Mundo errante | Palestina, el obligado reclamo por la libertad y la autodeterminación
Palestina es un territorio acosado. Gaza como síntoma del presente es parte de una guerra eterna en el territorio palestino.
La actual situación de ocupación, acoso y genocidio por parte de Israel es una escalada más en un conflicto que cada cierto tiempo se reconstruye, se intensifica, se transforma, pero siempre con el telón de fondo de las y los palestinos civiles que mueren en intercambios militares desiguales.
La coyuntura mundial ha hecho de Palestina, por la urgencia humanitaria en Gaza, un tema que coloca la posibilidad de reconocimiento de la independencia y el Estado palestino, pero también la de un viraje a un colonialismo más intenso. La derecha israelí que por mucho tiempo ha anhelado la salida masiva de palestinos fuera de su propio territorio, que ha planteado la aniquilación del enemigo, hoy es la que tiene el mando y decisión para continuar la guerra total.
Israel ha recibido un apoyo “condicionado” del gobierno de los Estados Unidos, porque Donald Trump desde una silla imperial, se considera a si mismo el gran pacificador del mundo. Con esta idea, ha presentado un plan de 20 puntos para acabar con el conflicto que mezcla la idea del sentido humanitario pasado por el tamiz de la lucha contra el terrorismo.
La propuesta asume que Gaza será una zona libre de terrorismo, reconstruida, y que si “ambas partes aceptan esta propuesta, la guerra terminará de manera inmediata”. El plan presupone la entrega de rehenes vivos y fallecidos, la liberación de presos políticos y una tramposa narrativa sobre la reconstrucción de Gaza.
Se establece que, a partir de la aceptación del acuerdo propuesto, “se enviará inmediatamente toda la ayuda a la franja de Gaza” no solamente ayuda humanitaria, sino todo lo necesario para la reconstrucción y rehabilitación de infraestructura de servicios esenciales, hospitales y panaderías. Se haría bajo la supervisión técnica de palestino apartidistas y con la conducción de una “Junta de la Paz” que sería presidida por Donald Trump, la cual determinaría “la financiación de la reurbanización de Gaza hasta que la Autoridad Palestina haya completado su programa de reformas”.
Todo iría acompañado de un plan de desarrollo económico que establecería Trump “para reconstruir y darle energía a Gaza convocando a un grupo de expertos que han ayudado a crear algunas de las modernas y prósperas ciudades de Medio Oriente” con “inversiones que crearán empleo, oportunidades y esperanza para la Gaza del futuro”. Tal si fuera plan de negocios, la propuesta de paz de EUA promete una zona económica especial, donde se animará a la gente “a quedarse y les ofreceremos la oportunidad de construir una Gaza mejor”.
La propuesta ha movido el tablero, Hamas, según ha trascendido en medios árabes, pide condiciones, como programar la retirada de las tropas israelíes un gobierno propio y mantener armamento. Francia y España que reconocen al Estado palestino, plantean que se revise la propuesta de Trump. Israel por su parte, anunció que está a nada de un cerco total de la ciudad de Gaza, llamando a la retirada de civiles antes de un ataque inminente. Esto no es cosa mínima, Trump planteó que, si el plan de paz no se acepta, Israel recibirá su apoyo en el combate al terrorismo.
La coyuntura de Gaza está entre la espada y la pared. El apoyo a Palestina parece ser mayoritario entre la gente y poco efectivo en las posiciones de los gobiernos, pero el autoritarismo y acoso total del gobierno de Netanyahu a Gaza, coloca a los territorios palestinos en una situación precaria.
Mientras Gaza sigue bajo acoso, se difundió la noticia de que Israel detuvo a la flotilla humanitaria Sumud, abordando las naves principales y se sabe que están detenidos activistas de diferentes países, incluyendo México.
La lucha palestina por libertad y autodeterminación entró en una fase relevante. Por décadas ha avanzado en la posibilidad de que la cuestión nacional pasará a ser parte de la agenda palestina, norteamericana y mundial.
Hace falta reconocer al Estado palestino como un paso hacia la paz, pero hace falta que este camino sea mediante una reconstrucción nacional que asuman los y las palestinas. Edward Said comentaba que “ningún movimiento nacional ha sido tan injustamente castigado, y sometido a una venganza desproporcionada como el palestino”. Es el momento de reclamar que se trate a Palestina como iguales, para que su reclamo por libertad y autodeterminación sea un reclamo del mundo.