Empleo y justicia para el pueblo
Todo ser humano debería tener el derecho y la posibilidad real de mantener su vida y dignidad, para lo cual necesita las condiciones materiales para comer, beber, cubrirse del frío y la intemperie, descansar y habitar en paz una vivienda, trabajar y producir, descansar, expresarse y crear su cultura, migrar, procurar su salud, entre otros indicadores del bienestar y la calidad de vida. El Estado, a través del gobierno debería garantizar en todo país de nuestro mundo actual que dichas condiciones se garanticen y se mantengan para todas las personas, sin distingo alguno, como establece el espíritu de los derechos
humanos (económicos, sociales, culturales, de los pueblos y de la Tierra).
Desafortunadamente en USA con la actual administración se están afectando todas las condiciones materiales para que las personas vivan en bienestar; a siete meses del arranque de la administración Trump han sido uno tras otro los indicadores que dan cuenta del deterioro económico, social, cultural y educativo del país. De acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés), se perdieron 258,000 empleos entre mayo y junio, lo cual parece anunciar una recesión generalizada.
Lejos de reconocer la gravedad de la situación y tratar de tomar acciones para corregir el rumbo y garantizar bienestar de la población, de nueva cuenta como suelen ser las respuestas en las dictaduras, la administración Trump opta por el camino de la represión, despidiendo a la funcionaria que valientemente estuvo a cargo del reporte sobre el desempleo, ¿Qué garantía pueden tener los funcionarios públicos en USA para dar reportes éticamente responsables y realistas sobre la situación del país? Parece ser que ninguna.
La ofensiva conservadora contra la población norteamericana no para, por el contrario aumenta, como muestra la orden ejecutiva para arrestar a las personas que viven en la calle. Ninguna solución se plantea a las causas estructurales de la pobreza, desempleo y falta de vivienda.
En democracia, la división de poderes en ejecutivo, legislativo y judicial es una de las formas para regular el autoritarismo que pudiese tener alguno de los poderes. La administración Trump está tratando de destruir la división de poderes, para incrementar el poder del Ejecutivo sin que nadie le pueda cuestionar nada. Nadie esta a salvo de la represión.
Al ser detenido de forma violenta por agentes del ICE en la Explanada Nacional en Washington, hace unos días, un migrante gritaba “déjenme ir a trabajar”. El pueblo trabajador norteamericano, incluida la comunidad migrante que siempre se ha caracterizado por ser muy trabajadora y pagar sus impuestos, lo único que clama es por que haya empleo, salario digno y justicia para todos sin discriminación, la administración Trump no está garantizando nada y lo que funcionaba lo está echando por los suelos. El proyecto Trump no funcionó en su anterior período y tampoco está funcionando en el actual.
A contracorriente de lo que ocurre en los USA, en México están cambiando mucho las cosas y esto es de interés para la comunidad migrante, así como para sus familias. Me refiero a la disminución de la pobreza y la democratización del poder judicial.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), en México salieron de la pobreza 13.4 millones de personas, debido principalmente a la política de aumento salarial y los programas sociales de bienestar que implementó el gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Lo cual es una excelente noticia para los mexicanos pero también para la región porque muestran que las políticas sociales que buscan el bien común si pueden funcionar.
A lo cual se suma que por primera vez en la historia de México, el poder judicial es producto de una elección popular. Tema al que nos referiremos próximamente de forma amplia. La expectativa es que el nuevo poder judicial además de contribuir al equilibrio de poderes, también contribuya a que pueblo acceda a la justicia sin discriminación, incluidas todas aquellas personas migrantes (nacionales y de otros paises) que atraviesan México en búsqueda de mejores condiciones de vida y dignidad.
Otro camino es posible para garantizar justicia al pueblo.