“Nunca había visto tanta negativa de visas para reunificación familiar”: Lolita de MMP

Los programas de reunificación familiar, diseñados para ayudar a personas migrantes a reencontrarse con sus padres mediante la obtención de una visa estadounidense, enfrentan un escenario cada vez más complicado.
Aunque estos programas, tanto públicos como privados, buscan facilitar visitas temporales a Estados Unidos, recientemente se ha registrado un aumento inusual en el número de solicitudes rechazadas.
Estos programas permiten que padres de personas indocumentadas viajen de manera regulada a USA. En el caso de los programas públicos, los gobiernos suelen cubrir la mayor parte de los gastos, mientras que los privados deben ser financiados por los propios migrantes, quienes recurren a organizaciones que gestionan el traslado y acompañamiento de sus familiares.
El caso de Mujeres Migrantes en Progreso
Sin embargo, los resultados más recientes han encendido alertas. La semana pasada, 30 personas participaron en el programa impulsado por la organización Mujeres Migrantes en Progreso, pero solo ocho lograron obtener la visa tras sus entrevistas consulares.
Para Dolores Almaraz, fundadora de este programa, la cifra resulta atípica. Según su estimación, alrededor del 75% de los solicitantes han recibido una negativa, una proporción que contrasta con años anteriores, cuando grupos de hasta 54 personas lograban que 48 obtuvieran el documento.
“Es algo que no había ocurrido”, señala, al destacar que muchos de los solicitantes no cuentan con antecedentes penales ni han intentado migrar previamente a USA.
¿A qué se debe esto?
El fenómeno ocurre en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos durante la actual administración de Donald Trump, lo que ha derivado en procesos más estrictos y un mayor escrutinio durante las entrevistas consulares.
De acuerdo con testimonios de solicitantes, mientras a algunos se les realizan múltiples preguntas, a otros apenas se les cuestiona, lo que refuerza la percepción de criterios poco claros en la evaluación.
Las consecuencias van más allá de un trámite fallido. Cada negativa representa la prolongación de la separación entre familias que, en muchos casos, llevan más de 15 años sin verse.
Para los padres, todos ellos mayores de 60 años, esto puede significar la pérdida de una oportunidad de reencontrarse con sus hijos.
Aunque en la mayoría de los casos existe la posibilidad de volver a solicitar la visa después de seis meses (si no hay sanciones), el proceso implica desgaste emocional, frustración e incertidumbre, así como pérdidas económicas por los gastos invertidos sin garantía de éxito, pues aunque no sean aprobadas las visas, el dinero no se regresa y en cada intento deben ágaro los $185 dólares que cuesta el trámite.
En este escenario, organizaciones y familias enfrentan un panorama incierto, donde la reunificación familiar, aunque legalmente posible, se vuelve cada vez más difícil de concretar.
