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Miedo a las redadas sigue causando estragos en L.A.

El miedo a las redadas sigue afectando economía, educación y decisiones familiares de migrantes en Los Ángeles, pese a que los operativos se han reducido en las últimas semanas.

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Aunque los operativos migratorios disminuyeron, el miedo a las redadas continúa afectando a miles de familias latinas en Los Ángeles, transformando su vida cotidiana, laboral y escolar por completo.

La suspensión parcial no ha calmado la incertidumbre. Muchas personas temen salir de casa, trabajar o llevar a sus hijos a la escuela por temor a ser detenidos repentinamente.

Las consecuencias económicas se intensifican en la comunidad

Carlos Montenegro, encargado del Family Center en Boyle Heights, explicó que la economía local se ha visto afectada directamente por la inactividad de quienes temen ser víctimas de redadas.

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Abundó que muchas personas han dejado de asistir a sus empleos. El miedo es tal que se prioriza la seguridad personal por encima de las necesidades básicas como generar ingresos semanales.

Por otra parte, dijo que quienes trabajaban por su cuenta también se han visto afectados. Servicios como limpieza, jardinería o venta ambulante han disminuido por el temor a ser interceptados por autoridades.

Montenegro comentó que esto se traduce en pérdidas para los negocios, ya que los consumidores han reducido su movilidad y evitan espacios públicos para no ser blanco de redadas.

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“El miedo ante redadas ha provocado una parálisis generalizada: sin trabajo, sin compras, sin movimiento económico. Es una situación que termina afectando a todos los sectores”, explicó Montenegro.

El miedo a las redadas también alcanza a las escuelas

El regreso a clases en agosto genera angustia en familias migrantes. Aunque sus hijos tienen documentos, muchos padres temen llevarlos a la escuela por temor a ser detenidos.

Montenegro señaló que existe un protocolo para impedir que agentes de migración entren a escuelas, pero eso no disipa del todo la ansiedad de los padres sin documentos migratorios.

Recordó que los niños nacidos en Estados Unidos pueden asistir a clases, pero sus padres evitan los traslados o la exposición en eventos escolares por temor a una intervención inesperada.

El miedo ante redadas también ha afectado la rutina educativa. Algunas iglesias y organizaciones comunitarias han promovido misas virtuales y alternativas para familias que evitan salir.

“Los papás tienen miedo de dejar a sus hijos. Aunque puedan ir a clases, prefieren no arriesgarse por lo que está sucediendo en las calles”, dijo Montenegro.

La autodeportación como respuesta al miedo persistente

Carlos Montenegro reveló que algunas familias migrantes están considerando regresar a sus países voluntariamente. El miedo constante ha llevado a muchos a pensar en la autodeportación como escape.

Destacó que el desgaste emocional de vivir bajo presión migratoria influye en decisiones drásticas. Personas con años en Estados Unidos están valorando si es mejor abandonar lo que han construido.

No se trata únicamente de miedo ante redadas. También influye la hostilidad social, las campañas de odio y la falta de certezas sobre lo que pueda pasar en los próximos meses.

Montenegro comentó que ya hay casos de personas que buscan ayuda para organizar su salida del país, convencidas de que vivir escondidas no es una vida digna para sus familias.

“Yo tengo varias familias que han pensado en el tema de la autodeportación y están pensando en regresar a sus países originales”, abundó Montenegro con visible preocupación.

Iglesias y comunidad actúan ante un entorno hostil

Las iglesias han brindado apoyo emocional y legal ante la crisis. Aunque Montenegro no es portavoz religioso, ha sido testigo de cómo las congregaciones ofrecen contención a la comunidad.

Detalló que ahora, muchas iglesias ofrecen misas en línea, asesorías con abogados y espacios seguros donde las personas pueden compartir sus miedos sin ser juzgadas ni correr riesgos adicionales.

El miedo ante redadas ha generado una necesidad urgente de espacios de confianza. Por eso, estas iniciativas son vitales para sostener emocionalmente a quienes viven bajo presión constante.

Además, Montenegro señaló que por primera vez ha escuchado en radios locales mensajes que invitan a los migrantes a entregarse para ser deportados, usando un lenguaje hostil y directo.

“Nunca había oído publicidad radial que diga ‘si eres ilegal, acércate para ayudarte a salir del país’. Es una forma cruel de alimentar el miedo”, concluyó.

Autor(a)

Vivo en la frontera México y Estados Unidos. Mujer de 35 años, estudié Ciencias de la Comunicación y llevo cinco años en el periodismo abordando temas como migración, cultura y derechos humanos. En otra de mis facetas, busco contribuir al registro periodístico de la escena musical independiente que se gesta en Tijuana.

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