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“No es una derrota, es mi libertad”: Alessandro Negrete decide la autorepatriación a México

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A sus 43 años, Héctor Alessandro Negrete no espero a ser expulsado, decidió autorepatriarse. El mexicano que lo consiguió todo: un sueldo de seis cifras, una trayectoria como activista migrante y LGBTT+, y una red de apoyo construida en Los Ángeles; vivía en una jaula de oro por el temor de las redadas ordenadas bajo la segunda administración de Donald Trump. Estados Unidos no podía asegurarle su libertad.

Negrete llegó a ese país a los tres meses de edad, pero no quiso esperar a que ICE lo capturará ni aceptó que lo llamaran “deportado”. Así que regresó a México en septiembre y se apropio del concepto de la autorepatriación, un acto para conservar su agencia y dignidad frente a un sistema que nunca lo reconoció del todo, en una entrevista nos cuenta todo sobre su proceso de retorno.

| Foto: Alessandro Negrete

El calendario de la repatriación

La decisión de dejar EE UU, sucedió en marzo, tras perder su empleo por recortes en una organización social. A partir de ahí, dedicó meses a preparar su autorepatriación: ahorró, agendó despedidas con sus amigos, vivió experiencias por última vez, y buscó un nuevo empleo remoto y dónde rentar en México, oscilaba entre su pasado y futuro. Al mismo tiempo, veía como las redadas ‘hiperlocales’ lastimaban a su comunidad.

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“Yo vivía mi vida muy públicamente indocumentada. De seis de la mañana a seis de la noche ya no salía de mi casa. […] La libertad era lo más que me empujaba a irme bajo la segunda administración de Trump. Era como vivir en una jaula de oro”.

| Foto: Alessandro Negrete

La milla final: De San Diego a Tijuana

El 4 de septiembre, con 10 mil dólares ahorrados, subió a un auto y cruzó la frontera de San Diego a Tijuana. Lo acompañaron amigos, reporteros y Lorca, su perra salchicha de apoyo emocional. Faltaban metros para cruzar a México, cuando su amigo le dijo:

“Todavía estamos en San Diego. Nos podemos regresar si quieres”. Alessandro no contestó. “Lo ignoré”, confiesa. Era la única forma de no quebrarse.

Tras dos noches en Tijuana, tomó un vuelo a Guadalajara para iniciar su ‘nueva vida’, pero durante el vuelo, las emociones le pasaron factura.

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“Empecé a sentir un aprieto aquí en mi pecho que no me dejaba respirar, pero me regulé […] ¿Tanto show para llegar y llegar muerto? Y tomé mucha fuerza porque en mis pies estaba mi perrita en su cajita.”

Cuando aterrizó en Guadalajara y vio la ciudad iluminada de tricolor, entendió algo esencial: estaba pisando México “por primera vez como adulto”. No era turista, no era visitante, era un mexicano regresando a su punto de partida para aprender a pertenecer.

| Foto: Alessandro Negrete

Algunos de los retos que tuvo al establecerse en México fue el edadismo en las vacantes laborales, además de los interminables requisitos que piden para rentar un hogar. “Si crees que has ahorrado suficiente, recomiendo que puedas llevar otros 5 mil dólares extra”, comenta.

| Foto: Alessandro Negrete

¿Qué es la autorepatriación?

Para Alessandro, la autorepatriación no empieza en un aereopuerto; piensa que se contruye en cualquier lugar donde una persona decide recuperar su independencia y su libertad.

“A donde quiera que te regreses, es tu repatriación. Estás tomando control de tu narrativa, de tu historia. En vez de usar la palabra de una administración que te ha demostrado que no te quiere”.

Dice que los estadounidenses que se mudan a otros países se llaman expats, con orgullo. Sin embargo, los migrantes latinos que regresan, en cambio, cargan un estigma. “Si tú puedes decidir cómo te defines, yo me voy a definir mi regreso. Y es repatriación política”, comentó.

Él dice que está listo para que México lo conozca, ya que él solo lo conocía a través de los ojos de sus papás.

Irma: La semilla de la fortaleza

Negrete nació en Colima, es el mayor de tres hermanos, sus papás dejaron México huyendo de la inseguridad y buscando una vida mejor, pero se separaron posteriormente. Desde entonces, creció solo con sus hermanos y su mamá Irma, una mujer que trabajaba sin descanso y le enseñó lo que significa la fuerza. “Mi mamá tenía de qué huir, pero también nos inculcó ese espíritu de fortaleza… ese espíritu que toda la comunidad inmigrante tiene: no puedo fallar porque para eso vine”, recuerda.

| Foto: Alessandro Negrete

Su activismo comenzó a ganar fuerza el día que ganó una beca para estudiar en una universidad prestigiosa, pero no podía aplicar porque era indocumentado. Sin universidad, entró al colegio comunitario y comenzó a trabajar de 7 de la mañana a 5 de la tarde. Entre turnos largos, encontró una causa: se unió a la Coalición de Jóvenes Inmigrantes Acción Diferida, donde descubrió que su historia era la de miles.

La migración lo terminó de forjar. Esa misma fuerza lo llevó a llegar a espacios de decisión. Sin papeles, trabajó en organizaciones sociales, impulsó políticas locales y colaboró de cerca con figuras como Kamala Harris y Joe Biden. Todo mientras sostenía la esperanza de una reforma migratoria.

| Foto: Alessandro Negrete

Construirse en México

A solo dos meses de haber llegado, Alessandro tiene una base establecida en Jalisco, dice que ahora vive con una esperanza que nunca sintió en Estados Unidos.

“Yo me siento más esperanzado que nada del poder vivir, crear una vida, reconocerme y reencontrarme con México”.

Hoy, mantiene cercanía con sus amistades y habla con su mamá todos los días. Poco a poco descubre el país que no conocía: la calidez de su gente, las tradiciones, la vida en comunidad.

A través de su autenticidad, abre la conversación sobre adueñarse de la repatriación. Comenta que a corto plazo, podría compartir más de sus emociones y proceso mostrando cómo se reconstruye la vida cuando se toma el control de su historia.

“Esta decisión de irse, para cualquier persona que piense hacerla, va a ser muy única, muy de la persona, y mi historia no va a ser como la de otra persona”, afirma. Y en esa frase se resume su autorepatriación: libertad, autenticidad y el poder de decidir sobre su propia vida.

Autor(a)

Licenciada en Relaciones Internacionales por la UNAM, reportera con enfoque en migración y perspectiva de género, mi principal objetivo es informar con claridad a la comunidad migrante tanto en México como en Estados Unidos poniendo en práctica las narrativas diversas y la inclusión.

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