Mundo errante | Minneapolis, una batalla tras otra
La más reciente película de Paul Thomas Anderson, “Una batalla tras otra” tiene como fondo en su línea de tiempo la migración en Estados Unidos y las formas de organización para defenderla. Grupos civiles y religiosos hasta organizaciones revolucionarias clandestinas que defienden a las personas migrantes.
En las escenas iniciales, sin “spoilers”, vemos a los French 75 atacando un punto detención de migrantes, para liberarlos; luego, casi en el clímax de la película, nuevamente sin “spoilers”, vemos a la gente organizándose ante las redadas policiales ad hoc, mediante “redes ciudadanas y con protestas en la calle.
Es inevitable, ver la película de Anderson y no pensar en Los Ángeles, Chicago y ahora Minneapolis.
Minneapolis vive jornadas de violencia y protesta. La violencia es ejercida por los oficiales del ICE, quienes han dejado personas lesionadas, como el caso de Julio Cesar Sosa-Celis, venezolano herido en la pierna y, también, víctimas mortales como Renee Nicole Good y Alex Pretti, ambos asesinados por oficiales en situaciones que evidencian el exceso de fuerza, ambos estigmatizados por el ICE y las fuerzas federales como “violentos”, “subversivos”, “mal portados”.
Lo que evidenció el asesinato Pretti fue que las operaciones anti migrantes han sido un exceso, en Minneapolis y en todo Estados Unidos. La gente, ante esto, se organizó y llamó a una huelga general. La gente no fue al trabajo, los negocios no abrieron, se cancelaron espectáculos de teatro, deportivos. La gente salió a protestar, a decirle al ICE “márchate”.
Porque tomar las calles en momentos como el que vive Minneapolis, resulta indispensable para la gente.
La Ciudad se ha organizado, tal vez porque como señala Emily Witt en su crónica para el New Yorker, “Cuando creces en Minneapolis y luego la dejas, dos verdades se hacen evidentes: los inviernos en todas partes parecen falsos, y la política de ninguna otra ciudad parece tan obstinadamente progresista…pero sus convicciones son mucho más profundas que los estereotipos sobre la conciencia ciudadana”
Lo que vemos, parece una subversión subalterna organizada. La gente se comunica con sus vecinas y vecinos, alerta de las redadas, repudia organizadamente a los agentes del ICE y siente como propia la afrenta a su comunidad. Es un momento de violencia desde arriba que es contestado con resistencia y organización desde abajo.
En octubre pasado vino que 7 millones de personas salieron a las calles de las principales ciudades de Estados Unidos para protestar contra Donald Trump. Se realizaron miles de manifestaciones y marchas que se desplegaron a lo largo del territorio norteamericano contra la deriva autoritaria. Hoy vemos que ese germen crece como la oposición de la gente ante un régimen autoritario que decanta las bases democráticas y que divide a la sociedad en buenos y malos.
Si ligamos lo que sucede en Minneapolis con las formas de protesta que vimos el año pasado en Estados Unidos, estamos ante una comunidad organizada que sale a defenderse de la violencia del estado y que reclama para si el derecho a protestar, a defenderse y a señalar los abusos de una fuerza policial que actúa más allá de sus funciones.
Las protestas y las manifestaciones contra el ICE en Minneapolis y contra la política de Trump en general, son parte de una larga noción de oposición ante al autoritarismo, ahí se organizó el “Black lives matter” después del asesinato de George Floyd por un policía. Ahí vemos hoy a la gente librando una batalla tras otra en contra del autoritarismo, la violencia estatal y la segregación.
Hasta hoy, esa resistencia está dando frutos pequeños, se ha anunciado que el Gregory Bovino, la cara visible y autoritaria del ICE dejará Minnesota y se enviará en su lugar a Tom Homan, el zar de Trump para temas migratorios.
E. P. Thompson escribió sobre la conciencia popular lo siguiente: “Si detenemos la historia en un punto determinado, entonces no hay clases sino simplemente una multitud de individuos con una multitud de experiencias. Pero si observamos a esas personas a lo largo de un período suficiente de cambio social, observaremos pautas en sus relaciones, sus ideas y sus instituciones”.
Tal vez, esto es un punto de inflexión en la acumulación de experiencias, o, como en la película de Paul Thomas Anderson, es una batalla tras otra que la gente de Minneapolis tendrá que librar por sus derechos.
Comentarios (1)
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Muy interesantes las observaciones de esta publicación. Muchas gracias 🌷