Denuncian hambre y hacinamiento en cárceles para migrantes
En al menos siete estados de EE.UU., migrantes detenidos por ICE están denunciando falta de comida, porciones mínimas y alimentos en mal estado. No es un rumor: lo dicen ellos mismos y lo respaldan organizaciones defensoras de derechos humanos, según información de NBC News.
ICE tiene los centros saturados
ICE tiene un problema de sobrepoblación, y eso impacta directamente en la comida. Para junio, había 57 mil personas detenidas, casi un 45% por encima del límite aprobado por el Congreso. No hay camas suficientes y mucho menos comida bien planificada.
Un exfuncionario de ICE lo dijo claro: no hay forma de garantizar tres comidas al día con tantas personas y tan pocos recursos. Esto no es un error del sistema. Esto es el sistema colapsando.
“Me acostumbré a tener hambre” Dan poca comida
Por norma, ICE debe dar tres comidas diarias. Al menos dos calientes, y no pueden pasar más de 14 horas entre la cena y el desayuno, esto suena bien en papel, pero la realidad es otra.
Liliana Chumpitasi, de la organización La Resistencia, recibe entre 10 y 20 llamadas diarias de detenidos que reportan retrasos de alimentos. El desayuno, que solía llegar a las 6 a.m., ahora puede tardar hasta las 9. Y la cena se está sirviendo hasta la medianoche.
Alfredo Parada Calderón, un migrante salvadoreño detenido en California, cuenta que las porciones de carne que le dan “parecen piedritas” y después de comer, sigue con hambre.
Reportan comida en mal estado
En Tacoma, Washington, el Centro de Procesamiento del Noroeste tuvo siete infracciones alimentarias solo en 2025. Para que te des una idea: en 2024 solo tuvieron dos. Todo esto, según el Departamento de Salud local.
En abril, 57 detenidos se enfermaron, tenían síntomas de intoxicación, como diarrea, dolor estomacal y vómitos. ¿La causa? Una berza con Bacillus cereus, una bacteria que no debería estar en tu plato. Lo peor es que esa comida ni siquiera estaba en el menú oficial del día, fue una “reposición”.
Menos supervisión, más abusos
Parte del problema está en que ya no hay suficientes ojos vigilando. La oficina del Defensor del Pueblo para la Detención de Inmigrantes, (que se encargaba de atender denuncias), fue cerrada casi por completo este año tras despidos masivos.
Un ex empleado del DHS (Departamento de Seguridad Nacional) explicó que sin esa oficina, los detenidos pierden acceso directo a protección básica. No pueden quejarse por comida ni otras condiciones inhumanas, simplemente quedan a la deriva.
La abogada Vanessa Dojaquez-Torres, de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración, dice que todo “se relaciona con el sistema de detención en general y la sobrepoblación en los centros de detención”.
Aunque el Congreso aprobó un presupuesto millonario para aumentar la capacidad de detención, la crisis en la calidad y cantidad de la alimentación pone en jaque la salud y dignidad de las personas detenidas.
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