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CON SENTIDO | Remesas, imparables

Para las remesas, los bancos no pintan, y sería una oportunidad de oro para el sistema financiero, y también para los beneficiarios que tendrían que recibir menores comisiones y buen servicio.

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Los casi 59 mil millones de dólares que llegaron de remesas el año pasado reflejan la precariedad de nuestro país y el esfuerzo constante de los migrantes por mejorar la economía de sus familias.

En 2022 se recibieron 58 mil 497 millones de dólares en remesas, lo que significa un crecimiento de 12.8% respecto al año anterior.

El monto de los envíos también ha crecido con el tiempo para sumar 391 dólares, promedio. Esto es lo que recibe cada familia en los envíos semanales.

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Las remesas siguen llegando a los estados donde tradicionalmente se tiene gran intensidad migratoria como Guanajuato, Michoacán y Jalisco, que ocupan los primeros tres lugares.

Cada uno de estos estados recibió más de 5 mil millones de dólares al año, directo al gasto de las familias.

Solo en Guadalajara llegaron 631 millones de dólares y a Morelia 597 millones. Dinero que se inyecta directo a las economías locales.

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Desde mayo del 2020 se tiene una racha de crecimiento constante en el envío de dinero, especialmente desde Estados Unidos. 

No solo existe más necesidades, también los paisanos han tenido aumentos salariales particularmente para quienes trabajan en la construcción.

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Oportunidades que generan remesas

El envío de remesas ha sido el negociazo de muchas empresas por las altas comisiones que le cobran a los paisanos cuando envían.

Un dato interesante es que el 82% de los envíos fueron pagados por instituciones no bancarias. Eso es, tiendas departamentales, farmacias y autoservicios.

Aquí, los bancos no pintan, y sería una oportunidad de oro para el sistema financiero, y también para los beneficiarios que tendrían que recibir menores comisiones y buen servicio.

Pero en esta historia todo se resume en confianza. Y ahí es donde muchas empresas o instituciones se topan con pared. La comunidad migrante no confía.

Los han estafado o intentado estafar en tantas circunstancias que la reconstrucción de esa cercanía puede costar un esfuerzo adicional para quienes quieren quedarse con un pastel de estas remesas.

Las familias y sus migrantes necesitan mejores servicios, asesoría y acompañamiento para usar mejor su dinero, pero antes, habrá que reconstruir la confianza.

Autor(a)

Soy zacatecana, migrante, periodista y madre de Carlos Miguel. Me apasiona el periodismo y su capacidad de escuchar y cambiar al mundo. Creo profundamente en las redes que permiten construir mejores sociedades. La migración y los migrantes capturaron mi atención cuando estudiaba en la Universidad de Stanford, con la JSK Fellowship, allá por el 2007. Sin embargo, fue hasta 2016 que fundé Conexión Migrante.

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