodolfo narra que los oficiales de migración estaban a 50 metros de distancia de ellos. Al momento de que llegó un autobús repleto de turistas al punto de revisión, los oficiales se concentraron en inspeccionar a detalle el transporte y a los pasajeros. Acción que se convertiría en la señal para caminar.

“O Dios nos hizo invisibles o se hicieron de la vista gorda. Yo qué sé. En ese momento yo agarré una Biblia que me había dado mi mamá. Mi mamá me dijo que esa Biblia me hizo invisible. Fue algo mágico”.

EL PERIPLO DE LOS TURISTAS

Al llegar al Seven Eleven los dos hombres se metieron a la cajuela del coche que los condujo hasta una casa de seguridad. Rodolfo recapitula que estuvo encerrado una semana sin comunicación, comiendo poco y tomando agua. Esperaban a más personas que nunca llegaron. Se acercaba la Semana Santa de 2006, las temperaturas en Arizona en esas fechas rebasan los 45 grados centígrados o más a la sombra.

Una noche sacaron a Rodolfo de la casa para llevarlo a Tucson, Arizona: “Caminamos toda una noche, los perros nos ladraban. Nos espinamos. Me dijeron que una señora se había resbalado cerca de un alambrado y casi se había sacado un ojo. Yo iba con ese miedo. Pero con todo, mi pasada fue ligera. Fue increíble. Hay gente que ha muerto”. Y Rodolfo está vivo compartiendo para los lectores de Conexión Migrante su historia.

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“México para los mexicanos”

Y aunque el trato con el Coyote había sido que se le pagaría cuando llegara sano y salvo a Las Vegas, Mireya tuvo que pagar mil 800 dólares por el servicio antes de que se consumara el acto. En el último tramo, Rodolfo subió a un coche acompañando al chofer, a una señora y a una niña que iban a Oregon. Al pasar por Phoenix, en los puntos de revisión, los pasajeros actuaron como turistas.

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Rodolfo pudo encontrarse con Mireya, quien antes de recibirlo con cariños lo regañó por no comunicarse con ella en el trayecto. Un año y medio después que pudieron reunir el dinero suficiente lograron reencontrarse con su hijo. Revela que una señora de California lo pasó con documentos de una niña. “Eran papeles buenos, pero no eran de mi hijo. Lo fuimos a recoger a Oxnard, California. Fue una emoción muy grande”.

Rodolfo, al habernos dejado entrar a sus recuerdos, toma aire y replica: “por qué me preguntas a mí mi historia, si hay otros compañeros que tienen más necesidad de contarla. Algunos necesitan medicamentos”.

Antes de terminar el encuentro con Conexión Migrante expresa que tiene un plan, montar un restaurante: “El día que yo regrese a Estados Unidos será como inversionista. Quién quita y puedo hacerlo. La pizza es muy práctica. Simplemente es un plato de masa con alimentos”.

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